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Una de cada diez empresas españolas podría desaparecer por los impagos

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El 83% de las compañías de nuestro país ha tenido que aceptar plazos superiores a los deseados, lo que en muchos casos acaba desembocando en morosidad que hace peligrar el negocio.

Cuando parecía que la crisis económica ya había cerrado sus capítulos más dramáticos, muchas empresas siguen dándose de bruces contra una de las lacras que propició una ingente destrucción de empresas al comienzo de esta recesión: la morosidad. No en vano, a nadie le extraña ya que el 74% de las empresas de nuestra país padezca las consecuencias negativas de la morosidad, pero es que un 31% de las empresas también sufre impagos significativos y el 13% está, directamente, en riesgo de cerrar a causa de los impagos.

Una amenaza directa a la supervivencia y la línea de flotación de grandes pero, especialmente, pequeñas y medianas empresas que no pueden financiar las ventas a sus clientes sin fecha prevista de pago. Son datos de un reciente estudio publicado por Crédito y Caución, Iberinform y el IE Business School, en el que sus autores destacan cómo “la mejora que había experimentado la morosidad en la actividad económica se ha estancado claramente en el último ejercicio, lejos aún de los niveles previos a la crisis”. Recordemos que el máximo histórico en este estudio se alcanzó en 2012, cuando dos de cada tres empresas sufría impagos relevantes para su actividad.

Por otro lado, el comportamiento en pagos de la Administración con las empresas registra un empeoramiento por primera vez desde que se realiza el estudio. El 13% de las empresas que trabajan para el sector público (frente al 9% de 2015) soporta tasas de impago que suponen un riesgo extremo para su supervivencia. A su vez, en el mercado B2B (business-to-business o interempresas), el 10% de las empresas soporta tasas de impago superiores al 4%.

El 83% de las empresas acepta plazos de pagos superiores a los ideales

Pero ya no sólo de impagos sufren las empresas españolas, sino también de los retrasos en los pagos pendientes. Así, el 83% de las empresas ha tenido que aceptar plazos superiores a los deseados, mientras que el 79% de las compañías de nuestro país permite a sus clientes retrasos en los pagos antes de considerar un crédito moroso e iniciar acciones de recobro.

Con todo ello, los problemas de liquidez continúan siendo el principal motivo que explica la morosidad empresarial. La falta de disponibilidad de fondos es la razón más mencionada para explicar el retraso en pagos de clientes (62% de las empresas), por delante de los retrasos intencionados (47%).

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.