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¿Tu vuelo tiene overbooking? Estas son tus opciones

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Escrito por Lara Olmo

Por injusto que parezca, la práctica de vender billetes de avión por encima de la capacidad de la nave es legal y más común de lo que crees. Si te afecta, ejerce tus derechos.

¿Te imaginas que en un cine vendieran entradas para el pase de una película por encima del aforo de la sala?, ¿o que en un teatro vendieran pases de más? Estas situaciones no parecen surrealistas y en cambio son el pan de cada día cuando hablamos de billetes de avión.

El famoso overbooking es una práctica que llevan ejerciendo muchas aerolíneas desde hace décadas, y pese a que atenta de forma descarada los derechos del consumidor/viajero, es legal.

La razón por la que se repite esta polémica práctica no es otra que la monetaria. Los asientos vacíos suponen pérdidas millonarias para las aerolíneas, de modo que se cubren las espaldas vendiendo pasajes de más, y así el lleno del avión está garantizado.

Entonces, ¿cómo calculan las aerolíneas esos billetes de avión sobrantes? Hacen pronósticos en base a diversos criterios, algunos estadísticos pero otros individuales y con bastante poca lógica.

Por ejemplo, revisan el histórico de un vuelo para comprobar el nivel medio de asistencia de viajeros, consultan cuántos de los billetes vendidos podrán reembolsar e incluso miran si un pasajero en particular suele retrasarse o cancelar sus vuelos a última hora.

Las aerolíneas que más reclamaciones reciben en España

También tiene en cuenta variables como las condiciones meteorológicas o incluso los eventos y festivales que se organizan en la región, razones todas para que a más de uno se le peguen las sábanas o llegue tarde.

Con todos estos datos el algoritmo de la aerolínea se pone a funcionar y deduce una media de pasajeros que se pueden “caer”, y así sacar a la venta “X” pasajes de más.

Derechos del pasajero

El método del algoritmo es bastante inexacto y si las cuentas no salen (lo que suele ocurrir con bastante frecuencia), llega el turno de la negociación.

En todo caso, las aerolíneas están obligada a darle toda la información al viajero de la nueva situación y asistirle en lo que precise (comunicaciones, pernoctación y alimento). Él es quien decide en última instancia si quiere que le reembolsen el precio del billete o si acepta viajar en otro vuelo con característica comparables.

Si elija cambiar el vuelo, recibe una compensación económica que varía en función de la distancia del vuelo, entre 250, 400 o 600 euros, y también si la aerolínea le ofrece una alternativa que reduzca el retraso, en cuyo casi la cantidad puede verse reducida hasta la mitad:

  • si el vuelo es de menos de 1.500 kilómetros el pasajero debe recibir 250 euros
  • en los vuelos dentro de la UE de 1.500 km y todo vuelo entre 1.500 km y 3.500 km la compensación es de 400 euros
  • en vuelos de más de 3.500 kilómetros se ofrecen 600 euros

Las estadísticas de años anteriores demuestran que la práctica del overbooking les sale rentable a las aerolíneas, porque a final casi siempre hay viajeros con disponibilidad para cambiar su billete.

La mayoría (entorno al 90%) cancela su vuelo voluntariamente; el problema está en ese 10% restante que se ve forzado a hacerlo (como le ha ocurrido a un pasajero de la aerolínea United Airlines, obligado a bajarse del avión a la fuerza). En estos casos ni la compensación económica sirve para mitigar el enfado.

 

Vía | The Wired

Sobre el autor de este artículo

Lara Olmo

Periodista 2.0 con inquietudes marketeras. Innovación, redes sociales, tecnología y marcas desde una perspectiva millenial. Vinculada al mundo startup. Te lo cuento por escrito, en vídeo, con gráficos o como haga falta.