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Toshiba podría cancelar la venta de su unidad de chips si China no da su OK en mayo

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Ante los retrasos en la pertinente aprobación regulatoria de China, Toshiba se plantea cancelar la venta de su negocio de chips por más de 18.000 millones de dólares. Esgrime, para ello, que ya no está en situación de insolvencia gracias a una inyección de capital extranjero que se produjo en un contexto condicionado por esta operación que ahora podría no cerrarse.

La venta de la unidad de chips de memoria de Toshiba sigue complicándose a cada día que pasa. La operación, valorada en 18.600 millones de dólares y que debía servir para sacar al conglomerado japonés de su difícil situación financiera, debía haberse cerrado el pasado mes de marzo. Y, sin embargo, las complejas aprobaciones regulatorias a la venta en favor del holding encabezado por Bain Capital han obligado a retrasar el acuerdo (junio parece ser la fecha límite, según publicamos hace unas semanas) pero, como se ha conocido hoy, podrían también dar al traste con todo el proceso.

Y es que, de acuerdo al diario Mainichi, si las autoridades antimonopolio chinas no dan su OK a la venta en mayo, Toshiba podría plantearse seriamente cancelar la operación en su conjunto. Se trataría de un golpe de timón de dimensiones mayúsculas, ya que supondría volver a poner en aprietos toda la estabilidad financiera del grupo, el cual estuvo incluso en peligro de desaparecer a lo largo del último año según llegaron a confirmar directivos de la propia empresa.

Por el momento, Toshiba sobrevive gracias al flujo de caja que va generando su actividad diaria y a los 5.400 millones de dólares que logró recaudar en una emisión de acciones a inversores extranjeros a finales de 2017. Se trataba de una liquidez suficiente para aguantar hasta que se completara la venta de su negocio de chips.

Toshiba se divide en cuatro compañías distintas para evitar la quiebra

Además, a principios de abril, el consejero delegado de Toshiba, Nobuaki Kurumatani, también declaró públicamente que su compañía no usaría la opción de cancelar la venta a menos que hubiera un “cambio material importante” en las circunstancias.

Recordemos que la venta milmillonaria de la unidad de chips era (y sigue siendo, hasta que se demuestre lo contrario) la gran tabla de salvación de Toshiba, aquejada de una larga lista de problemas financieros, falsedad en sus cuentas y altercados con los organismos regulatorios y sus propios auditores.  Todo viene del escándalo contable que amenazó con la quiebra de todo el grupo, el fracaso de su flamante negocio nuclear Westinghouse y el agitado cruce de demandas en que se acabó convirtiendo la venta de su negocio de chips de memoria. También Toshiba protagonizó importantes desacuerdos con su auditor, que se negó a firmar las cuentas de la empresa, al intentar ésta ocultar que llevaba dos años consecutivos con patrimonio neto negativo (tres si nos atenemos a la contabilidad original de su auditor, previa a su aprobación condicional), lo cual constituye motivo de expulsión directa de la Bolsa.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, La Razón, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Business Insider, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo, ganador del Premio Día de Internet 2018 a mejor marca personal en RRSS y finalista en los European Digital Mindset Awards 2016, 2017 y 2018.