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Toshiba necesita 5671 millones con urgencia para evitar su expulsión de la Bolsa

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Toshiba anunciará el lunes un plan para obtener financiación extranjera que evite, si fracasan sus planes de desinversión, la expulsión directa de la Bolsa de Tokio.

Quien pensara que la venta de su negocio de chips NAND por 18.000 millones de dólares evitaba todos los males de Toshiba, está muy equivocado. La histórica multinacional nipona se encuentra otra vez bajo investigación oficial por sus escándalos contables y, ahora también, ve retornar cual boomerang la amenaza de ser expulsada de la Bolsa por su falta de liquidez.

En concreto, Toshiba necesita recaudar 750.000 millones de yenes (el equivalente a 5671 millones de euros) antes de marzo -cuando culmina su año fiscal- para evitar perder su carácter de empresa pública.  Y, en esa línea, la compañía va a aprobar este próximo lunes un plan para obtener el principal grueso de ese montante, unos 600.000 millones de yenes (4537 millones de euros), a través de inversores internacionales.

Toshiba se divide en cuatro compañías distintas para evitar la quiebra

El movimiento, adelantado por Reuters, permitirá a Toshiba encarar la recta final del año sin la preocupación de salir de los parqués de Tokio. Recordemos que la compañía tiene en mente dos operaciones más para desprenderse de valiosos activos que le permitan hacer caja: sus unidades de televisión y de ordenadores personales. Sin embargo, ambos procesos podrían dilatarse en el tiempo e irse más allá del actual año fiscal, lo que sería catastrófico para la multinacional japonesa. Igualmente, el pago de los 18.000 millones de dólares acordados por la unidad de chips podría no entrar en plazo, lo que obliga a este plan B.

Además, Toshiba también va a asumir por adelantado varias de las pérdidas ocasionadas por su extinta filial nuclear Westinghouse, lo que permitirá la amortización de suficientes impuestos como para aumentar sus activos por encima de los pasivos. De no producirse este equilibrio, la compañía acumularía dos años consecutivos con patrimonio neto negativo (tres si nos atenemos a la contabilidad original de su auditor, previa a su aprobación condicional), lo cual constituye motivo de expulsión directa de la Bolsa.

Una situación que sucede a ello sucede al escándalo contable que amenazó con la quiebra de todo el grupo, el ya mencionado fracaso de su flamante negocio nuclear y el agitado cruce de demandas en que se acabó convirtiendo la venta de su negocio de chips de memoria.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, La Razón, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo, ganador del Premio Día de Internet 2018 a mejor marca personal en RRSS y finalista en los European Digital Mindset Awards 2016, 2017 y 2018.