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Tesla, en el ojo del huracán por supuestas conductas racistas

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La dirección de Tesla obvió las quejas de un empleado sobre el acoso racista al que le sometían sus compañeros, desde insultos a vídeos en que le amenazaban con descuartizarlo.

Todavía no nos hemos recuperado de los escándalos de acoso sexual en Uber, cuando otro problema relacionado con la diversidad azota la industria tecnológica norteamericana. En este caso es Tesla la compañía acusada de tolerar insultos racistas y amenazas violentas contra uno de sus trabajadores, de raza negra.

DeWitt Lambert, de 44 años y empleado en la fábrica de Tesla en Fremont (California) desde 2015, es quien ha levantado el velo sobre estas deleznables conductas, al denunciar a la compañía de Elon Musk por “convertir su sueño hecho realidad en pesadilla” por este acoso racista. En concreto, Lambert denuncia que los supervisores de la fábrica ignoraron todas sus quejas sobre las vejaciones a las que se estaba viendo sometido, incluso tras mostrarles un vídeo grabado por sus compañeros en el que amenazaban con descuartizarlo y enviarle los trozos de su cuerpo a la familia.

Esa es quizás la parte más macabra del relato de Lambert, pero al parecer este tipo de situaciones racistas se producían de forma rutinaria. Y, cada vez que el trabajador se quejaba a sus superiores, fue acusado de distintas infracciones e, incluso, obviado en procesos se promoción interna a causa de su raza.

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Desde Tesla dan una respuesta bastante inquietante por cuanto admiten el problema pero, al mismo tiempo, echan balones fuera y culpan al trabajador de raza negra de su situación. Así pues, la compañía de los coches eléctricos más famosos del mundo ha confirmado que ha despedido a varios trabajadores tras abrir una investigación sobre las quejas de Lambert. Pero, al mismo tiempo, Tesla defiende que que el demandante era amigo de muchos de los supuestos acosadores antes de que todo se empezara a torcer. Ponen como ejemplo la fallida promoción del sujeto, la cual no se debió a ningún prejuicio racista ni castigo por las quejas sino a que Lambert publicó una fotografía en Facebook dentro de la fábrica, algo prohibido por la firma pero que otros empleados han hecho en el pasado sin mayores consecuencias. Y, por si fuera poco, Tesla también echa las culpas del escándalo a la prensa, a la que acusa de “crear una narración falsa en un bombardeo mediático cuidadosamente planeado”, recoge Reuters.

Quizás sea una ‘fake news’ al estilo de las que Donald Trump no deja de ver en cualquier publicación que le critique, pero lo cierto es que Tesla ya acumula varias acusaciones graves de desigualdad en el pasado. Hace apenas un mes, una ingeniera denunció a la empresa por acoso sexual, desigualdad en el salario respecto a sus colegas varones y, al igual que en el caso que nos ocupa, por haber sido obviada en los procesos de ascenso a causa de su sexo. Y en octubre de 2016, otro ingeniero de 69 años también denunció a Tesla tras ser humillado por sus superiores y finalmente despedido… tan sólo por ser demasiado mayor.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.