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Si estás pensando en dejar tu trabajo, reflexiona primero sobre esto

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Escrito por Lara Olmo

Todos en algún momento hemos pensado en abandonar nuestro trabajo, una decisión que a veces puede ser un error si no se toma por las razones adecuadas. Por eso, antes de precipitarse, conviene preguntarse algunas cosas.

Durante los años más duros de la crisis muy pocos se planteaban la posibilidad de dejar un trabajo, porque las posibilidades de volver a encontrar otro eran mínimas. Poco a poco las cosas han ido mejorando y aunque la calidad de los empleos es baja, hay más donde elegir.

Si en tu caso cuentas con un perfil profesional especializado o demandado, lo tendrás mucho más fácil. Si es así, eres el perfecto candidato a “veleta laboral”; es decir, a pasar de una empresa a otra en cuanto siente o percibe que sus expectativas no se están cumpliendo o no se siente del todo a gusto en su trabajo.

Puede que existan razones de peso para dejarlo (por ejemplo, si te está robando tiempo con los tuyos o te quita el sueño), pero hay quien cambia frecuentemente de trabajo porque se desmotiva con facilidad. Son profesionales que en cuanto perciben que no les aporta lo que ellos esperaban, se rinden y se marchan a otra empresa, esperando poder cumplir allí con sus expectativas. Y allí vuelven a toparse con el mismo problema.

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Por eso, a no ser que estés en un trabajo tóxico o muy mal pagado, conviene pararse a pensar los motivos por los que estamos a disgusto, ya que pueden tener relación con él o con nosotros mismos. En lugar de tomar una decisión drástica quizá sólo necesites cambiar ciertos hábitos en tu entorno laboral que te están generando insatisfacción.

Para averiguarlo, hace estas pespuntas y anota la respuesta:

  • Qué es lo que más disfruto de mi empresa o rol
  • Qué faceta me gustaría reforzar de mi rol
  • Qué quiero seguir haciendo
  • Qué no quiero hacer o quiero reducir de mi rol
  • Qué me imagino haciendo en mi próximo trabajo

Además, otra forma de evaluar tu nivel de satisfacción laboral es calificando tu relación con tu jefe y tu trabajo diario de forma independiente. Así verás con mejor claridad dónde se concentran tus frustraciones y tu capacidad para afrontarlas y cambiar la situación.

Qué hacer según las respuestas

Si estás satisfecho con ambos (poco probable, ya que seguramente no te estarías planteando abandonar), entonces lo único que necesitas es hacer ciertas pausas o cambiar hábitos rutinarios de poca importancia pero que pueden generarte estrés (desconectar del móvil cada cierto tiempo o cambiar la frecuencia con la que revisas los emails).

Si estás satisfecho con tu jefe pero poco o nada con tu trabajo, evalúa hasta qué punto eres responsable de esa insatisfacción y qué puedes hacer para cambiarla.

En cambio si el problema lo tienes con tu jefe pero te gusta tu trabajo, revisa si tienes forma de hacérselo saber o si puedes hacer algo para que su estilo de liderazgo cambie. Si no es así, puede que necesites tomar algo de distancia con tu trabajo; de lo contrario, puede acabar repercutiendo en tu rendimiento.

Si eres muy infeliz tanto con tu trabajo como con tu jefe, reflexiona sobre qué parte de ti contribuye a esa insatisfacción, para ver así si puedes cambiarla. Si no depende de ti, entonces puede que te encuentres en un lugar de trabajo tóxico y entonces sí sea motivo para plantearse dejarlo.

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Vía | Business Insider

Sobre el autor de este artículo

Lara Olmo

Periodista 2.0 con inquietudes marketeras. Innovación, redes sociales, tecnología y marcas desde una perspectiva millenial. Vinculada al mundo startup. Te lo cuento por escrito, en vídeo, con gráficos o como haga falta.