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¿Sería posible en España un fin de semana de tres días?

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Escrito por Lara Olmo

Hace unos días el ministro de Agenda Digital ha reabierto un debate que suena desde hace unos años: la posibilidad de implantar los fines de semana de tres días, entre otras razones, por el avance de la tecnología. Pero, ¿está España preparada para trabajar de lunes a jueves?

El verdadero inventor del fin de semana (como concepto de dos días de asueto entre una semana laboral y otra) fue Henry Ford.  Creyó que a sus empleados, que estaban horas trabajando en cadenas de montaje rutinarias y pocos gratificantes, les vendrían bien dos días de asueto, en lugar de uno, para motivarse y además consumir después los productos que ellos mismos fabricaban.

Las cosas han cambiado mucho desde la Revolución Industrial. Empezando por el consumo, que se extiende a lo largo de la semana, y siguiendo por el trabajo, cuyas fronteras con el tiempo personal han empezado a diluirse y ya no es sólo un asunto de freelance que haya sábados (o incluso domingos) en los que muchos profesionales andan enfrascados en temas de trabajo.

Según la Encuesta de población Activa (EPA), el 23% de los 18,34 millones de personas ocupadas en España en 2016 trabajaban algunos domingos, y casi el 40% lo hacían en sábado. Y además no en remoto o desde casa, sino yendo a la oficina.

El “always on” ha provocado en gran medida esta extensión del horario de trabajo pero también ha ayudado la precariedad laboral (ahora hay que hacer más con menos personal). Y mientras tanto, están la transformación digital y la automatización (íntimamente ligadas), que amenazan con reestructurar el mercado laboral y destruir muchos empleos.

Ante este panorama, surgen voces que empiezan a plantear la posibilidad de instaurar (en un futuro hipotético) el fin de semana de tres días, o dicho de otro modo, las semanas laborales breves. Y no lo sugiere cualquiera: el último de ellos ha sido el ministro de Agenda Digital Álvaro Nadal.

El debate no es nuevo, y hace años que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) lo está solicitando. En Amazon y Uniqlo ya lo han probado.

También se ha intentado reducir las jornadas laborales a seis horas, como en Suecia, con el argumento de que a partir de siete la productividad decae y que incluso puede ser mejor para la salud, aunque el experimento no ha tenido éxito.

Cultura laboral española

En España cuesta imaginar un horario así. La jornada laboral se extiende en muchas empresas más allá de las 7 e incluso de las 8 de la tarde, y tampoco es común hacer descansos para comer de menos de una hora.

Los expertos lo achacan a cuestiones culturales: en los países nórdicos, por ejemplo, no verás a nadie levantarse del asiento en toda la mañana e incluso algunos comen frente a ella (también es verdad que con un sandwich o bocadillo tienen suficiente), lo que les permite a las 5 p.m bajar la persiana y salir de la oficina.

En España en cambio aún pesa mucho el presencialismo y el estar sentado en la silla durante horas aunque sea para calentarla. No exprimimos el tiempo para hacerlo más productivo. Y además cada vez trabajamos más horas: según los convenios colectivos pactados hasta mayo, la jornada media acordada era de 1.762 horas al año. Hace diez años, la media era de 1.748 horas.

No parece factible que vayamos a ver en los próximos años fines de semana convertidos en puentes de tres días permanentes. Aunque quizás las siguiente generaciones sí lo disfruten. La cuarta revolución industrial sólo está empezando pero en el futuro será inviable que toda la población activa trabaje tantas horas como hoy en día; simplemente porque no habrá tanto trabajo que sacar (ya lo harán las máquinas). Hoy suena revolucionario, pero en su día también lo fueron  las 40 horas de trabajo semanal.

Vía | El País / GQ

 

Sobre el autor de este artículo

Lara Olmo

Periodista 2.0 con inquietudes marketeras. Innovación, redes sociales, tecnología y marcas desde una perspectiva millenial. Vinculada al mundo startup. Te lo cuento por escrito, en vídeo, con gráficos o como haga falta.