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Realidad, causas y consecuencias de la brecha de género en las pensiones

Mientras que la desigualdad en salarios ronda el 10-20% en los países desarrollados, la diferencia en las pensiones entre hombres y mujeres ronda el 30-40%. Además, un tercio más de mujeres se encuentran en la pobreza cuando se jubilan en los países europeos (16% frente a 12%).

La huelga y posterior marcha de mujeres el pasado 8 de marzo en toda España no hizo sino visibilizar las sucesivas desigualdades que este sexo afronta en nuestra sociedad. No sólo en nuestro país, sino a escala mundial. El propio Foro Económico Mundial estima que llevará 217 años eliminar por completo la disparidad entre ambos sexos en todo el globo.

Entre sus reclamaciones históricas en el ámbito profesional figuran la diferencia salarial entre hombres y mujeres, los problemas de ellas para acceder a cargos directivos o los casos de acoso laboral que se producen con mucha más frecuencia de la que nos imaginaríamos. Pero, también, hay una reclama que no sonó con tanta fuerza como las otras, pero de igual relevancia: la brecha de género a la hora de acceder a las pensiones.

En este caso, unimos la desigualdad por sexos a la crisis propia del sistema público de pensiones. El mismo organismo internacional refleja que habrá un desajuste de unos 400 billones (400 trillion en modelo anglosajón) que llevarán hacia el colapso las pensiones de medio mundo, debido principalmente a los cambios demográficos (baja natalidad y una esperanza de vida en pleno crecimiento).

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Aunque vemos que el problema es de mayor alcance, la realidad es que cuando analizamos la tendencia por géneros la cuestión se vuelve ingente. Mientras que la desigualdad en salarios ronda el 10-20% en los países desarrollados, la diferencia en las pensiones entre hombres y mujeres ronda el 30-40%. Dicho de otro modo: la brecha de género se duplica cuando nos jubilamos.

Como se puede ver en el mapa inferior con datos de Eurostat, en el que se muestran precisamente los datos correspondientes al continente europeo, la brecha de género en las pensiones varía significativamente entre diferentes países, yendo del 4% al 49%, aunque más de la mitad de las naciones tiene una brecha de 30% o más. España, como no, está entre los estados con más desigualdad.

Como resultado de la brecha de género en las pensiones, un tercio más de mujeres se encuentran en la pobreza cuando se jubilan en los países europeos (16% frente a 12%), mientras que las viudas y las mujeres negras y latinas suelen experimentan tasas incluso más altas de pobreza.

¿Cuáles son las causas objetivas de este fenómeno? ¿Por qué las mujeres son más pobres cuando se jubilan que sus homólogos varones? Varios son los factores que los expertos destacan en esta particular batalla, especialmente cuando dejamos a un lado la política y los sistemas públicos para adentrarnos en el ahorro personal y los planes privados:

  • Las mujeres pasarán más tiempo viviendo solas en la jubilación. Dado que ellas viven más tiempo que ellos, la mayoría de las mujeres sobrevivirán a sus maridos, teniendo que mantenerse durante varios años (entre cuatro y cinco años en Estados Unidos) sin que nadie comparta sus gastos. Eso requiere pensiones de mayor montante que las de sus compañeros de vida.
  • Las necesidades de las mujeres son más caras. Ellas suelen gastar más en atención médica (alrededor de un 7% más por año en EEUU) Y es menos probable que tengan un cónyuge que las cuide en lugar de cuidadores profesionales, todo lo contrario que los hombres que suelen ser cuidados por sus mujeres.
  • Las mujeres tienen jubilaciones más largas. Cuando se habla de planes de pensiones privados, y dado que ellas viven más que ellos, deben apuntar a un mayor nivel de ahorro que los hombres para lograr los mismos niveles de ingresos anuales durante toda su jubilación.

Todo esto nos lleva a una nueva pregunta: ¿Por qué las mujeres no ahorran tanto como los hombres?

  • Las mujeres ahorran por un período de tiempo más corto. No es de extrañar que los hombres tienden a trabajar más que ellas debido a las trabas de las mujeres para acceder a puestos de trabajo, la dificultad de conciliar (que lleva a muchas trabajadoras a dejar sus empleos para dedicarse a la familia), el hecho de que ellas sean las que suelen cuidar a sus familiares. De nuevo volviendo a datos de Estados Unidos, las mujeres participan en la fuerza de trabajo solo el 75% del tiempo que los hombres y tienen casi el doble de probabilidades de ser trabajadoras a tiempo parcial. Dado que la mayoría de las personas ahorran dinero durante sus años laborales, las brechas en la fuerza laboral dificultan que las mujeres sigan el ritmo cuando se trata de acumular ahorros.

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  • Las mujeres ahorran cantidades más pequeñas cada mes. Si bien los ingresos tanto para hombres como para mujeres han aumentado a nivel mundial, ha habido una mejora mayor para los hombres que para las mujeres, lo que significa que la brecha salarial de género se está ampliando. Dado que las mujeres generalmente ganan menos que los hombres, ahorrarán menos durante su vida laboral y también recibirán pensiones más bajas. Y no es solo la brecha salarial dentro de los mismos roles lo que está generando menores jubilaciones para las mujeres: el tipo de trabajos que realizan las mujeres suele ser de menor remuneración que los que tienen los hombres, lo que actúa como una barrera para el progreso profesional y la equidad salarial; por ejemplo, menos de una cuarta parte de las personas en puestos de alta dirección son mujeres.

  • Las mujeres toman menos riesgos con sus inversiones. Una investigación de la consultora Mercer indica que las mujeres tienen menos coraje financiero y tienen menos confianza en su seguridad financiera en la jubilación que los hombres, como se ve en la gráfica superior. Esto significa que tienen menos confianza en tomar el control de sus finanzas y tienden a tomar menos riesgos cuando se trata de elegir fondos de inversión. Como resultado, es menos probable que las mujeres elijan estrategias agresivas dirigidas al crecimiento y perderán oportunidades de crecimiento a largo plazo.

Algunas propuestas por la igualdad en las pensiones

  • Tener en cuenta las diferencias. La planificación para la jubilación debería ser diferente para

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, La Razón, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016 y 2017.