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¿Qué ha pasado con Yahoo? Auge y caída de un histórico de Internet

Yahoo cumple veinte años: el directorio web que se llenó de contenidos

Yahoo es la viva crónica de una fracaso anunciado, con 23 años de historia plagados de golpes y vaivenes. Sin embargo, esto no siempre fue así.

La historia de Yahoo es el vivo paradigma del auge y caída de un gigante, de cómo una compañía llamada a revolucionar este lugar llamado mundo acabó convertida en un fantasma de lo que un buen día unos jóvenes soñaron podría ser.

La histórica compañía de Internet fue pionera, antes incluso que Google, en aquella ingente tarea de ordenar el contenido cada vez más masivo que se generaba en la Red de Redes, además de un relevante portal de contenidos que se aupó incluso a los rankings de primer nivel por su calidad y variedad informativa. Tampoco es desdeñable su extraordinario éxito con su plataforma de correo electrónico, que llegó a pugnar con Gmail y Hotmail por el liderazgo de este segmento.

Sin embargo, como decíamos, Yahoo no soportó los envites que durante 23 años le propinó la vida. Grandes rivales -como Google, Microsoft o las redes sociales que controla Facebook- y una sarta de decisiones cuanto menos cuestionables acabaron con la historia de este histórico de la WWW.

Yahoo: el directorio web que se llenó de contenidos

Pero, ¿cómo hemos llegado hasta esta situación tan dramática? ¿En qué momento el éxito de Yahoo comenzó a tornarse en la crónica de un fracaso anunciado? ¿Cuál fue el papel en toda esta hecatombe de la controvertida Marissa Mayer, última consejera delegada de la compañía antes de su reciente desaparición?

Nacimiento

Fue allá por 1994 cuando Yahoo! nacía en la pequeña habitación de dos jóvenes visionarios estudiantes de la Universidad de Stanford. Se trata de Jerry Yang y David Filo, quienes crearon una modesta página web que servía como una suerte de directorio en donde aparecían temas desde negocios y economía hasta noticias de arte, salud y deportes.

Funcionaba como un guía de teléfonos para los consumidores, pero con un formato bastante convencional lleno de textos en bloques sin imágenes destellantes. Pero ya incorporaba una herramienta que pronto sería tan cotidiana para nosotros como caminar: un buscador incorporado para poder encontrar los textos con facilidad.

Con el pasar del tiempo, la guía de Yang y Filo comenzó a ser reconocida no solo dentro de la comunidad universitaria sino también dentro de internautas de distintas partes del mundo. En este momento nace finalmente el nombre Yahoo! que en sí significa “Yet Another Hierarchical Officius Oracle” o en español “otro oráculo jerárquico oficioso”. Un nombre muy ‘geek’ para una plataforma llamada a cambiar el mundo, todavía en los anales de Internet.

Momento cumbre

Para finales de 1994, Yahoo! ya era famoso y su tráfico web llegó a sobrepasar las 100.000 visitas diarias, logrando así muchas más actividad que otros portales de la época.  Apenas cuatro años después, y conforme se consolidaba su expansión internacional, ya registraba más de 167 millones de visitas al día.

Todo iba sobre ruedas: primero las firmas de capital riesgo y luego los accionistas en Bolsa confiaban en el potencial de una ‘puntocom’ tan poderosa, capaz de ir introduciéndose con éxito en nuevos segmentos más allá del buscador, como su servicio de email, los juegos online, la mensajería instantánea (Yahoo! Messenger) e incluso los ancestros de las redes sociales (Yahoo! Groups).

Infografía: el increíble declive de Yahoo!

Un conglomerado de funcionalidades y portales de contenidos que se sostenían sobre dos pilares fundamentales: la inversión publicitaria y la confianza de los inversores que seguían apoyando económicamente el veloz despegue de la empresa por todo el planeta.

Gracias a este auge sin parangón, Yahoo! llegó a estar valorada en más de 44.600 millones de dólares. Esa fue la cantidad que Microsoft ofreció en 2008 para hacerse con el control de esta plataforma web. Cómo cambió todo desde entonces…

Comienzo del fin

El principio del fin tiene nombre propio y una fecha concreta: la llegada de Google en 1998. El popular buscador surgió de la nada para competir frontalmente con la tecnología de Yahoo como puerta de entrada a la Red, un ‘sorpasso’ que no tardaría en producirse. De hecho, la propia Yahoo acabó redireccionando sus búsquedas a Google cuando su sistema no tuviese más respuestas que ofrecer a los usuarios.

A partir de aquí comienza un enfrentamiento frontal con Google que nunca logró ganar, así como decisiones corporativas -especialmente en la arena social- que nunca dieron en el clavo pero sí cavaron el agujero para la tumba de Yahoo.

Yahoo ya no dejará que sus usuarios inicien sesión desde Google y Facebook

La primera prueba de esta falta de visión la encontramos en 2002, cuando Yahoo todavía vencía a Google y estuvo negociando su compra. Apenas 5000 millones de dólares pedían Larry Page y Sergey Brin por su empresa, pero los incompetentes gestores de Yahoo se plantaron en una oferta de 3000 millones de dólares. El resto ya es historia: Yahoo desparecida y Google como segunda compañía más valiosa del planeta.

El segundo indicador del principio del fin lo encontramos en 2007, cuando la ya hegemónica Google se hizo con el control de DoubleClick, una compañía de gestión publicitaria también anhelada por Yahoo. Esta operación le proporcionó a Google el monopolio del marketing online, dejando a Yahoo muy tocada en su principal y casi única fuente de finaciación.

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Por el camino no debemos olvidar las fallidas apuestas de Yahoo en las redes sociales. Pese a haber sido pionera en aquello de ver el potencial de la Red 2.0, Yahoo no estuvo nada acertada con sus compras, empezando por la de Flickr en 2005 y, posteriormente, la de Tumblr. Dos fracasos sonados que se unen a otro detalle que demuestra la falta de capacidad de los líderes de la empresa: Yahoo tuvo la oportunidad de comprar Facebook a precio de saldo, apenas 1000 millones de dólares, pero rechazó el movimiento.

Marissa Mayer y el declive

Unos años más tarde, en el 2012, Yahoo! hizo sus últimos intentos por surgir de las cenizas: la contratación de una gurú llegada de su máximo rival, Google. De nombre Marissa Mayer, esta ejecutiva llevó a cabo un ambicioso plan de reestructuración y reposicionamiento de la empresa y todos y cada uno de sus servicios. Contó para ello con un presupuesto de 2.000 millones de dólares… que no sirvieron para nada.

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El abandono de funciones y mercados clásicos de Yahoo no ayudaron a que la empresa, lastrada también por sucesivos escándalos de ciberseguridad y unas enormes pérdidas económicas, resucitara de las cenizas. Hasta tal punto llegó el declive que Mayer firmó una alianza con Microsoft para usar su tecnología de búsquedas -Bing- en lugar de la propia (recordemos, su mayor valor diferencial en origen) a cambio de algo de dinero que mantuviera a flote el negocio.

La venta a AOL y el nacimiento de Oath

La sentencia de muerte ya estaba firmada y solo quedaba saber cuál sería la modalidad en que Yahoo desaparecería para siempre. Tras muchos rumores, el operador norteamericano Verizon se hizo con Yahoo por apenas 4.450 millones de dólares (diez veces menos de lo que Microsoft ofrecía hace diez años y menos de lo que Google pedía para ser parte del grupo).

Integrada con AOL en una nueva empresa llamada Oath. Yahoo! mantendrá su nombre y centrará en algunos de sus servicios nucleares, como Yahoo! Mail, Yahoo! Noticias y Yahoo! Respuestas.

Lo único que le quedó a la corporación original de Yahoo! –renombrada a su vez como Altaba– fueron algunos activos que no fueron comprados por Verizon, como Yahoo! Japan y unas valiosas acciones de la nueva Oath. Eso sí, Marissa Mayer ya no forma parte de esta nueva senda… aunque su marcha seguro que no fue triste, ya que se llevó un buen pellizco con el hundimiento de su propia compañía.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.