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¿Qué es un seguro de responsabilidad civil y por qué deberías contratar uno para tu negocio?

Te explicamos qué es, los riesgos que cubre un seguro de responsabilidad civil y otras coberturas que ofrecen este tipo de pólizas para tu negocio.

Ya seamos una tienda de ultramarinos, una consultora tecnológica, un desarrollador de software autónomo o un asesor financiero, en el momento en que llevamos a cabo nuestra actividad profesional nos exponemos a numerosos riesgos. Podemos perder todo el dinero que hemos invertido en la compañía, sufrir problemas con los socios del proyecto o disputas con partners y clientes a diario. Todo ello puede culminar en una denuncia judicial y en una cuantiosa multa que condene al ostracismo a nuestro pequeño negocio.

Y es que, en caso de causar daños y prejuicios de cualquier tipo a clientes, socios o competidores, nos veremos obligados a afrontar un caro proceso judicial que puede desembocar en sanciones económicas que seamos incapaces de afrontar. Además, como dueños de un negocio, no sólo debemos responder por las posibles infracciones que cometa la empresa como tal, sino también por todas aquellas ilegalidades en que puedan incurrir nuestros empleados o las situaciones irregulares en que caigan nuestros inmuebles y otro patrimonio.

Una incertidumbre legal y económica que, además, asusta a numerosos inversores, que no desean que su dinero se pierda por una disputa de este tipo. No en vano, casi ningún fondo de inversión apuesta por un proyecto si no está garantizada su capacidad de hacer frente a las posibles sanciones por daños y perjuicios que puedan recibir en un futuro.

Sin embargo, un pequeño negocio no puede permitirse el lujo de provisionar cientos de miles de euros ante un posible escenario desfavorable. De hacerlo, su estabilidad económica se vería amenazada y el escaso flujo de caja que quedaría en la compañía podría amenazar su viabilidad a corto plazo y acabar en suspensión de pagos.

Y aquí es donde se abre una oportunidad de negocio que las aseguradoras han sabido ver. Hablamos de los seguros de responsabilidad civil, un tipo de pólizas por las que un tercero (la firma de seguros) asume cualquier indemnización que haya que pagar a un tercero por las acciones u omisiones del negocio; el cual a cambio paga una cuota periódica por esta cobertura.

Coberturas de un seguro de responsabilidad civil

En el mercado existen casi tantos seguros de responsabilidad civil para empresas como tipos de empresas existen, ya que las posibles infracciones de cada profesional distan mucho entre sí. Por ejemplo, un periodista puede ser condenado por injurias y calumnias, pero seguramente no por causar daños físicos a un viandante (asunto por el que, en cambio, sí puede ser acusada una empresa de construcción).

Por lo general, existen dos grandes categorías de seguro de responsabilidad civil en el entorno empresarial. Por un lado encontramos el seguro general, aquel que simplemente cubre cualquier reclamación que podamos recibir -de daños directos, materiales o personal- a un tercero.

En estos casos, también se incluyen en la cuota periódica servicios como la defensa judicial (además de las fianzas necesarias llegado el momento). Esta póliza es la adecuada para negocios donde prima el trabajo y la producción física (construcción, pesca, etc.), ya que la mayoría de los incidentes pueden responder a errores materiales de los trabajadores.

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Sin embargo, si lo que necesitamos es que cubran errores profesionales sin base material (esto es, abogados, periodistas, asesorías, ingenieros, etc.), lo que necesitaremos es un seguro de responsabilidad civil profesional.

En estos casos, además de las coberturas anteriores, recibiremos también compensaciones por temas como la pérdida o destrucción de expedientes o mediación gratuita en asuntos civiles y mercantiles. Además, en muchas de las pólizas, se incluyen coberturas adicionales como la protección frente a una inhabilitación profesional, la responsabilidad civil por la infidelidad de empleados o por incumplimientos de la Ley de Protección de Datos.

A estas garantías se pueden añadir, además, otro tipo de servicios extra que nos ayuden no sólo a protegernos frente a una denuncia de un tercero, sino también a hacernos valer cuando seamos nosotros los que suframos una vulneración de nuestros derechos. Entre ellas se recogen coberturas a la denuncia y reclamaciones a terceros por vulnerar nuestra propiedad intelectual o industrial, la reclamación judicial de facturas impagadas e incluso de reclamaciones por infracción de patentes (aunque en estos temas tan especializados es conveniente contar con un seguro más específico de una firma experta en su lucha).

En cuanto al precio del seguro de responsabilidad civil, este varía notablemente en función del tipo de actividad que desempeñemos, el riesgo al que nos expongamos, nuestras garantías propias de seguridad y calidad o, incluso, del período en que queramos protegernos.

Y es que, en algunos casos, las compañías optan por contratar seguros de responsabilidad civil sólo en determinados momentos (por ejemplo, cuando una empresa organiza un evento público), lo cual abarata el coste pero obliga a gestionar cada garantía de forma puntual (y estar expuestos el resto del tiempo).

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.