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¿Qué es el testing A/B y qué nos enseña en el marketing digital?

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Os explicamos un concepto que muchos ya estamos implementando sin darnos cuenta pero que es esencial a la hora de desarrollar estrategias de marketing digital: el testing A/B.

¿Nunca se ha dado cuenta de que a la hora de poner en marcha una campaña de marketing hay anuncios o acciones que funcionan mejor que otras? Cuando eso ocurre, lo normal es revisar raudamente las causas de la diferencia entre las dos apuestas para tratar de mejorar el funcionamiento de la menos efectiva o, incluso, apostar todos los huevos a la cesta ganadora.

En el marketing digital es algo que ocurre con relativa frecuencia, ya que es muy difícil saber qué métodos van a producir los mejores resultados a la hora de captar leads o generar conversiones en una página web. Y quizás cuando nos demos cuenta de cuál es la opción más recomendable ya hayamos gastado gran parte de nuestro presupuesto.

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Por eso cobran especial relevancia metodologías que nos permitan testar las diferentes alternativas de acción con nuestros potenciales clientes en un entorno controlado en el que podamos detectar de inmediato los mejores enfoques y podamos guiar al negocio en esa dirección. Metodologías que nos ahorran tiempo, dinero y sobresaltos, las cuales tienen como paraguas el concepto de prueba A/B.

Aunque se le haya puesto este nombre ‘comercial’ a la técnica, en realidad su funcionamiento es de lo más sencillo y se lleva empleando desde los anales de la historia en el campo científico: se escogen dos enfoques diferentes (ya sean diseños de landing page, anuncios de Adwords, campañas en RRSS, etc.) y se exponen a un público particular, acotado y representativo, para ver cuál es más efectivo.

Unas pruebas que mostraran resultados muy específicos para cada tipo de negocio, pudiendo personalizar la estrategia de la compañía en función de nuestro nicho de actividad y público presente y objetivo. Pero lo bueno que tienen los tests A/B es que también sirven para mostrar tendencias o sacar conclusiones más generales, fruto de la agregación de toda la información de una misma firma o de distintas organizaciones de un mismo mercado.

Por ejemplo, podremos probar distintos tipos de botones (redacción del texto, su ubicación en la página, el tamaño o su color) para determinar su efectividad. Igual sucede con las páginas de destino (analizaremos el titular de la misma, los distintos diseños aplicables o la longitud del texto, para saber si a nuestro púbico se le convence mejor con más o menos cantidad de palabras) o los mailings que enviemos a la base de datos (mirando factores como la curiosidad, la urgencia de los asuntos, la importancia de la actualidad o el peso y tipología de imágenes a emplear).

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.