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¿Qué es el Crowdsourcing y que ventajas tiene?

¿Qué es el Crowdsourcing y que ventajas tiene?
Escrito por Óscar Condés

Externalizar trabajos mediante el uso de comunidades masivas es cada vez más popular en las empresas. Te mostramos qué es y qué ventajas tiene.

El concepto de crowdsourcing proviene de la mezcla de de dos términos, crowd (multitud) y outsourcing (externalización), que rápidamente explican en qué consiste: La externalización de tareas recurriendo para ello a comunidades masivas de personas que ofrecen sus servicios o ideas en una convocatoria abierta.

Un ejemplo sería el caso de una empresa que invita a la gente a través de los medios digitales a diseñar o desarrollar algo para resolver un problema común. Ante este problema, usuarios de todo tipo (pueden ser expertos en el tema o desconocerlo totalmente) se dedican a dar soluciones entre las que se escoge la mejor, ya sea mediante el voto de los mismos participantes o del de los convocantes. Una vez que la mejor solución ha sido elegida, la entidad que ha lanzado la propuesta se convierte en propietaria de la idea mientras que la persona o comunidad que propuso la solución recibe un premio a cambio. En algunos casos éste puede ser una compensación económica pero en la mayoría consiste en la satisfacción y reconocimiento de haber ganado.

Según la Wikipedia, el término fue acuñado en el año 2006 por Jeff Howe en la revista Wired. En el artículo, The Rise of Crowdsourcing, el periodista hablaba de un nuevo modelo de outsourcing basado en el empleo de talento humano proveniente de multitudes externas a la compañía. Para Howe, al tratarse de una convocatoria abierta a un grupo indeterminado de personas, la ventaja es que se logra reunir a los más aptos para ejercer una tarea, responder a un problema complejo y, en definitiva, contribuir aportando ideas frescas y relevantes.

Así, el crowdsourcing busca aprovechar las bondades de la tecnología y las redes sociales, generalmente difusoras de todo tipo de ideas, para captar soluciones que, como decimos, no siempre suponen que la empresa ofrezca un rendimiento económico por ello. Sí que se debe ofrecer una compensación de algún tipo, pero ésta puede ser similar a la que realiza en actividades de crowdfunding, una práctica que tiene mucho que ver con el crowdsourcing (incluyendo que su mecánica puede ser llevada a cado a través de plataformas que reúnen a las partes necesarias en el proceso).

Un ejemplo bastante conocido para entenderlo mejor podría ser Plan B, una iniciativa del músico Carlos Jean patrocinada por una marca de bebida alcohólica. El método consistía en elaborar canciones haciendo partícipes a personas que desinteresadamente enviaban su aportación en forma de pistas con las que Carlos Jean elaboraba los singles. La iniciativa logró bastante éxito logrando que muchos de los contribuyentes, que participaban de forma altruista, obtuvieran un cierto nivel de popularidad como pago de su aportación.

¿Qué ventajas y desventajas tiene el Crowdsourcing?

Como en el crowdfunding, el beneficio de los participantes es bidireccional, es decir, ambas partes de la ecuación reciben algo a cambio, aunque parece claro que la empresa que propone suele ser la más beneficiada (aunque también es la que más riesgos corre). Y es que, las compañías logran más y mejores soluciones en unos tiempos más cortos, viéndose disminuido además el esfuerzo necesario. Por su parte, los participantes obtienen una recompensa que algunas veces es económica y otras simplemente de reconocimiento, aunque las posibilidades son muchas y variadas.

Lo usual es que el usuario reciba una satisfacción sobre una necesidad concreta, ya sea económica, de reconocimiento social, de autoestima o de desarrollo de aptitudes personales. De hecho, el crowdsourcing puede generar una oportunidad muy interesante para ciertos perfiles (creativos, diseñadores, pensadores…) que a través de su participación pueden conseguir una cierta fama que repercuta directamente en su carrera profesional.

Por lo que toca a las empresas, las ventajas son considerables. Por un lado porque el crowdsourcing puede suponer una excelente herramienta para conectarles con sus clientes y obtener un valioso feedback de ellos, aunque algunos expertos advierten de que puede convertirse un arma de doble filo. Si la iniciativa no está bien medida y diseñada, la empresa puede encontrarse con que reciba tan poco feedback que sea incluso contraproducente para su imagen, demostrando el escaso compromiso de su comunidad.

Otra ventaja para las organizaciones es que la participación masiva de personas suele lograr que los problemas planteados sean resueltos de forma muy rápida y por un coste muy pequeño (algo sin duda muy valorado). Así, problemas complejos pueden resolverse muy rápidamente si se logra que la comunidad se comprometa con un objetivo común. Incluso pueden obtener resultados que superen las expectativas gracias a la heterogeneidad de las masivas aportaciones de colaboradores. Por el lado negativo, la participación de personas no expertas puede provocar que el trabajo no tenga la calidad necesaria y también existe una probabilidad de que el proyecto fracase si la recompensa ofrecida no motiva lo suficiente para generar un adecuado tráfico de participantes.

Para evitar todos estos efectos perniciosos, los expertos recomiendan seguir una serie de recomendaciones antes de implementar una estrategia de este tipo. En primer lugar, medir muy bien el posible impacto de la campaña y ser muy claro y específico respecto de lo que se pide. A continuación hay que asegurarse de ofrecer unos buenos incentivos a los participantes y no atacar ni abrumar a todo aquel que esté dispuesto a colaborar. Por último, se debe estar preparado para recibir el aluvión de ideas, porque muchas serán de calidad, aunque dado que los participantes no tienen porqué ser profesionales es necesario ser capaz de valorar en su justa medida cada una de las aportaciones.

Sobre el autor de este artículo

Óscar Condés

Periodista todoterreno especializado en tecnología y con una amplia experiencia en medios de comunicación. Fotógrafo, realizador, bloguero, viajero y apasionado por la tecnología desde la era analógica. Asistiendo en primera línea de trinchera a los cambios de la revolución digital.