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Practicar este estilo de música está vinculado a la creatividad y la innovación

Este estilo de música está vinculado a la creatividad y la innovación

Un estudio dirigido por Emily Przysinda de la Universidad Wesleyana apunta hacia los cerebros de los músicos de jazz y las altas cotas de creatividad e innovación, aplicables a diferentes ámbitos como el personal y el profesional.

Por todos es conocida la capacidad de la música para relajarte y restarte ansiedad o tensión, mejorar tu capacidad de concentración y provocar que tengas más productividad y mejor rendimiento en tu espacio de trabajo. Los investigadores ya nos han demostrado que la música puede ser una poderosa herramienta de éxito: afecta a nuestro estado de ánimo, incide de forma positiva en nuestra memoria y mejora nuestro descanso. Ahora, un nuevo estudio vira su mirada hacia la creatividad.

Este nuevo estudio, publicado en este artículo para Science News, sugiere que las personas que componen e interpretan música de jazz consiguen maneras únicas relacionadas con la creatividad. En la investigación se midió este aspecto relacionado con doce improvisadores de jazz, doce músicos clásicos y doce personas no relacionadas con la música. En ella se utilizaron pruebas simples, como inventar usos para un clip, para obtener una idea de la creatividad de cada grupo. Se empleó también electroencefalograma para observar las ondas cerebrales mientras los participantes escuchaban diferentes tipos de progresiones de acordes.

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Cuando Przysinda, autora del estudio, observó las ondas cerebrales de los participantes descubrió que los improvisadores de jazz demostraron respuestas neuronales más rápidas y fuertes ante riffs musicales inesperados o inusuales. Participaron con la música de forma más rápida, estuvieron en sintonía con ella y fueron capaces de pasar con mayor velocidad a otra actividad. También mostraron un pensamiento fuera de lo común en las pruebas de creatividad, como el lateral, y una mayor preferencia por las progresiones de acordes más arriesgadas.

La gran lección que se desprende de este estudio, más allá de lo meramente musical, es que el cerebro busca de forma natural la novedad -una de las razones por las que nos distraemos con Facebook o el cotilleo vende tanto-. Sin embargo, los improvisadores de jazz han entrenado sus mentes para estar más a la expectativa de lo inesperado que otras personas, estrechando un potente vínculo con la producción creativa. No solo abarca al jazz: el neurocientífico cognitivo Roger Beaty, de la Universidad de Harvard, señala que cualquiera puede dar un impulso a su creatividad entrenándose para ser más receptivo a lo inesperado en su área específica de experiencia, sea cual sea.

Así pues, deberías intentar sentir un amor más profundo por lo inusual, realizar experimentos, romper patrones y trabajar la creatividad de forma diaria, hacerte preguntas constantes, buscar nuevos métodos para completar tus tareas y huir de lo predecible y rutinario a la hora de completar procesos creativos.

Fuente | Inc

Sobre el autor de este artículo

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.