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Por qué podrías sentirte vacío tras alcanzar un objetivo enorme (y cómo avanzar)

Por qué podrías sentirte vacío tras alcanzar un objetivo enorme (y cómo avanzar)

¿Te has sentido totalmente vacío, falto de ilusión o incluso preso de la angustia tras conseguir alcanzar una meta importante? Te explicamos las razones psicológicas tras este fenómeno y cómo sortear estas sensaciones para el próximo proyecto.

Son muchas las personas que se sienten vacías tras alcanzar un objetivo de grandes dimensiones a nivel profesional. Tener una meta nos aporta psicológicamente un poderoso sentido de dirección y orden, satisfaciendo nuestro deseo natural de cumplir un propósito por hacer, y permitiendo que nos sintamos bien a medida que avanzamos y completamos hitos.

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Tener metas y poner todo sobre la mesa para alcanzarlas nos aporta un sentido general de conexión y un propósito. Gracias a ellas luchamos por reunir atributos positivos, como inteligencia, perseverancia, curiosidad e independencia, dedicación y fuerza de voluntad. Además, son buenas para contribuir a la construcción de nuestra identidad, ya que cuando tenemos trabajo nos asignamos un valor personal y un lugar o papel en el grupo. En muchas ocasiones, sentimos que nuestro trabajo también define nuestro ser. ¿Tú que eres?, te preguntan. “Escritora, economista, abogada”, respondes tú.

Por ello, cuando logras finalmente el objetivo por el que tanto trabajaste, aparece también el vacío: te cuestionas más a ti mismo, tienes tiempo que no sabes cómo llenar, aparecen dudas sobre tu futuro y reaparecen las inseguridades. Esto no es solamente una apreciación subjetiva, sino que la neurociencia también tiene una explicación para ti: cuando tienes planes y luchas por algo, tu cerebro libera con cada hito dopamina, una hormona asociada con la motivación y la felicidad, en previsión de la recompensa. Cuando no hay objetivos por delante, la dopamina cae y en ocasiones, aparecen la apatía y la desilusión. 

5 formas de comenzar de nuevo y resetearte a nivel profesional

  • Distribuye tus propósitos en varias “cajitas”: Hay un dicho muy apropiado que reza así “no coloques todos tus huevos en una sola canasta”. Esto puede aplicarse tanto al dinero y a la inversión como a los objetivos. Es importante tener otras cosas en las que estar trabajando simultáneamente -tanto profesionales como personales-. De esta manera, cuando finalizas un proyecto u objetivo, puedes girar el timón y cambiar de propósito.
  • Crea una secuencia lógica para tus proyectos (y plásmala en papel/online): En el caso de no poder invertir tu tiempo en proyectos múltiples y simultáneos, es recomendable establecer una secuencia lógica para el siguiente hito que vendrá tras tu trabajo actual. Es fundamental que aprendas a asociar mentalmente el final de cada proyecto con el inicio del siguiente, de manera que dicha conclusión sea un hito y no un final absoluto. Haz lo que pueda para que la transición entre ambos sea lo más fluida posible.
  • Párate a reflexionar: En muchas ocasiones, puedes sentirte abrumado preguntándote si has llegado a tus límites tras conseguir un objetivo. Por ello es importante centrarte en absorber tu aprendizaje sobre dicha experiencia y reflexionar sobre tu crecimiento y conocimientos adquiridos. De esta manera, podrás vincular tu pasado con tu futuro, aplicando en un futuro cercano tus nuevas habilidades y competencias ganadas durante el proyecto.
  • Tómate un tiempo para encontrarte a ti mismo: Si te has centrado excesivamente en un objetivo profesional, es probable que hayas descuidado tu ámbito personal o perdido contacto con otras partes de tu identidad. Deberías sentarte con papel y bolígrafo y recordar los valores que defiendes y los principios en los que crees. ¿Que harías si nunca tuvieras que volver a trabajar? ¿Cuándo te sientes más emocionado? ¿Cómo te gustaría que fuese tu futuro?
  • Apuesta por ejercer la mentoría: Si consigues convertirte en mentor de otras personas tras alcanzar un gran objetivo, podrás sentir el valor y la influencia reales de tu trabajo, compartiendo tus ideas y ganando habilidades docentes.

Fuente | Inc

Sobre el autor de este artículo

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.