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Ordenador de sobremesa o portátil: qué debo utilizar en la empresa

trabajar con un portatil

Los portátiles modernos han evolucionado hasta el punto de que ya son tan potentes como un ordenador de sobremesa. Es lógico que surjan dudas cuando nos planteamos renovar los equipos de nuestro negocio. ¿Qué es lo que más nos conviene?

Una de las decisiones más importantes que debe tomar una empresa es la renovación o compra de los equipos informáticos. Tradicionalmente, salvo en empresas de movilidad o en el caso de trabajadores autónomos, en los despachos u oficinas siempre se han utilizando ordenadores de sobremesa. Las diferencias entre portátiles y desktops han estado bien delimitadas. Cada tipo de PC ofrecía funciones muy concretas y complementarias, y resultaba sencillo elegir en función de las necesidades.

La cultura móvil irrumpe en los negocios

Pero en los últimos años, las fronteras entre los portátiles y los PCs de sobremesa profesionales se han diluido. El auge de los smartphones ha obligado a los fabricantes de procesadores y GPUs a diseñar chips cada vez más potentes, sin aumentar el consumo. Tras una larga travesía por el desierto que ha durado más de una década, superada en el entorno portátil por los chips de Qualcomm, Samsung y otras compañías, Intel ya está preparada para presentar batalla.

Al más puro estilo americano, los procesadores de Intel siempre han presumido de ser muy potentes, a costa de consumir mucho. La compañía de Santa Clara ha tenido que cambiar por completo el diseño, la arquitectura y el proceso de fabricación de sus chips. Ha costado años, pero los nuevos procesadores Intel Atom ya pueden presumir de una potencia y consumo similar a los de los procesadores móviles. Además, las versiones portátiles de Intel Core i3, i5  e i7 consiguen mantener una potencia elevada con un consumo muy equilibrado de batería.

Algo similar ha ocurrido con NVIDIA y AMD, los fabricantes de chips gráficos, que se han visto obligados a reducir el consumo de sus GPUs para competir en el negocio de las tablets y los Chromebooks. Incluso Microsoft, con su concepto de aplicaciones universales y Continuum aplicado a Windows 10, persigue borrar las diferencias en la interfaz utilizada en ordenadores, tablets y móviles.

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El resultado de todos estos años de evolución lo podemos ver en los nuevos portátiles de Acer, Toshiba, Asus, Microsoft, y otras compañías que nos ofrecen convertibles, 2 en 1 y notebooks con un potencia similar a los ordenadores de sobremesa, pero con todas las ventajas de la movilidad.

Esto plantea un problema en la empresa a la hora de elegir los equipos informáticos. La línea que separaba un portátil de un ordenador de sobremesa, en términos de rendimiento, cada es más difusa. Entonces, ordenador de sobremesa o portátil: ¿qué debo utilizar en la empresa?

Las ventajas de los nuevos portátiles

2 en 1, convertibles, laptops, notebooks, Chromebooks… Los portátiles se han diversificado hasta tal punto que ya no se pueden evaluar de forma genérica. Hay un portátil para cada necesidad.

Nueva Arquitectura

Es importante conocer bien las diferencias para descubrir si se ajustan a nuestras necesidades. Los laptop son lo más cercano a los portátiles tradicionales, los clásicos modelos de concha en donde el grosor y el tamaño pasan a un segundo plano, para centrarse en el rendimiento. Son los modelos más potentes y los que más utilidad pueden tener en una oficina, por su versatilidad. La variante Notebook es más fina y por lo general menos potente a nivel gráfico, pero son excelentes para llevarlos de viaje. Una versión aún más ligera son los Netbook, pensados para trabajar principalmente en Internet. Un ejemplo concreto son los Chromebook de Google, centrados en la nube: Gmail, Google Drive, Google Docs, Chrome, etc.

El auge de las tablets ha forzado a los fabricantes a añadir pantallas táctiles. Así tenemos los convertibles, que giran el teclado o lo esconden detrás de la pantalla para convertirse en una tablet, pero sigue siendo un portátil. Los híbridos permiten desenganchar el teclado para quedarnos sólo con la pantalla, pero esto obliga a colocar todo el hardware en ella, así que suelen ser menos potentes. Los 2 en 1 pueden ser convertibles o híbridos, pero en vez de usar Android o ChromeOS utilizan Windows 10, y por tanto ejecutan aplicaciones de PC como Microsoft Office o Adobe Photoshop. Así ocurre con los nuevos modelos Surface Pro y Surface Book de Microsoft.

Potencia y funcionalidades

Es uno de los puntos clave a la hora de decantarse por un portátil o un PC de sobremesa en una empresa. Lógicamente hay que evaluar primero el tipo de software que utilizamos. Si nuestro negocio requiere programas multimedia de escritorio o edición gráfica como Adobe Photoshop, AutoCAD o equivalentes, los laptops actuales más potentes están capacitados para ello. Las versiones móviles Intel Core i5 e i7 Skylake, trabajando en equipo con GPUs móviles GTX 960M o superior, ofrecen un rendimiento cercano a un PC medio de sobremesa. Si buscamos la máxima potencia móvil conviene optar por los nuevos portátiles equipados con Intel Core i5 o i7 Kaby Lake, que aumentan el rendimiento un 10% y consumen menos. Aspectos como la memoria o el almacenamiento no es problema, pues resulta sencillo encontrar portátiles con hasta 32 GB de RAM y varios terabytes de almacenamiento a través de discos híbridos.

En labores de oficina más centradas en texto o en aplicaciones en la nube, se pueden bajar los requisitos y con ello ahorrar bastante dinero.

Con respecto a las funcionalidades, hoy en día un laptop puede llevar a cabo las mismas tareas y usar los mismos periféricos que un PC estándar, incluyendo discos duros externos, todo tipo de lectores y sensores, etc. Por tanto, esto no es determinante.

Portabilidad 

La principal ventaja de un portátil con respecto a un PC de sobremesa es, lógicamente, que se puede llevar a cualquier sitio. ¿Los empleados desempeñan sus tareas en distintos lugares de la oficina, acostumbran a trabajar en grupo o a realizar reuniones informales todos los días? ¿Parte del trabajo se lleva a cabo fuera de la oficina? ¿Los viajes, la asistencia a convenciones, entrevistas o los negocios con los clientes en diferentes lugares son frecuentes? Este tipo de preguntas son las que nos dirán si realmente merece la pena trabajar con portátiles. Si los empleados pasan la jornada sentados en una mesa, el portátil sólo tiene sentido en términos de espacio o consumo, pero poco más.

Menos espacio, consumo, ruido y calor

Ya hemos anticipado este tema. Un portátil ocupa mucho menos que un PC convencional. Si el software de empresa va a funcionar en un laptop y tenemos problemas de espacio (oficinas o cubículos pequeños, varios trabajadores en una misma sala), entonces conviene estudiar el uso de latops. Es también una solución en grupos de trabajo dinámicos que cambian según el proyecto, y obliga a reconfigurar el espacio de trabajo.

En salas con muchos ordenadores los PCs de sobremesa pueden generar demasiado ruido y calor que influye en la comodidad y el rendimiento. Los portátiles eliminan este problema.

Menos importante, pero aún así un aspecto a tener en cuenta, es el consumo. Los portátiles consumen bastante menos. Es cierto que los PCs de sobremesa han mejorado mucho en este aspecto, pero en negocios en donde hay que mantener muchos PCs encendidos durante toda la jornada, el ahorro en la factura de la luz puede ser significativo.

Menos cables

No sólo usan menos cables, sino que están preparados para conectar periféricos sin ellos. Podrás enviar documentos a la impresora o el escáner por WiFi y conectar ratones o teclados por bluetooth. Los PCs estándares también, por supuesto, pero suelen usar cables más largos y gruesos para la corriente, el monitor, etc., que a veces estorban en una oficina.

Aumento de la productividad

Factores como la portabilidad o el pequeño tamaño de los portátiles pueden mejorar el rendimiento. Tareas como consultar el correo profesional, hacer una videoconferencia con un cliente o compartir una tabla con otros compañeros mientras estás de viaje se pueden llevar a cabo desde un portátil sin esperar a sentarte en tu despacho. También mejora la comunicación con los compañeros de trabajo al poder intercambiar información y documentos mucho más rápido.

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Eliminación de redundancias

Es posible que un empleado necesite dos PCs en dos despachos o zonas de trabajo diferentes. Pero como no los usa a la vez, se puede comprar un único portátil y colocarlo en un sitio u otro.

Espacios multifuncionales

Puesto que los portátiles caben en cualquier armario, una sala de ordenadores se puede convertir en una sala de reunión o en un despacho de clientes, según se necesite.

Problemas eléctricos

En edificios con instalaciones eléctricas deficientes o con abundancia de tormentas, cortes de luz, etc., conectar muchos PCs suele ser problemático, y obliga a instalar Sistemas de Alimentación Ininterrumpida (UPS), que exigen una elevada inversión y más espacio. Un portátil tiene menos requisitos eléctricos y puede seguir funcionando si se va la luz.

La respuesta de los PCs de sobremesa

Los clásicos PCs de toda la vida no se han quedado parados frente a la evolución de los portátiles y las tablets. De forma similar a lo que ha ocurrido con la competencia, han reducido el consumo y ha aumentado la variedad. Ahora es posible comprar barenones que apenas ocupan más que un bote de lápices, o modelos All-in-one que no necesitan torre, pues todo el hardware está dentro del monitor.

 

El consumo y el ruido también se ha reducido mucho, gracias a los diferentes modos de funcionamiento tanto de los procesadores como de las tarjetas gráficas, que dispone de Modos ECO en donde reducen la velocidad cuando realizan tareas sencillas, y sólo activan todos los cores y modos turbo cuando lo requieren.

Rendimiento

Aunque, como hemos comentado, el rendimiento de los laptops ha mejorado mucho en los últimos años, lógicamente no pueden igualar a los PCs de sobremesa más potentes, con sus disipadores y sus avanzados sistemas de ventilación, que permiten aumentar la velocidad sin comprometer la fiabilidad. Si el software de empresa tiene unos altos requisitos conviene plantearse la compra de PCs de sobremesa. Es el caso de los negocios basados en la multimedia, con tareas intensivas de diseño gráfico. O sistemas de trabajo dependientes de redes internas que conectan todos los PCs entre sí, intensos cálculos matemáticos, o servicios basados en la instalación de servidores, etc.

Pero no debemos olvidar que existen laptops que emplean procesadores de sobremesa, así que ofrecen una potencia equivalente.

Inversión 

Muchas decisiones empresariales se toman en función de un presupuesto. Y cuando ese presupuesto es ajustado los PCs de sobremesa cobran ventaja, pues proporcionalmente son más baratos que los portátiles. Si tienes que renovar varios equipos, el ahorro puede ser muy importante.

Facilidad de ampliación y reparación

Un PC estándar también es más sencillo de reparar y ampliar. En muchos casos ni siquiera es necesario acudir a un servicio técnico, pues basta con extraer la componente que falla o se desea mejorar, y colocar la nueva. En el caso de los laptops muchos de ellos llevan componentes personalizadas o fusionadas a la propia placa base, así que debemos recurrir al servicio técnico, con los gastos asociados. Sin olvidar que, en muchos casos, no se pueden ampliar.

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Mantenimiento

Los portátiles son más sensibles a las temperaturas extremas, se ensucian más y se ven más afectados por el polvo que los PCs de sobremesa. Es importante si se van a usar en fábricas, talleres, etc. También al utilizarse de pie o incluso andando, son más propensos a sufrir caídas y golpes. O pérdidas y robos, si se sacan de la oficina.

Ergonomía

Resulta más cómodo teclear con un teclado convencional, usar un ratón y observar los resultados en un monitor que hacerlo en un teclado de portátil, utilizando un Touchpad y una pantalla más pequeña. Tras horas de trabajo el rendimiento se resiente. Siempre es posible conectar un teclado y ratón convencionales, pero entonces pierdes algunas de las ventajas de los laptops.

Periféricos

Por regla general, incluyendo número y tipo de conexiones, un PC de sobremesa acepta más periféricos sin tener que recurrir a HUBs o Switch USB. También ofrece soporte multipantalla, que no todos los portátiles pueden llevar a cabo.

Compatibles con los móviles

Hoy en día tanto Windows 10 como otros sistemas son compatibles con todo tipo de móviles, y casi todos los servicios de Internet sincronizan el contenido del smartphone con el ordenador. Muchas de las funciones de un portátil se pueden llevar a cabo en un móvil, así que el binomio PC de sobremesa + smartphone puede diluir las ventajas del portátil, al menos en cuanto a acceso a los datos (no tanto a la hora de trabajar).

Mucho más que una simple decisión

Si algo debe dejar claro este artículo, es que hoy en día la versatilidad de los portátiles y los PCs de sobremesa es tan grande, que una empresa no puede evaluar únicamente aspectos como la portabilidad o el rendimiento. Hay que estudiar otras muchas variantes según el presupuesto, el software que se va a utilizar, y las funciones de los empleados.

Sobre el autor de este artículo

Juan Antonio Pascual

Periodista, informático o escritor vocacional según lo requiera la ocasión, he colaborado en más revistas de informática y videojuegos de las que puedo recordar.
Centrado ahora en contenidos web, me encontrarás en Personal Computer & Internet, computerhoy.com y ticbeat.com.