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Ofertas laborales, cada vez más exigentes y peor pagadas

Ofertas laborales disparatadas por su exigencia y baja remuneración

El mercado laboral español, cada vez más sangriento y desnivelado respeto a sueldos, competencias y exigencias a sus empleados, muestra como tendencia el pedir cada vez más cualificación profesional para puestos más bajos y con una remuneración escasa. Te contamos algunos casos significativos de este panorama.

A la hora de ser un candidato óptimo a un puesto laboral, cada vez las empresas solicitan un mayor número de requisitos que a su vez, exigen una formación más elevada por parte de los demandantes de empleo.

Así, surgen ofertas de trabajo insólitas. Hace dos años, solicitaban un pastor esquilador con conocimientos de inglés e informática para trabajar en un pequeño pueblo de Ciudad Real. En la actualidad proliferan ofertas como la de teleopoerador o experto en servicio técnico con dominio alto de inglés o nivel bilingüe y con flexibilidad horaria por apenas 900 euros brutos al mes, o diplomados en Ciencias Empresariales para puestos intermedios con personal a cargo en el servicio de atención al cliente.

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La peor exigencia, tal vez, es la que atañe a los idiomas. Una oferta reciente pedía ruso bilingüe e inglés alto, valorando además el conocimiento de francés y alemán, por un sueldo 1.200 euros brutos al mes. En las localidades más turísticas como Madrid, Barcelona, Marbella o las Islas, los idiomas son imprescindibles, las jornadas de hostelería agotadoras y con horas sin remunerar.

Así, las empresas engordan con el paso del tiempo los requisitos que exigen a sus candidatos, pero los salarios no se equiparan con dichas exigencias a excepción de los puestos más altos.

Las empresas deberían ser conscientes de que no se puede tener un superprofesional con tres idiomas y pagarle 900 euros al mes. El mercado de trabajo es global, y estos trabajadores van a buscar fuera lo que no les dan en España”, apuntó Valentín Bote, director de Randstad Research, en declaraciones a el diario El Mundo.

La elevada competencia conduce a un fenómeno paradójico, ya que existen por una parte existen profesionales de baja cualificación que postulan para puestos directivos y a la inversa, profesionales muy cualificados para puestos que nada tienen que ver con su trayectoria profesional, como consecuencia de un mercado cada vez más exigente.

Las ofertas de empleo solicitan cada vez mayores requisitos formativos, de idiomas, de experiencia laboral, pero también de otro tipo de competencias, el llamado perfil blando. “Las compañías buscan profesionales que sean polivalentes y con capacidad de aprendizaje, que sean creativos, que trabajen bien en equipo, que tengan capacidad de comunicar, etc”, afirma Maroño.

Exceso de requisitos y salarios inferiores a la cualificación

El 60% de los trabajadores manifiesta la impresión de que las empresas solicitan más requisitos de los que verdaderamente se necesitan, según una encuesta de Adecco. Aunque muchos expertos en reclutamiento comparten esta posición, es cierto que el perfil más idóneo para gran parte de las compañías es el de una persona con capacidad de desarrollarse y crecer dentro del ecosistema de la empresa. 

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Así, muchas compañías son más exigentes debido al elevado número de candidatos que buscan oportunidades, aunque la retribución no esté en consonancia con su experiencia, estudios y habilidades. El alto número de exigencias se utiliza en ocasiones como escudo contra las inscripciones indiscriminadas o masificadas, empleando los requisitos a modo de criba para el proceso de selección. 

“Algunas empresas piden licenciados cuando un título de Formación Profesional sería suficiente para cubrir el puesto que tienen vacante”, explicaba Bote a El Mundo “Esto tiene una ventaja: les permite tener profesionales con más habilidades y mejor cualificados, pero también un inconveniente, a medio plazo esta política puede volverse en su contra porque estos trabajadores no van a ver colmadas sus aspiraciones ni por salario ni por desarrollo profesional y van a terminar dejando la empresa”. 

Vía | El Mundo

Sobre el autor de este artículo

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.

  • Las ofertas TIC son lo peor. Exigen infinidad de requisitos por un sueldo irrisorio. Yo estudié informática en la universidad y ya estoy pensando en dejarlo. En el 2006 obtuve mi primer empleo (como programador) y cobraba 18.000 euros anuales. En 2015, y después de estar varios años formándome por mi cuenta, trabajé de nuevo como programador y me ofrecieron solo 20.000. Imagínate, un programador PHP full-stack, con conocimientos de SEO, experto en responsive design, conocedor de frameworks y CMS, con catalán, castellano e inglés (tengo el First Certificate) todo por 1000 euros netos al mes…

  • Marc Oliveras

    Las ofertas TIC son lo peor. Exigen infinidad de requisitos por un sueldo irrisorio. Yo estudié informática en la universidad y ya estoy pensando en dejarlo. En el 2006 obtuve mi primer empleo (como programador) y cobraba 18.000 euros anuales. En 2015, y después de estar varios años formándome por mi cuenta, trabajé de nuevo como programador y me ofrecieron solo 20.000. Imagínate, un programador PHP full-stack, con conocimientos de SEO, experto en responsive design, conocedor de frameworks y CMS, con catalán, castellano e inglés (tengo el First Certificate) todo por 1000 euros netos al mes…