En 2012 el ICANN afirmó haber abierto el sistema de dominios para dar rienda suelta a la creatividad de la gente. Aprende ahora a usarla en favor de tu negocio.

Hasta hace unos años, quien quisiera registrar un dominio web tenía a su disposición una gama de extensiones de dominio bastante limitada: únicamente 22 genéricas (las .com, .org, .net, .info, etc).

Por su parte, las extensiones vinculadas a países (como .es, .it, .mx, etc), si bien ascendían hasta las 250, se encontraban en muchos casos sujetas a múltiples limitaciones a la hora de adquirirlas y usarlas. Todo ello restringía notablemente las opciones a la hora de elegir nombres para unos dominios cuyas cifras de registro se estaban disparando, lo que hacía que cada vez fuera más complicado registrar el dominio deseado.

Miles de nuevos gTLDs (Top Level Domain)

Sin embargo, todo eso empezó a cambiar en el verano de 2011, cuando el ICANN (Corporación de Internet para la Asignación de Nombres y Número, responsable de la concesión de los dominios) aprobaba un cambio en sus normas que permitiría a empresas e instituciones solicitar casi cualquier palabra como extensión de dominio, incluso en escrituras no latinas. “El ICANN ha abierto el sistema de nombres de Internet para dar rienda suelta a la imaginación global de las personas”.

Era la llegada oficial de los nuevos dominios gTLDs o dominios de primer nivel. Un año más tarde, en 2012, la cifra de solicitudes ascendía a 1930 posibles nuevas extensiones. Entre ellas, vinculadas a ciudades (como .BCN o .MADRID), a marcas (.PWC, .IPAD o .ZARA), profesionales (.PRESS o .MED), genéricas (como .XYZ, .RED, .GLOBAL o .PIZZA) o expresadas en caracteres no latinos (como .世界 o .москва).

En los casi 4 años transcurridos desde entonces, estos dominios han ido entrando en vigor y, pese a su atomización, algunos han cosechado un éxito notable (como .XYZ, que cuenta con casi 1.800.000 dominios registrados, habiendo recibido un gran impulso tras la decisión de Google de incluirlo en la imagen online de su matriz Alphabet).

Pero… ¿qué razones tenemos para apostar por las nuevas extensiones de dominio de primer nivel? ¿Y cómo podemos aprovecharlas?

Nuevos dominios

Apuesta por lo intuitivo: adáptate a las búsquedas

Si hay algo fundamental en la WWW es que el internauta sea capaz de llegar hasta ti de manera simple y veloz. La mayoría de nosotros suele optar antes por afinar una búsqueda que por ir mirando sucesivas páginas de resultados en Google. Por eso resulta tan importante ajustar las estrategias de posicionamiento web a las búsquedas más intuitivas, y nada mejor para ello que contar con nombres de dominio autodescriptivos.

Imagina que eres el dueño de un pub llamado Pepe’s. La posibilidad de que haya más negocios en tu ciudad con un nombre similar es alta, de modo que quizá quieras evitar a tus visitantes el paso de afinar la búsqueda a “Pepe’s pub”, cuando puedes cambiar tu dominio pepe-s.net por pepes.pub. O quizá el problema es que muchos otros pubs de Europa se llaman igual: si te van a buscar con “Pepe’s Madrid” adelántate y registra pepes.madrid.

Cambia la dinámica: la extensión es la marca

Los nuevos dominios son un territorio inexplorado y, como tal, muchas de las mejores tierras siguen aún sin ser reclamadas. Pero lo más importante es que, una vez alguien se instale en ellas, ofrecerán la oportunidad de ser usadas de manera muy diferente a cómo se venían usando antes de la expansión impulsada en estos años por la ICANN.

Antes, una marca se vinculaba a un dominio, que tendía a centralizar gran parte de sus contenidos online (supermarca.com): si lanzaba otras webs complementarias, debía elegir entre invisibilizar su marca (superproducto.com) o alargar incómodamente sus URLs (superproductodesupermarca.com). Todas ellas, soluciones poco prácticas.

Pero… ¿y si la marca estuviese contenida en la propia extensión de dominio? El banco francés BNP Paribas ha sustituido (además, con éxito en lo que respecta al SEO) su antigua página principal (www.bnpparibas.com) por mabanque.bnpparibas. En este caso, convertir la marca en extensión permite ‘jugar’ con el resto del dominio, introduciendo también el slogan (‘Mi Banco’).

Pero los nuevos dominios gTLDs también ayudan a segmentar. Quizá la mejor dirección para que periodistas e inversores accedan rápidamente al informe anual de resultados de AXA en varios idiomas no sea www.axa.com/annualreport/en/ y www.axa.com/annualreport/fr/, sino annualreport.axa y rapportannuel.axa. Recordemos: la extensión es ahora la marca.

También parece tenerlo bien claro Sony: la productora de la saga 007 lanzó un juego online coincidiendo con el estreno de Spectre: www.assistmoneypenny.sony. Hace unos años, se habría enfrentado a la incómoda disyuntiva  que planteábamos más arriba: invisibilizar/alargar.

Pero una empresa no necesita ser una de los pocos cientos de multinacionales con extensión propia para jugar con la relación extensión / marca. Sin ir más lejos, la empresa de hosting web Anchor Hosting ha desechado su antiguo dominio anchorhost.com en favor de anchor.host, y en negocio de comida para peces sostenible de Paul Allen (el cofundador de Microsoft) ha preferido usar smartcatch.fish antes que smartcatchfish.com.

Visibiliza segmentando

Tampoco necesitamos contar con una extensión de dominio propia para segmentar de manera inteligente nuestra presencia online. Una cadena de tiendas que venda DVDs, discos, libros, etc, puede optar por dominios tipo tienda.movie + tienda.music + tienda.book + tienda.game

O puede optar por segmentar por idiomas. Como decíamos antes, la ICANN ha aceptado una buena cantidad de extensiones gTLDs con caracteres no latinos pertenecientes a lenguas como el árabe, el chino, el hebreo o el sánscrito. Resultará mucho más fácil para muchas marcas llegar a determinados sectores de su público potencial si son capaces de ‘localizar’ íntegramente sus dominios (nombre + extensión) y hablarles en su idioma.

Imagen | United Domains

Sobre el autor de este artículo

Marcos Merino

Marcos Merino es redactor freelance y consultor de marketing 2.0. Autodidacta, con experiencia en medios (prensa escrita y radio), y responsable de comunicación online en organizaciones sin ánimo de lucro.