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Nest, ¿camino de ser una mala compra para Google?

Google accederá a información de los usuarios de Nest Labs

Nest facturó el pasado año apenas 340 millones. Una cifra irrisoria si contamos que Google inyecta 500 millones anuales para su desarrollo.

En 2014, Google llevó a cabo una de sus habituales operaciones estratégicas con las que adentrarse de lleno -con tecnología y clientes en cartera- dentro de un nuevo nicho de mercado, prácticamente inexplorado hasta entonces por los de Larry Page y Sergey Brin. Así pues, el popular buscador no dudó en desembolsar más de 3.200 millones de dólares por Nest, una compañía especializada en dispositivos conectados, hogares inteligentes e Internet de las Cosas en general.

La compra fue vista como una apuesta decidida de Google -hoy reconvertida en Alphabet- por el pujante mundo del IoT, asegurándose su presencia en este sector por medio de una compañía que ha mantenido su independencia, tanto formal como operativa, del resto del conglomerado.

Sin embargo, parece que todo este camino podría estar en peligro. Y es que, como asegura el portal norteamericano Recode, las bajas ventas de Nest están generando importantes dudas en el seno de Google sobre la viabilidad de esta filial dentro del grupo y sobre si la adquisición fue realmente una buena idea. En ese sentido, Nest facturó en torno a 340 millones de dólares en 2015, una cifra más que aceptable para una compañía aún en expansión y que opera en un mercado que está en pañales.

Pero las expectativas de Google estaban muy por encima de estos resultados, más aún desde que se ha creado el conglomerado Alphabet para agrupar los distintos negocios del grupo y, por ende, tanto los responsables de la empresa como los inversores pueden obtener una visión más exacta del rendimiento de cada área operativa.

Por si fuera poco, los ingresos de Nest no son exclusivos de su propia actividad orgánica, sino que a ellos han contribuido en gran parte las ventas de Dropcam, otra compañía adquirida por Nest al poco de unirse a Google a cambio de otros 555 millones de dólares.

Posible fuga de empleados

En el momento de la adquisición, Google y el equipo de Nest pactaron algunas condiciones para garantizar que el proyecto innovador de la firma seguiría inalterable su curso y que los principales directivos de Nest seguirían al pie del cañón. Para ello, ambas entidades firmaron un acuerdo por el que Google se comprometió a una financiación adicional de 500 millones de dólares anuales para que Nest pudiera seguir desarrollando su cartera de productos inteligentes y a ciertas compensaciones a los principales ejecutivos e ingenieros a cambio de un compromiso formal de que no abandonarían el grupo.

Este acuerdo, no obstante, culmina a finales de este año, cuando se dará por concluido el período de consolidación de la compra. Así pues, y ante la crisis de ventas (Recode afirma que, en 2014, Dropcam llegó a vender más que Nest, pese a haber costado infinitamente menos), se rumorea que muchos altos ejecutivos podrían estar planteándose abandonar la empresa al acabar 2016.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.

  • Adrián Iriarte

    Sinceramente, Google debería hacer más productos físicos.