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Microsoft y la curiosa moraleja del caso de la leche caducada

caducidad leche
Escrito por Eduardo Álvarez

Satya Nadella explica en su libro en qué consistió el problema que tuvo Microsoft con la leche caducada. Por extraño que suene, fue bastante indicativo.

Hace ya dos años, en 2015, Microsoft tuvo un curioso problema con la leche caducada. De repente, en sus oficinas de todo el mundo, los empleados empezaron a caer enfermos por consumir leche cortada y en mal estado. Esta circunstancia no pilló por sorpresa a nadie dentro de la compañía, ya que era algo de sobra conocida.

La explicación a este particular problema es simple: los empleados de Microsoft abrían una caja de leche, vertían un poco en su taza y luego abandonaban el envase prácticamente lleno. El siguiente empleado, asumiendo que el cartón llevaría meses abierto, en lugar de comprobarlo iba directamente a abrir otro cartón más. Y así sucesivamente hasta acumular decenas de ellos en las oficinas.

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Evidentemente, en algún momento un empleado despistado echaba mano a uno de los cartones de leche ya abiertos, para descubrir -quizás demasiado tarde- que se encontraba en mal estado.

La cultura del usar y tirar llegó a estar tan extendida en la firma que incluso se crearon grupos privados para compartir fotos de cartones de leche abandonados. No hay un cálculo aproximado sobre cuánta leche se malgastaba a diario en las oficinas de Redmond, en las que trabajan unos 50.000 empleados, pero según fuentes internas es “un montón”.

La solución al problema llegó cuando se sustituyeron las cajas pequeñas por garrafas grandes, particularmente difíciles de malgastar.

El cambio de CEO, punto de inflexión

Esta mala conducta por parte de los trabajadores terminó por estallar coincidiendo con la llegada de Satya Nadella al puesto de CEO de Microsoft.

Ahora Nadella está promocionando su propio libro, en el que explica entre otras cosas qué aprendió del incidente con la lecha caducada. Según su punto de vista, todo surgió de un problema de comunicación entre los trabajadores de distintas áreas y niveles, que llevó a una situación límite algo tan inofensivo como el desayuno.

Cuando se hizo cargo de la compañía, en lugar de colaborar para auparla a niveles más altos, los empleados se dedicaban a pelear entre sí por destacar y obtener más méritos, sembrando la desconfianza entre unos y otros. Este problema era particularmente pronunciado entre directivos y empleados.

Nadella subraya de forma tal literal la falta de comunicación interna que llega a decir que prácticamente tuvo que obligar a los directivos y puestos intermedios a hablarle a sus subordinados. Se los llevó a un balneario y les soltó un discurso sobre cómo su labor es “encontrar los pétalos de rosa en una pila de mierda”, y la cita es literal.

Fuente: Business Insider

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Eduardo Álvarez