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Luces y sombras de Shenzhen, el Silicon Valley chino

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Escrito por Lara Olmo

Gigantes como Huawei o ZTE conviven con startups y empresas tecnológicas en esta región que algunos ya comparan con Silicon Valley, aunque con sus particularidades.

Apunta bien este nombre porque vas a empezar a oírlo a menudo: Shenzhen, una región al Sur de China que en el mundo emprendedor ya se le conoce como el “Silicon Valley” del gigante asiático.

En poco más de 30 años ha pasado de ser una localidad pesquera a convertirse en el epicentro tecnológico de aquel país. En Shenzhen se asientan 6.000 fabricantes de dispositivos electrónicos, algunos tan poderosos como Tenzen, Huawei, o ZTE, que a su vez actúan de imán para muchas compañías emergentes y startups, y por ende de inversores.

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A pesar de la situación económica delicada que atraviesa China, el Gobierno del país quiere liderar el ámbito emprendedor en su vertiente tecnológica, donde Estados Unidos se lleva la palma, y por eso cada vez destina más fondos públicos para startups. Europa, que sería el otro tercer gran jugador (con permiso de Israel), lo tiene más complicado porque su ecosistema emprendedor no está unificado.

La fábrica mundial de los smartphones

Hablar de China es hacerlo de tecnología. Más allá de Shenzhen, hay otras regiones en el gigante asiático que también son foco de ideas y proyectos tecnológicos nuevos que atraen la atención de los inversores, como por ejemplo Shanghái o Hangzhou, de donde es originario Jack Ma, el fundador del gigante Alibaba.

La particularidad de Shenzhen es que allí se producen la mayoría de los móviles del país, donde a su vez se fabrican más de la mitad de los 2500 millones de smartphones que se venden al año en todo el mundo.

Antes China era conocida por imitar lo que se hacía en otras parte del planeta, pero ahora gigantes como Huawei están apostando por la innovación y empezando a liderar algunos segmentos, lo que está otorgando mayor prestigio a la región. De ahí que Shenzhen esté atrayendo a emprendedores deseosos de materializar sus ideas.

“Silicon Valley” chino

En Shenzhen se extiende un espacio de  5.000 metros cuadrados, bautizado como Simply Work, donde conviven emprendedores, inversores y grandes corporaciones. Mientras la economía china ha visto ralentizarse su crecimiento, este núcleo de startups se ha beneficiado de un aumento de las inversiones del capital riesgo, que ha crecido de 953 millones de dólares a 7.660 millones el año pasado, según informa la consultora AVCJ research.

Esta confianza de los inversores contrasta con la inestabilidad económica del país. Pero es que en Shenzhen hay puestas muchas esperanzas, en buena medida por la presencia de grandes corporaciones como Tencent Holdings y porque allí comenzaron a construir su imperio quienes hoy son grandes magnates del sector tecnológico, como Jack Ma.

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Tal es el “hype” entorno a esta región, que muchos empresarios de Internet y de comunicaciones móviles están en lista de espera para instalarse en alguna de las oficinas y empezar a arrancar sus proyectos en esta región.

Aunque como suele ocurrir con todo en China, este ecosistema tecnológico es un tanto hermético y no es fácil para un emprendedor extranjero asentarse allí.

Los planes del Gobierno chino para 2020 pasan por que Shenzen albergue más de 1.000 tecnológicas chinas y emplee a 600.000 trabajadores.

Luces… y algunas sombras

Pero en Shenzhen no es oro todo lo que reluce. Fuera de Simply Work, son muy comunes las llamadas fábricas dormitorio, polígonos de varios kilómetros cuadrados donde los trabajadores chinos trabajan y viven en condiciones bastante cuestionables. De allí salen muchos dispositivos, ya no sólo de fabricantes chinos, sino de empresas como Apple o Dell.

Son como hormigueros gigantes donde la vida de sus habitantes sólo consiste en ir de casa al trabajo y del trabajo a casa, y cuyo único fin en reunir el mayor dinero posible para mandárselo a sus familias, que residen en el campo.

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China nunca se ha caracterizado por el control de las garantías laborales, y aunque poco a poco los trabajadores han ido mejorando sus condiciones, aún están lejos de asemejarse a las que tenemos en Occidente.

Sobre el autor de este artículo

Lara Olmo

Periodista 2.0 con inquietudes marketeras. Innovación, redes sociales, tecnología y marcas desde una perspectiva millenial. Vinculada al mundo startup. Te lo cuento por escrito, en vídeo, con gráficos o como haga falta.