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Los ‘pecados’ de Google en Europa: así es su ingeniería financiera para pagar menos impuestos

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Te explicamos de forma sencilla en qué consiste el ‘doble irlandés’ y el ‘sándwich holandés’, los dos mecanismos empleados por Google y otras firmas TIC para evadir impuestos en España.

Las multinacionales tecnológicas están bajo la lupa de las autoridades europeas y sus gobiernos locales debido a sus políticas fiscales, cuanto menos, laxas. Desde Apple hasta Oracle, prácticamente todas las empresas de este sector aprovechan hasta el límite las regulaciones con el fin de pagar los menores impuestos posibles antes de derivar sus beneficios hacia Estados Unidos. Recientemente ha sido Google la que ha visto cómo la Agencia Tributaria registraba sus sedes en Madrid (Torre Picasso y Campus Madrid) para revisar documentación en torno a cómo habrían, presumiblemente, derivado parte de sus beneficios en España a través de Irlanda para evadir las tasas de nuestro país.

No es el primer encontronazo de Google con las autoridades fiscales en Europa, ni mucho menos. De hecho, Francia le exige el pago de más de 1.600 millones de euros en impuestos atrasados, mientras que Google ya ha llegado a un acuerdo con la ‘Hacienda’ británica para devolver unos 130 millones de libras en impuestos evadidos, aunque no había sido denunciada formalmente por ello. 

Irlanda es un país extremadamente atractivo para las compañías multinacionales, debido a varios factores. El primero de ellos es que, al pertenecer a la Unión Europea y al mercado común, es totalmente legal mover el dinero entre distintos países sin mayor complejidad. En segundo lugar, la política impositiva de Irlanda es muy ventajosa para las empresas, con un impuesto de Sociedades que apenas alcanza el 12,5%. Por comparar, este mismo impuesto en España asciende al 25% en su tipo general (según la última reforma planteada, ya que en 2014 esta tasa comprendía el 30% de los beneficios de las empresas).

Pero, ¿en qué consisten realmente estos mecanismos de evasión fiscal? ¿Cómo logra Google sacar el dinero de España sin levantar, en un inicio, sospechas? Armando Orejas, del despacho de abogados Cremades & Calvo-Sotelo, explica que “el doble irlandés o el sándwich holandés son los principales sistemas de ingeniería fiscal utilizados por las multinacionales tecnológicas para trasladar sus beneficios a países de escasa o nula tributación aprovechándose de una normativa claramente obsoleta e ineficiente de los sistemas fiscales internacionales”.

El doble irlandés

Comencemos hablando del doble irlandés. Para elaborar esta receta necesitaremos una empresa en un país de origen (España, por ejemplo), una sociedad en Irlanda y otra radicada en un paraíso fiscal (como las Islas Bermudas) con el que Irlanda tenga un convenio de colaboración financiera y monetaria. Esta doble disposición de compañías es la que obra la magia: la organización de las Bermudas es la propietaria de todos los intangibles (patentes, diseños, marcas registradas…) del grupo, con lo que la filial irlandesa -que ya antes ha aglutinado todos los ingresos del continente- debe pagar “cantidades millonarias por el uso de esos derechos de propiedad intelectual, de manera que el beneficio que se queda en Irlanda es muy pequeño”, añade Orejas.

Foto cc RambergMediaImages (http://www.flickr.com/photos/rmgimages/4881843809/sizes/m/in/photostream/)

En el camino del dinero de España a Irlanda, el funcionamiento fraudulento es muy similar: la filial hispana está obligada a pagar a la delegación irlandesa una gran parte de sus beneficios por la prestación de diversos servicios, desde intermediaciones hasta la estrategia de marketing o algunos equipos comerciales. De esta forma, empleados y proyectos que se llevan a cabo en nuestro país son, en realidad, pagados desde Irlanda, que a su vez recibe pagos libres de impuestos de sociedades por parte de la filial local.

Esta práctica es aparentemente legal, pero según la Agencia Tributaria va en contra del “principio de plena competencia en las políticas de precios de transferencia aplicadas en sus operaciones intragrupo, al dejar unos márgenes de beneficio demasiado pequeños o incluso pérdidas en España pese a generar una actividad de muchos millones de euros“, explican desde el despacho Cremades & Calvo-Sotelo.

El sándwich holandés

Pero muchas corporaciones norteamericanas no se quedan ahí, sino que apuestan por darle una vuelta más de tuerca a la estrategia, añadiendo un delicioso sándwich holandés al menú. En este planteamiento mantenemos las tres empresas del doble irlandés (España, Irlanda y paraíso fiscal) pero añadimos otra más, domiciliada en Holanda, la cual se beneficia del tratamiento especial que ese país otorga a los holdings de empresas, además de los acuerdos de doble imposición de Holanda con paraísos fiscales como las Antillas Holandesas. En este nuevo paraíso fiscal también deberemos crear otra sociedad.

Ahora que ya tenemos el entramado de cinco empresas (España, Irlanda, paraíso fiscal 1, Holanda y paraíso fiscal 2), podemos poner a trabajar la maquinaria. Después de que ya hemos llevado a cabo todos los pasos del doble irlandés, cogemos los escasos beneficios que le queden a la empresa irlandesa -después de pagar sus royalties- y los movemos a Holanda en forma de dividendos, ya que existe una exención de impuestos en la ley irlandesa a este tipo de movimientos entre países europeos.

Una vez en Holanda, el dinero se vale de un convenio por el cual se permite trasladar beneficios a las Antillas Holandesas pagando únicamente el 2% de impuestos. “De esta manera, conjugando las dos estructuras, los beneficios obtenidos por estas multinacionales terminan en las Islas Bermudas o en las Antillas Holandesas prácticamente libres de impuestos”, concluyen los expertos.

¿Qué supone el fraude de Google y las empresas TIC para España?

Cifras que se han manejado en el Congreso de los Diputados en años precedentes sitúan en el entorno de los 1.000 millones de euros al año el montante total que las multinacionales dejan de pagar a las arcas públicas en concepto de impuestos a través de este plantel de empresas pantalla.

En el caso concreto de Google, la Agencia Tributaria ya investigó a popular buscador en 2011 por estos mismos motivos, en relación a un pago del impuesto de Sociedades de los ejercicios 2007 y 2008 muy inferiores a la realidad. Sin embargo, en aquel momento, Hacienda apenas obligó a pagar a Google 1,9 millones de euros, una cifra sensiblemente inferior a la que se está barajando en Francia o Reino Unido y que fue vista como una validación de su estructura fiscal por parte de los reguladores españoles. Pero nada más lejos de la realidad…

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.