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Los chips de Toshiba ya tienen diez pretendientes, con Foxconn como favorito

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Como aves carroñeras, una decena de compañías -con Foxconn a la cabeza- buscan sacar partido del mal momento que atraviesa Toshiba.

La japonesa Toshiba podría encontrar un importante balón de oxígeno para su difícil supervivencia –lastrada por una enorme deuda, los escándalos fiscales y el desastre de su unidad nuclear– en otra isla del Pacífico: Taiwán. Y es que la todopoderosa Foxconn se ha postulado ya como la candidata más seria a hacerse a precio de saldo con todo el negocio de chips de Toshiba.

En concreto, Foxconn ya habría hecho una primera oferta de 3 billones de yenes (unos 26.990 millones de dólares) a la firma nipona. Una cifra ridícula teniendo en cuenta el potencial de esta división, la más rentable de Toshiba, pero muy superior a los 2 billones de yenes (17.990 millones de dólares) que habrían planteado otras compañías como la coreana Hynix o el principal rival de Foxconn, Broadcom Ltd. La oferta demuestra, tal y como recoge Bloomberg, el fracaso de Toshiba y el gobierno japonés (siempre tan ajeno a los asuntos empresariales y los lobbys familiares que dominan, década tras década, el tejido empresarial) de tratar de encontrar un comprador dentro de sus fronteras.

Por el momento, fuentes de Toshiba se han limitado a confirmar que cuentan con unos diez contendientes en la batalla por su negocio de chips; si bien el propio Terry Gou (fundador de Foxconn) confirmó su interés en lanzar una oferta sobre esta división de semiconductores el pasado mes de marzo. Recordemos que Toshiba es el segundo mayor productor de chips NAND, tan solo por detrás de Samsung Electronics.

Con esta venta, Toshiba busca compensar los 6.300 millones que va a perder por el desastre que ha supuesto la compra, posterior operación nefasta y, finalmente, quiebra de la estadounidense Westinghouse, su filial nuclear. Pero no sólo eso: Toshiba sigue tratando de recuperarse de su sonadísimo escándalo contable de 1.300 millones de dólares, el cual obligó a la compañía asiática a emprender recortes a millares en su plantilla, además de plantearse la venta de varios activos estratégicos como sus sensores de imagen (comprados por SONY) o su negocio de sistemas médicos (en favor de Canon). Posteriormente, la multinacional nipona se vio obligada a abandonar lucrativos mercados como el de consumo y, más recientemente, ha tenido que poner su negocio de memoria como aval para evitar que los bancos embargaran toda la empresa ante la imposibilidad de hacer frente a los pagos de su abultada deuda.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.