Empresa

Las diferencias culturales a la hora de trabajar según la teoría de Hofstede

Los 4 mandamientos para gestionar una discusión en la oficina

¿Los españoles odiamos los cambios? ¿Los nórdicos son realmente tan abiertos de mente? ¿Y los norteamericanos tan ambiciosos y fríos? Tiramos de sociología para demostrar estas premisas.

¿Nunca han oído eso de que los latinoamericanos son muy lentos trabajando, los españoles son muy vagos, los alemanes extremadamente fríos y los nórdicos más individualistas que sus vecinos del sur de Europa? Son estereotipos muy extendidos, infundados en la mayoría de los casos, pero que reflejan una realidad sí demostrable con datos en la mano: existen diferencias en la forma de trabajar según la zona geográfica de la que hablemos.

Para constatarlo científicamente debemos atenernos a la teoría de las dimensiones culturales de Geert Hofstede. Este experto investigó entre 1967 y 1972 las distintas culturas en varios países del mundo, en paralelo a un trabajo similar que estaba llevando a cabo para IBM. Su objetivo más amplio era determinar las diferencias culturales en el mundo pero, de forma más específica y en lo que nos ocupa, nos permite saber cómo gestionar mejor a equipos de personas de diferentes culturas cuando tenían que trabajar entre sí, entendiendo sus idiosincrasias y necesidades particulares.

¿Cuáles son las variables?

Esta teoría sigue analizando el comportamiento de trabajadores de medio mundo (los datos más actualizados y estudios al día pueden ser consultados en esta web) en base a cinco variables:

  • Índice de distancia al poder (PDI-PowerDistance Index): Se trata de la relación de comunicación que se mantiene con la jerarquía y como se respeta la autoridad en una cultura determinada. Dicho de otro modo: un modelo más autoritario/patriarcal frente a otro más colaborativo y horizontal.
  • Individualismo (IDV-Individualism): No necesita demasiada explicación, es el nivel de trabajo que se realiza o desea realizar de manera individual frente a aquellos que optan por el trabajo en equipo por defecto.
  • Masculinidad (MAS-masculinity): No es una variable que mida explícitamente la profundidad de la cultura machista o algo similar. Por el contrario, lo que se mide con este factor es la preponderancia de los valores estereotípicamente masculinos, como la asertividad, la ambición, el poder y el materialismo, frente a los valores estereotípicamente femeninos, como el énfasis en las relaciones humanas.
  • Índice de aceptación de la Incertidumbre (UAI-Uncertainty Avoidance Index): Las culturas que presentan una puntuación baja de este índice están más abiertas al cambio y tienen menos reglas y leyes, así como pautas más flexibles que aquellas sociedades con mayor puntuación.
  • Índice de Orientación a largo plazo (LTO Long-term orientation): Esta dimensión
    ha sido la última en incorporarse al estudio y lo que mide es la capacidad de las sociedades de pensar hacia el futuro o de repetir patrones del pasado de forma continuada, con miras más inmediatas.

¿Qué dicen los datos?

En base a todo lo anterior, hemos seleccionado una muestra representativa de distintos países del mundo, con naciones de diferentes continentes y áreas geográficas. La tabla inferior muestra la puntuación en cada una de esas cinco variables, así como el promedio de todos ellos para podernos hacer una idea del nivel que podemos considerar de referencia.

Diferencias geográficas a la hora de trabajar. Teoría de Hofstede. Fuente: CEREM Business School.

Con estos datos en la mano, podemos establecer algunas reglas que parecen claras en casos muy similares, que se oponen a lo experimentado en otros países y que, además, coinciden en muchos casos con la imagen predefinida que muchos de nosotros tenemos. A saber:

  • Distancia al poder: China, Venezuela y Ecuador son los países que obtienen una mayor puntuación en esta parcela o, lo que es equivalente, son los países donde las empresas se gestionan de forma más jerárquica, con una mayor disciplina y liderazgos más fuertes frente a plantillas más alejadas del centro de decisiones. Curiosamente, tanto China como Venezuela poseen regímenes políticos autoritarios, lo que también coincide con esta regla. En el polo opuesto, el de las organizaciones más horizontales y democráticas, encontramos a Israel y los países nórdicos (como Dinamarca, Suecia o Noruega).
  • Individualismo: Aquí se invierten las tornas y nos encontramos con que los países latinoamericanos (como Ecuador, Perú y Venezuela) muestran mayores niveles de trabajo en equipo y sentimiento de pertenencia a la colectividad frente a sociedades mucho más individualistas, como las culturas anglosajonas (Estados Unidos, Reino Unido, Canadá o Australia están marcados en rojo en este sentido). España se mantiene en la media mundial, pero con un ambiente mucho más colectivista que el de nuestros vecinos europeos.
  • Masculinidad: Hungría es el país del mundo donde más se valoran los atributos típicamente masculinos, con más de 80 puntos sobre 100. El lugar donde más se reseñan los atributos femeninos es Suecia, seguida de Noruega, de nuevo referentes a la hora de incorporar valores y habilidades despreciadas en otros lugares del planeta por reticencias que deberían estar ya olvidadas.
  • El cambio: Argentina y Colombia, junto al resto de países latinoamericanos, son los más reticentes al cambio, los que se prestan con más facilidad a seguir reglas preestablecidas y no innovar o crear una gran disrupción de forma clara. De nuevo, las naciones nórdicas son las más flexibles y predispuestas al cambio, pero no se trata de algo extendido a toda Europa: Grecia, Portugal y España también son destacados seguidores de la aversión al cambio.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.