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Las claves para decidir qué hacer con tu futuro

graduacion estudiante

Has acabado 4 largos años de universidad o renunciado a ese trabajo que tanto odiabas, y te enfrentas a una nueva etapa emocionante pero aterradora: descubre cómo decidir qué hacer con tu futuro.

Acabar los estudios es todo un logro. Oficialmente ya estás preparado para entrar al mundo laboral y comenzar a formarte como profesional. Eso si, tras la ceremonia de graduación y las sucesivas fiestas y celebraciones surge una gran duda: ¿y ahora qué?

Decidir que hacer en el futuro no es sólo problema de los estudiantes, se trata además de una incógnita que puede surgir de nuevo a lo largo de nuestra carrera profesional.

A medida que crecemos personal y profesionalmente descubrimos cada vez más salidas laborales. El problema está en que, generalmente escogemos una salida profesional y nos aferramos a ella; no obstante, la clave no está en elegir una profesión e intentar encajar, sino en analizar tu propio perfil y escoger las opciones que se adecuen más a ti.

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Hay tres etapas claves para decidir que hacer con tu futuro:

El pasado

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Las experiencias del pasado pueden ser la clave para definir tu futuro. Piensa en ese proyecto que hiciste en primero de carrera, el voluntariado que realizaste un verano, el puesto de trabajo que tenías previamente e incluso en tus relaciones personales con amigos y compañeros.

De dichas experiencias puedes sacar información clave haciéndote las siguientes preguntas:

  • ¿Cuando recurren a mi para pedir ayuda?
  • ¿Hay algo que me guste tanto que lo haría gratis?
  • ¿Que tareas desempeño en mi trabajo a pesar de que no sean inherentes a mi puesto?

Las respuestas son libres. Puede que descubras que eres el personal shopper de todos tus amigos, o el mediador en las discusiones en grupo. Así, tu pasión no tiene porque ser a lo que te dediques, pero si te puede guiar mínimamente. Por último es importante determinar por qué haces esas tareas extra, ya que posiblemente sea lo que más disfrutas haciendo.

El presente

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Céntrate en tu situación actual:

  • ¿Qué me gusta de mi ambiente trabajo ahora mismo?
  • ¿Que cambiaría?
  • ¿Que es imprescindible para mi?

Busca respuestas recurrentes y similares a las preguntas del pasado. Por ejemplo, si descubres que te encanta poder coordinar a un grupo y servir de ayuda, tal vez sea congruente con tu rol de mediador. Intenta atar cabos y acude a un profesional si lo necesitas.

Los estudiantes sin experiencia laboral también pueden analizar el presente: ¿que me gusta de mi carrera? ¿estoy contento con el ambiente que me rodea? ¿que me crea más angustia? ¿que es esencial en mi vida? Puede que descubras que el compañerismo es clave para ti, o que trabajas fatal bajo presión, así como las áreas que más te interesan.

El futuro

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Pon todo en conjunto y busca el puesto que más se adapte a ti. Por ejemplo, un buen mediador, que agradece compañerismo y con pasión por ayudar a los demás y coordinar grupos, podría encajar bien en un puesto de resolución de conflictos.

Posiblemente el trabajo de tus sueños estaba ahí todo el tiempo pero creías que no era para ti porque te habías obcecado en ser una profesión, no en ser tu mismo.

Vía | themuse

Sobre el autor de este artículo

Christiane Drummond

Estudiante de Periodismo y Derecho en la Universidad Rey Juan Carlos, realizando una beca en Axel Springer conectada siempre con la actualidad e innovación!