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La clave de Uber y Airbnb para superar las trabas legales

Escrito por Lara Olmo

Cuando irrumpes para cambiar para siempre una industria tradicional y consolidada, lo más probable es que te salgan muchos enemigos. A Airbnb y Uber no les faltan, pero sus fundadores han logrado tener de su parte al elemento más importante: el usuario.

Uber y Airbnb son el ejemplo paradigmático de la economía colaborativa y dos empresas que tienen varias cosas en común: se fundaron prácticamente a la vez (2008 y 2009, respectivamente), han recibido cuantiosas inversiones de fondos de capital riesgo y han cambiado la forma en que los usuarios concebimos dos servicios tan tradicionales como el del taxi y los hoteles, con los que al mismo tiempo han mantenido un duro puso legal.

Esto último es uno de los elementos que más diferencia a Uber y Airbnb de otras startups tecnológicas surgidas en Silicon Valley. Casi desde el principio se encontraron con trabas difíciles de manejar para compañías que en ese momento eran muy pequeñas, y muchas veces con las administraciones en su contra.

Un factor que para el experto en tecnología de Bloomberg, Brad Stone, obligó a sus respectivos CEOs, Travis Kalanick y Brian Chesky, a adquirir una serie de habilidades comunicativas, negociadoras y casi políticas que hasta entonces era muy raro ver entre los emprendedores de Silicon Valley.

Ni Mark Zuckerberg con Facebook ni antes que él Larry Page y Serguéi Brin con Google tuvieron que lidiar con problemas similares cuando desarrollaron sus servicios, porque estos se propagaron rápidamente y por si solos.

Gracias a la labor evangelizadora de los fundadores de Uber y Airbnb y a la colaboración de algunos lobbies, han logrado tener de su parte a los usuarios cada vez que se han topado con el freno de la ley. Y es que cuando tienes a miles (o incluso millones) de personas convencidas de que tu servicio es mejor que el de esas otras compañías que lo pretenden hundir, es difícil impedir que lo utilicen.

El CEO de Uber deja la compañía por un tiempo ilimitado

Pueden redactarse normas o leyes que lo prohiban, pero la presión que directa o indirectamente ejerce el mercado acaba inclinando la balanza hacia el otro lado y no queda más remedio que adaptar la industria al nuevo escenario creado por la irrupción de estos nuevos jugadores.

Que Uber y Airbnb surgieran casi a la vez no es fruto de la casualidad. El propio Stone opina en su libro How Uber, Airbnb,and the Killer Companies of the New Silicon Valley Are Changing the World” que el crecimiento de los markets de aplicaciones móviles, el uso extendido del GPS y los pagos digitales ayudó a su desarrollo, así como Facebook, para romper la barrera psicológica de la interacción entre extraños.

 

 

Vía | HBR

Recurso | Business Insider

Sobre el autor de este artículo

Lara Olmo

Periodista 2.0 con inquietudes marketeras. Innovación, redes sociales, tecnología y marcas desde una perspectiva millenial. Vinculada al mundo startup. Te lo cuento por escrito, en vídeo, con gráficos o como haga falta.

  • Masvaleprevenir Quepleitear Ma

    Totalmente desacuerdo Lara. Es una realidad imparable.
    A favor de la desregulación de las viviendas de uso turístico, vacacional y de ocio.
    En contra de la intervención y las sanciones administrativas.