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Jeff Immelt, principal candidato a presidir Uber, se autodescarta de la pugna

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Solo quedan tres candidatos para ser el nuevo consejero delegado de Uber. Y dos de los favoritos ya han dicho que no a reflotar la empresa más caótica que se recuerda.

La búsqueda de un nuevo consejero delegado para Uber comienza a parecer una misión imposible. Y eso que el listón no estaba muy alto, precisamente, dado que el sillón a ocupar es el que ocupó hasta el pasado mes de junio Travis Kalanick, invitado a dimitir tras un cúmulo de despropósitos y escándalos. 

En un primer momento se pensó que este puesto sería para una mujer, un movimiento destinado a olvidar los casos de acoso sexual en la firma. Arianna Huffington y Meg Whitman (CEO de Hewlett Packard Enterprise, confirmada como una de las finalistas) sonaron en esta tómbola llena de baches, pero ambas rechazaron cualquier paso en esta dirección (al menos en teoría, porque hay fuentes que devuelven a Whitman a la batalla). Finalmente, la dirección de Uber cerró banda en torno a tres candidatos finales, de los que se conoció el nombre del favorito: Jeff Immelt.

Jeff Immelt fue consejero delegado de General Electric durante 16 años, una empresa que bajo su gestión ha perdido el 30% de su valor en Bolsa. Pero este directivo también ha dado calabazas a la polémica compañía de transporte colaborativo. “He decidido no perseguir una posición de liderazgo en Uber. Tengo un inmenso respeto por la compañía y sus fundadores”, ha dicho en Twitter.

Juego de Tronos en el accionariado de Uber

El misterio sobre el sillón de máximo poder en Uber que nadie parece querer se resolverá en apenas unas horas, cuando está previsto que la junta directiva de Uber vote el nombramiento de su nuevo consejero delegado. Entre medias se tendrá que resolver la lucha de poder entre algunos de los principales accionistas (como Benchmark Capital, que ha denunciado por fraude a Kalanick) y un reducido grupo de trabajadores e inversores que apoyan el regreso de Travis Kalanick a la firma.

Un perfil que deberá tener, ante todo, una gran capacidad de trabajo, paciencia y autocrítica. No lo decimos en balde, ya que la misión de reconstruir Uber va a ser titánica: no hay ni un solo pilar de este negocio que no esté tocado y hundido. A los sucesivos escándalos sexuales en su plantilla, hemos de unir los nefastos resultados financierosel supuesto espionaje a sus usuarios de iPhone o el juicio pendiente por haber supuestamente robado más de 14.000 documentos sobre el coche autónomo de Waymo/Uber.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.