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Intel podría desprenderse de su división de seguridad, la antigua McAfee

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En el marco de la profunda reestructuración que está llevando a cabo la empresa, Intel Security podría salir a la venta por un valor que superaría los 7.700 millones de dólares.

Intel decidió hace ya varios años que su negocio tradicional de hardware debía complementarse con un fuerte catálogo de software, lo que llevó a la firma líder en procesadores a llevar a cabo numerosas adquisiciones. En el segmento de la seguridad, Intel compró McAfee y se convirtió, de este modo, en uno de los proveedores de referencia en este segmento de mercado. Sin embargo, esta estrategia podría llegar a su fin, ya que la compañía está planeando desprenderse de esta división.

Así, y en el marco de la reestructuración que Intel está afrontando para adaptarse a la era ‘post-PC’, la multinacional ha contactado con diversos intermediarios y consultores bancarios para analizar las posibilidades de vender Intel Security (renombrada de este modo en 2014) a alguna firma de capital riesgo o, incluso, a alguno de los grandes rivales del sector de la ciberseguridad.

El valor de Intel Security, por el contrario, complica la posible adquisición, ya que su precio de venta podría superar con claridad los 7.700 millones de dólares que Intel pagó en 2011 para integrar McAfee en su seno. No en vano, la división está en pleno auge, con un 12% más de ventas interanual en el primer trimestre de este año, superando con claridad los 535 millones de dólares en facturación, de acuerdo a los datos ofrecidos por el diario Finantial Times. Además, el mercado de la ciberseguridad está en un momento de consolidación que está dejando muy buenos dividendos a sus jugadores: Symantec acaba de comprar  Blue Coat por  4.650 millones de dólares.

Momento de cambios en Intel

La caída drástica en las ventas de ordenadores personales, donde Intel gozaba de una hegemonía envidiable, ha provocado que la compañía norteamericana tenga que ponerse manos a la obra para adaptarse a un nuevo escenario donde tablets, smartphones y dispositivos conectados serán los grandes consumidores de procesadores y tarjetas gráficas. De hecho, Intel aún depende notablemente de su negocio de PC: un 60% de sus ventas y el 40% de sus ingresos proviene de este nicho de actividad.

Por ello, Intel está inmersa en una profunda reestructuración para plantar cara a los nuevos rivales en el segmento móvil y conseguir asentar su liderazgo en el pujante negocio del Internet de las Cosas. Unos planes que incluyen no sólo la venta de algunas divisiones no estratégicas, sino también el recorte de hasta 12.000 puestos de trabajo en todo el mundo de cara a mediados de 2017, lo que supone más del 10% de su actual plantilla.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.