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¿Hubo o no presiones políticas a PwC para aprobar las cuentas de Toshiba?

Toshiba

PwC ha tenido que desmentir las presiones políticas que la rumorología local atribuye al primer ministro japonés para evitar la quiebra de Toshiba.

Parece que las malas lenguas no paran de hablar sobre Toshiba, el perro flaco sobre el que todo son pulgas. Desde que a la compañía nipona le estallara entre las manos un escándalo contable todavía hoy difícil de digerir y la quiebra de su flamante negocio nuclear, parece que todos los movimientos de Toshiba por aliviar su agonía son en vano. 

A las dificultades manifiestas -cruce de demandas mediante- para vender su lucrativo negocio de chips para hacer caja y pagar su abultada deuda hemos de unir los problemas que está experimentando Toshiba para mantenerse siquiera en la Bolsa de Tokio. Como ya os contamos en este mismo medio, el auditor de las mismas (PricewaterhouseCoopers Aarata LLC) se negó en abril a firmar las cuentas de la multinacional, lo que dejó a la firma al borde de su expulsión de los parqués. Finalmente, a principios de este mes, Toshiba conseguía el OK “con opiniones adversas” de PwC y ganaba tiempo para evitar un expediente que acabara con su cotización pública.

Sin embargo, ahí no se acaba la historia. Según la rumorología que ha circulado en los mercados, constatable en numerosos blogs y foros de Internet, el gobierno nipón habría tenido mucho que ver en el aprobado condicional que logró Toshiba a sus pésimos resultados financieros. En concreto, se comenta que el primer ministro Shinzo Abe habría intermediado para ayudar a esta importante compañía local con el fin de que no se produjera una quiebra de dimensiones épicas que afectara a sus ya bajas puntuaciones de popularidad.

El máximo directivo de PwC Aarata, Koichiro Kimura, no ha tardado en desmentir este extremo a medios y agencias locales. Pero las sospechas siguen sobrevolando Toshiba, máxime si se tiene en cuenta que esta consultora cedió para emitir solo una “opinión adversa” sobre cómo se registraron las pérdidas de Westinghouse (filial nuclear, ya en quiebra). De haberse anotado en el año fiscal 2016, como pedían los expertos, Toshiba acumularía ya dos años seguidos con más pasivos que activos en su balance, motivo de exclusión bursátil inmediato. Pero finalmente la compañía tecnológica se ha salido (por ahora) con la suya, con una mera advertencia, gracias al visto bueno de su auditor.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.