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Herencia o donación en vida: ¿qué es mejor?

Herencia o donación en vida: ¿qué es mejor?

Te explicamos los pros y los contras para decantarte por la herencia o por la donación en vida. Una implica hacer testamento en favor de los hijos y la otra, donar en vida algunas partes de tu patrimonio.

En los tiempos que corren hay cada vez más personas que se decantan por la donación en vida en lugar de por el tradicional testamento y la correspondiente herencia, en parte debido a las condiciones económicas más frágiles y precarias que afrontan las generaciones más jóvenes. Para saber qué es mejor, la herencia o la donación en vida, es preciso atender principalmente a los impuestos que se deben pagar en cada una de las modalidades.

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Cabe destacar que en la herencia es preciso que la persona que realiza el testamento fallezca para que los destinatarios perciban la transmisión patrimonial, mientras que en el caso de la donación en vida -de una propiedad, dinero o acciones-, como su propio nombre indica, puede realizarse en cualquier momento deseado siempre y cuando se cumplan las pertinentes condiciones. Repasamos los factores a los que hay que atender, qué opción es más gravosa y las circunstancias en las que debes decantarte por una u otra opción.

Impuestos a pagar para la herencia y la donación en vida

Desde el Consejo General de Economistas Asesores Fiscales (REAF-REGAF) señalan los tres siguientes impuestos:

  • Impuesto de Sucesiones y Donaciones: Tanto si se produce una herencia (transmisión ‘mortis causa’) como una donación (‘inter vivos’), el sujeto pasivo, o lo que es lo mismo, la persona que pagar el impuesto es aquella que adquiere, hereda o recibe mediante donación una vivienda. La regulación del tributo está cedida a las Comunidades Autónomas y la legislación al respecto es muy dispar según la zona, dependiendo del valor del inmueble, el grado de parentesco y el destino del bien. De todos modos, existen dos impuestos fijos aunque su fiscalidad es variable. Para las herencias, hay una ley estatal que fija una reducción del 95% para cónyuges y descendientes en el Impuesto de Sucesiones y Donaciones, siempre y cuando sea la transmisión de la vivienda habitual y hasta un importe de 122.606 euros. Y en el caso de las donaciones, la fiscalidad depende también de las Comunidades Autónomas, pudiendo variar el gravamen ¡hasta en 1.000 veces! Por ejemplo, si recibes 800.000 euros deberás pagar 200.000 en Andalucía y tan solo 200 en Canarias.
  • Impuesto de Plusvalías: Se trata del Impuesto sobre el Incremento de Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana, un tributo directo que grava el incremento de valor que experimenten los terrenos urbanos y que suele constituir la principal carga tributaria cuando son inmuebles de antigüedad alta. Deben asumir su pago o los herederos o los receptores de la donación
  • IRPF: En lo tocante al Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, las herencias están exentas de tributación, pero en el caso de las donaciones en vida, las personas que la realizan deben declararlo en su Declaración de la Renta, a excepción de que se trata de la vivienda habitual y la persona tenga más de 65 años. El impuesto por la transmisión patrimonial hay que calcularlo según la diferencia que existe entre el valor de adquisición del bien inmueble y su valor en el momento que se transmite. Si ésta es positiva -algo frecuente-, se aplica un impuesto por tramos que en total puede rondar el 21%, provocando que en muchos casos se opte por la herencia.  

Diferencias entre la herencia y la donación en vida

No existe una respuesta universal ni consenso claro al respecto de si es mejor la herencia o la donación en vida, aunque la mayor parte de los expertos recomiendan la primera opción, puesto que el testamento es por norma general menos gravoso tanto para hijos como para padres. Eso sí, depende totalmente del lugar donde se reside y de las bonificaciones de dicha comunidad.

Las ventajas de la donación es que constituye una transmisión tanto escalable como reversible. Puede hacerse de forma parcial, por ejemplo, cediendo la titularidad de la vivienda pero reservando el usufructo en vidaalgo recomendable para mayores de 65 años que donan la vivienda habitual asegurando la herencia de sus hijos, pero sin tener que abonar el aumento patrimonial en el IRPF. Los hijos, eso sí, deberán abonar los pagos impositivos correspondientes.

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Cabe destacar que las herencias deben abonarse donde reside el transmisor de la misma, mientras que las donaciones en vidas tributan donde se encuentre el bien inmueble. De este modo, la donación es más apropiada si los bienes se encuentran allí donde haya una fiscalidad más favorable.

Por otro lado, la donación es reversible si se plasma en el documento, lo que permite que esté sujeta a condiciones determinadas para que los receptores tengan la titularidad en vida del donante. También es posible modificar la donación en favor de otra persona.

Por otra parte, cabe destacar que según recoge el Código Civil existe el supuesto de revocabilidad de la donación en caso de ingratitud, si el donatario comete delito alguno contra la persona, el honor o los bienes del donante, si el donatario imputa al donante algún delito que diera lugar a procedimientos iniciados de oficio o si se le deniega de forma indebida alimentos al donante.

¿Dónde está la vivienda y la residencia del donante?

La ubicación es fundamental:

  • En las herencias, el impuesto de sucesiones se liquida en la Comunidad Autónoma en la que residía la persona fallecida, es decir, donde residiese el mayor tiempo de los últimos cinco años anteriores al momento del fallecimiento, independientemente del lugar dónde vivan los herederos o de la ubicación del inmueble.
  • En las donaciones en vida, lo que vale es la ubicación del inmueble, ya que tributará en dicha Comunidad Autónoma. Según las bonificaciones y beneficios fiscales en cada lugar, se podrá concebir una opción u otra.

Reducción según la edad y parentesco de los herederos o receptores de la donación

La edad de los herederos y el grado de parentesco es relevante para tomar esta decisión, ya que las transmisiones son muy caras si el parentesco es distante. A nivel estatal la legislación vidente recoge cuatro grupos de parentesco diferentes con sus pertinentes reducciones:

  • Grupo I: Descendientes y adoptados menores de veintiún años. Estos pueden deducirse de la cuota resultante la cantidad de 15.956,87 euros, más otros 3.990,75 euros por cada año que al descendiente o adoptado le resten hasta cumplir los 21 años, con el límite máximo de 40.946,96 euros.
  • Grupo II: Descendientes y adoptados de veintiuno o más años, cónyuges, ascendientes y adoptantes. La reducción está fijada en 15.956,87 euros.
  • Grupo III: Colaterales de segundo y tercer grado, ascendientes y descendientes por afinidad. La reducción será de 7.993,46 euros.
  • Grupo IV: Colaterales de cuarto grado, grados más distantes y extraños. En estos casos no se puede aplicar ningún tipo de deducción.

De forma aficional, las personas con minusvalía física, psíquica o sensorial tienen derecho a una reducción de 47.858,59 euros, independiente de la que pudiera corresponder en función del grado de parentesco con el causante. Por otro lado, es preciso consultar las bonificaciones establecidas por cada una de las Comunidades Autónomas.

Por el momento, la herencia sigue ganando por goleada en nuestro país. Según el Instituto Nacional de Estadística en marzo de este año se transmitieron por herencia 13.448 pisos y únicamente se traspasaron mediante la fórmula de la donación en vida 1.424 inmuebles.

Fuentes | Eldiario.es/Idealista/

Sobre el autor de este artículo

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.