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Faltar al trabajo es todo un arte: qué excusa poner y cuándo

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Escrito por Lara Olmo

Las excusas para faltar un día al trabajo son algo tan antiguo como respirar. Hay hasta estudios que investigan cuáles son las más eficaces y cuándo es mejor usarlas (incluyendo día y hora exacta).

El absentismo laboral en España tuvo un coste el año pasado de 75.875 millones de euros; o dicho de otro modo, faltaron a su puesto de trabajo casi el 6% de los ocupados. En épocas de crisis este fenómeno se reduce considerablemente, por el miedo a perder el trabajo, pero ahora que la situación económica empieza a mejorar, todos los informes coinciden en que refleja un repunte.

Unas pérdidas que provocaron principalmente esos trabajadores que simulan una enfermedad grave durante un largo periodo de tiempo, y que logran la baja o la incapacidad para cobrar un subsidio mientras se tiran meses sin pasar por la oficina.

Al margen de estas trampas está la picaresca de algunos, que si no tienen un buen día y las ganas de quedarse en la cama viendo alguna serie les puede más que cualquier otra cosa, recurren a una excusa para faltar un día o dos al trabajo.

Internet está lleno de artículos con las mejores excusas para ponerle a tu jefe para no ir a trabajar, lo que demuestra que es una búsqueda recurrente para muchos. Incluso hay consultoras que han investigado sobre el tema, para saber cuáles son las que mejor funcionan y cuándo resultan más creíbles (lo que resulta útil para empleados pero también para gerentes, que quieren tratar de adivinar si un trabajador se la está colando).

Es el caso de la empresa británica Attest Technologies Ltd, que tras realizar una encuesta ha comprobado que el mejor momento para llamar al trabajo para decir que no “podemos” ir es las 6:38 de la mañana del martes. El día no es casual, ya que tratar de faltar un viernes o un lunes huele demasiado a chamusquina (por aquello de ir junto al fin de semana).

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En cuanto a las excusas más recurrentes para faltar al trabajo,  sigue habiendo un clásico que no falla: la gripe. Aunque es verdad que cada vez es menos efectiva (en gran medida de tanto usarla), ya que sólo convence a cuatro de cada diez jefes.

Le siguen el dolor de espalda y alguna lesión causada por un accidente; en definitiva, males que no se pueden demostrar. El estrés es la siguiente excusa más razonable a los ojos de los empleadores, con la depresión o alguna cirugía en último lugar.

Vía | Birmingham Mail

Sobre el autor de este artículo

Lara Olmo

Periodista 2.0 con inquietudes marketeras. Innovación, redes sociales, tecnología y marcas desde una perspectiva millenial. Vinculada al mundo startup. Te lo cuento por escrito, en vídeo, con gráficos o como haga falta.