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¿Y si la llave de la productividad estuviese en trabajar menos?

¿Y si la llave de la productividad estuviese en trabajar menos?

Diversos estudios y la experiencia de brillantes pensadores revelan que la llave de la productividad podría no residir en trabajar bajo presión o acumular montañas de trabajo, sino en trabajar menos y disponer de más tiempo libre.

¿Y si para ser más productivos, brillantes y eficaces debiéramos trabajar menos cantidad de horas al día? Tal y como señala Clive Thompson en la revista Wired, muchas de las figuras más exitosas de la historia lograron mucho en tan solo unas pocas horas, mientras que se tomaban el resto del día libre. Los ejemplos son infinitos: Gertrude Stein a menudo solo escribía durante media hora diaria, Charles Darwin reducía su jornada a tres o cuatro horas matutinas mientras que destinaba el resto del día a correspondencia, paseos, siestas y otras actividades recreativas.

Max Planck, padre de la física cuántica, escribía y daba clases por las mañanas pero destinaba el resto de su tiempo a diversas actividades de ocio y deporte como el senderismo y el alpinismo. Además, un estudio científico que se remonta a la década de los cincuenta halló que por aquel entonces, las personas más productivas encuestadas pasaban solamente de 10 a 20 horas a la semana en sus oficinas: el exceso de horas es un síntoma del capitalismo tardío de nuestro tiempo, de un modelo productivo que muestra síntomas de agotamiento y que necesariamente no está vinculado a una mayor productividad de los trabajadores. Es por ello que son muchas las voces que ya piden jornadas laborales más reducidas o fines de semana de tres días.

¿Qué dice el escritorio de Elon Musk, Frida Kahlo o Einstein de su productividad?

Con toda probabilidad, los pensadores más brillantes y disruptivos de la historia no fueron productivos a pesar de sus horarios relajados, sino precisamente debido a ellos. Los científicos han descubierto que tener cierto tiempo de inactividad es vital para mantener la mente alerta e incubar ideas creativas. Especialmente salir a caminar y permitir que tu espíritu se relaje es clave para estimular la creatividad y la imaginación, así como para una mejora sustancial de la salud mental.

Incluso tomar un breve descanso para trabajar en otra tarea ha demostrado aumentar la creatividad. Es por eso que a menudo experimentas tus mejores momentos de inspiración en la ducha, convocas a las musas a la hora de la siesta como Dalí o en el contexto de un largo paseo. Tu mente precisa espacio espacio para masticar las ideas que comienzan a bullir en su interior. Es fundamental acabar con la cultura del presentismo, repensar la duración de las agotadoras jornadas laborales que asfixian la creatividad, trabajar por objetivos y a título individual y colectivo tener a mano estrategias útiles de evasión, relax y distensión para acuñar ideas potentes y dar forma a los proyectos.

Fuente | Mental Floss

Sobre el autor de este artículo

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.