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España, (preocupante) líder mundial en insolvencias empresariales

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Mientras el número de insolvencias a escala global disminuye con fuerza, en España seguimos aumentando el número de casos en que no podemos pagar las deudas.

España es un gran país, referente mundial en campos tan diversos como el turismo o el número de donantes de órganos. De eso no hay duda alguna. Pero, desgraciadamente, también somos líderes en otras parcelas quizás no tan deseables, como en volumen de insolvencias empresariales. 

De hecho, el número anual de insolvencias en España sigue siendo cinco veces el nivel de 2007. Son cifras de la firma Crédito y Caución, que nos sitúan en lo más alto de los países occidentales analizados en sus estudios. Dudoso honor, que duda cabe.

Lo peor es que la evolución no es nada positiva: a pesar de la mejoría registrada de 2014 a 2016, los datos del primer semestre han mostrado un aumento del 4% en las insolvencias en comparación con el primer semestre del ejercicio precedente. La causa, según los expertos, es el desapalancamiento en el sector privado, pero alertan de que -a pesar de la buena marcha de la economía- cerraremos el año con un incremento del 2% respecto a 2016.

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Además, no podemos decir que el aumento de las insolvencias en España se deba a una tendencia global o más extendida geográficamente. Al contrario: nuestro país es el patito feo de estas comparativas, en tanto que se prevé que las insolvencias empresariales a escala global se reduzcan un 3% este año y un 2% en 2018. Los analistas destacan, como pilares de esta evolución, la recuperación generalizada de la actividad económica internacional con un fuerte apoyo de la producción industrial, el comercio internacional y la inversión.

Eso sí, siempre que no cambien las condiciones políticas, sociales y económicas en el corto plazo. En ese sentido, desde Crédito y Caución previenen de posibles factores que alteren esa buena marcha a escala global, como un ajuste monetario desordenado, correcciones en el mercado de valores o una desaceleración pronunciada en China que disminuya la demanda global de importaciones. La incertidumbre política es también un riesgo persistente, mientras tengan lugar las negociaciones del Brexit y las renegociaciones de acuerdos los comerciales de Estados Unidos.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.