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En las tripas de Qualcomm: aquí se desarrolla el procesador de tu próximo móvil

Escrito por Eduardo Álvarez

Visitamos el cuartel general de Qualcomm en San Diego. Os contamos cómo se trabaja en la sede del principal fabricante de procesadores para móviles.

El clima empresarial en la Costa Oeste de Estados Unidos es muy especial. California aglutina la mayor concentración de compañías tecnológicas del mundo. Gigantes como Google o Apple son bien conocidos por todos, y tienen su sede en Silicon Valley, la meca del sector. Sin embargo, hay otra compañía que innova lo mismo e incluso más. Su cuartel general está un poco más al sur, en San Diego. Es Qualcomm, el fabricante de procesadores para móviles más importante del mundo.

Quizás es significativo que no esté ni siquiera cerca del resto del sector, sino cerca de la frontera con México. Es una ciudad moderna, más aún que vecinas como Los Ángeles e incluso San Francisco. No es la única gran firma que tiene sede en esta localidad fronteriza, aunque sí que es la más importante con mucha diferencia. Eso se nota nada más acceder a su campus, compuesto por nada más y nada menos que 26 edificios, separados entre sí por calles y avenidas bien arboladas y cubiertas de vegetación.

Entre los empleados, corre como la pólvora un chascarrillo al que aluden en cuanto se les pregunta sobre su relación con la ciudad. Cuentan que si se lanza una piedra en el centro de San Diego las probabilidades de golpear a un trabajador de Qualcomm o alguien relacionado de forma directa con la marca son cercanas al 100%.

¿Cómo se trabaja en un gigante de la innovación?

El clima que se respira en su sede es muy relajado, mucho más de lo que cabría esperar en un gigante que vive en una permanente competición por ofrecer el producto más potente del mercado. Si al pensar en innovación tecnológica y California imaginas que todo son mesas de ping pong y startups surgidas de un garaje, puede que Qualcomm no se ajuste a la descripción.

Es la primera diferencia que se nota nada más acceder a su edificio principal: el clima es informal pero de trabajo entre los pocos empleados que se dejan ver por allí. ¿Cómo que pocos? Has leído bien: aunque son 26 los edificios con los que cuentan, la mayoría de ellos está semidesiertos, al menos los que hemos tenido la oportunidad de visitar. Hay escritorios y asientos, pero nadie los usa, dando la sensación de ser un lugar vacío. La explicación es evidente: muchos de los empleados teletrabajan a diario, y es que las distancias en Estados Unidos son tremendamente grandes, y los atascos aún más, por lo que hay quien prefiere quedarse en casa.

Otra imagen que nos llamó la atención durante la visita es el orgullo que muestran por todos y cada uno de sus logros. Tienen museo, un eslogan basado en “Why wait?” que significa “¿Por qué esperar?” y también un muro de patentes. En él se pueden ver todos los inventos registrados por la marca desde que se creó.

La distribución de los edificios responde a un esquema muy particular. En lo que respecta al diseño de los procesadores, cada división tiene asignado uno. Hay un edificio exclusivo para consumo energético, otro para CPU, uno más para GPU y así sucesivamente hasta llegar a completar todos los componentes que tiene un chip. Visto desde una perspectiva más amplia, se puede decir que el campus de Qualcomm funciona como uno de sus procesadores: los elementos por separado hacen por su trabajo y funcionan en perfecta simbiosis.

Además, a esta analogía se le suma la miniaturización de estos chips, que ya van por los 10 nanómetros. Es de suponer que hace unos años la cantidad de empleados presentes de forma simultánea en sus edificios era también mayor. La tecnología avanza en todos los sentidos, tanto para fabricar móviles más potentes y con conexiones más veloces como para mejorar la calidad de vida de las personas, algo que no hay que perder de vista.

De hecho, teniendo en cuenta que una de las principales áreas de negocio de la firma estadounidense son las redes, se puede afirmar que sus propios empleados se han facilitado a sí mismos la posibilidad de teletrabajar. Todo queda en casa.

Invertir para crecer

Toda innovación tiene un precio, una inversión necesaria para obtener un retorno. A Qualcomm no le tiembla el pulso a la hora de hacerlo, y además se enorgullecen de ello. Para ir a la vanguardia, nos cuentan, hubo que realizar un importante gasto, no sólo para acondicionar los distintos laboratorios y tener espacio suficiente, sino en maquinaria pura y dura.

Un ejemplo: Spectra, el procesador de imágenes de las cámaras movidas por Snapdragon, cuenta con un laboratorio muy pequeño. Sin embargo, esto no significa que sea despreciable. La inversión necesaria para contar con dos robots auxiliares fue de casi 600.000 dólares en total. ¿Qué hacen estos robots? Poner a prueba las cámaras: uno de ellos es un brazo mecánico que mete y saca objetos del plano para ver si el procesador es capaz de captarlos con nitidez pese a estar en movimiento. El otro es una especie de vibrador, la prueba de fuego para la estabilización de imagen.

Una forma distinta de vivir el trabajo

¿Hemos dado una imagen demasiado sobria de Qualcomm? No era nuestra intención. Hemos dicho que hay lugar para la diversión entre sus muros, y es muy cierto. Por ejemplo, como se puede ver en las imágenes que acompañan a este reportaje, el laboratorio de procesamiento gráfico o GPU tiene una decoración…peculiar.

Digámoslo claro: es muy friki, y eso nos encanta. Las paredes están tematizadas como si de una nave espacial se tratara, de Star Trek en completo. Esta franquicia domina claramente la planta en la que se trabaja para mejorar el rendimiento de los juegos en móviles con sus chips. La explicación es que el anterior CEO era especial fan de Spock, el Capitán Kirk y las aventuras de la Enterprise por la galaxia.

También hay referencias a otras películas de culto de la ciencia ficción, como Star Wars y Alien, o a compañías míticas como SEGA. Es la oficina ideal para cualquier geek que se precia, y créanme: a los empleados les encanta ya que muchos de ellos vienen de la industria del videojuego. Los hay que antes trabajaban en Rockstar, creadora de la saga GTA, por poner un ejemplo.

Una de las pocas cosas que no nos terminaron de encajar a lo largo del recorrido por las instalaciones es el sistema operativo utilizado. Todos los ordenadores que tuvimos la oportunidad de ver corrían Windows 7, la versión del SO más antigua con soporte activo. No deja de ser una curiosidad, un pequeño elemento particularmente llamativo.

Sostenibilidad y costumbres peculiares

Si la decoración de algunos espacios es peculiar, hay otras costumbres que no lo son menos. Perfecto ejemplo es la prohibición de fumar que opera en todo el campus de Qualcomm. Y por todo nos referimos a todo, césped y espacios abiertos incluidos. No logramos averiguar a qué sitio tienen que irse sus trabajadores para consumir sus cigarrillos. Probablemente a algún lugar especialmente habilitado, aunque nosotros no lo llegamos a ver.

No es el único indicio que señala la intención de promover un estilo de vida saludable. Dentro del edificio principal hay un gimnasio, equipado con toda la maquinaria necesaria para mantenerse en forma. Si antes o después de entrenar les da hambre, pueden dar buena cuenta en la cantina de la empresa de las lechugas que cultivan en sus jardines.

Es muy llamativo encontrar pequeños huertos de verduras y hortalizas entre los distintos edificios del complejo, por no hablar de las papeleras solares, muy presentes en todo el estado de California.

Un detalle más que no pudimos pasar por alto fue la zona de aparcamiento especialmente dedicada a los coches eléctricos de Tesla. En ella, los empleados pueden recargar la batería de su vehículo conectándolo a una de las tomas de corriente habilitadas por Qualcomm.

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Eduardo Álvarez