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El juicio con el que Uber se juega su supervivencia en Europa

Los gigantes tecnológicos manifiestan su interés en compañías de transporte alternativo como Uber

Desde España hasta Luxemburgo, un tribunal europeo dictaminará si Uber es una aplicación digital o un servicio de transporte que debe seguir las mismas reglas que los taxis.

Uber enfrenta en los próximos días uno de sus momentos más críticos, el que decidirá si puede continuar operando en Europa como un servicio de transporte colaborativo o debe reinventar su modelo de negocio en el Viejo Continente. Todo a raíz del juicio en que está sumida la startup norteamericana en el Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

El caso judicial (C-434/15) se inició, precisamente, en España, tras la denuncia de la barcelonesa Asociación Profesional Elite Taxi contra Uber, a la que acusaron de estar prestando un servicio de taxis ilegal en la Capital Condal. Recordemos que, en 2014, existía en España UberPOP, aplicación que conectaba conductores voluntarios sin licencia con potenciales pasajeros; posteriormente suspendida. Ante la complejidad del litigio, el juez español a cargo de la causa pidió orientación al Tribunal de Justicia de la Unión Europea con sede en Luxemburgo, para poder emitir su fallo.

En la pelea no sólo se enfrentan los taxistas contra Uber, sino también los intereses y posiciones respecto a la digitalización de los distintos países de la Unión Europea. Así, naciones como los Países Bajos (donde Uber tiene su sede europea), Finlandia, Grecia o Polonia han remitido al tribunal opiniones favorables a las premisas de la controvertida aplicación. En el otro lado están países como España, Francia o Irlanda, que son partidarios de considerar -y regular- Uber como un servicio de transporte más.

El background de la guerra con Uber

Uber, lanzada hace cinco años en Europa, se ha enfrentado a una fuerte oposición de las compañías tradicionales de taxis y algunas autoridades regionales, que temen que sea una competencia desleal porque no está sujeta a las habituales estrictas normas locales de licencias y seguridad. Por el contrario, los partidarios de Uber defienden que las rígidas obligaciones regulatorias protegen a los operadores históricos y obstaculizan la entrada de nuevas empresas digitales que ofrecen acuerdos de trabajo más flexibles a los trabajadores de la Unión Europea, aunque sin los más básicos derechos laborales.

En todo momento, Uber ha reclamado que su negocio se basa en una plataforma digital que conecta a los conductores con los clientes, y no un servicio de transporte en sí mismo, según recoge Reuters. Pero, en caso de que el tribunal comunitario dictamine lo contrario, la multinacional deberá asumir reglas más estrictas en temas de licencias, seguros de viaje y seguridad, lo que a su vez incrementará el coste de esta opción de movilidad hasta llegar a márgenes similares a los de los taxis de toda la vida.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.