Empresa

El juez no da voz a las peregrinas excusas de Uber sobre el robo de documentos a Google

Uber lleva perdidos 2000 millones de dólares en 9 meses

Uber trata de sacar balones fuera, cargando todas las culpas en el robo de propiedad industrial a Waymo al empleado que ficharon y mantuvieron en nómina pese a la denuncia.

Desde abril venimos haciendo un seguimiento muy atento al juicio que enfrenta a Waymo (filial del coche autónomo de Alphabet/Google) con Uber por el supuesto robo por parte de esta última de más de 14.000 documentos referentes a la tecnología de coche autónomo desarrollada en Mountain View.

Los bandazos en este litigio, uno de los últimos coletazos de la nefasta gestión de Travis Kalanick al frente de Uber, han sido continuos. En un primer momento, la compañía de transporte colaborativo negó cualquier vinculación con este supuesto delito de espionaje industrial, pese a que mantenía en nómina al extrabajador de Waymo (Anthony Levandowski) que sustrajo los documentos de la discordia. Posteriormente, el juez del caso tuvo que protestar ante los impedimentos que Uber ponía a los investigadores que examinan los archivos de la firma. También tuvieron que ser los magistrados los que rechazaran el intento a la desesperada de Uber de optar por un arbitraje y no un juicio formal, lo que evitaría los cargos criminales a los que se enfrentan sus directivos.

La última novedad que hemos conocido en torno a esta historia tiene tintes todavía más novelescos, propios de una mente más creativa que del maletín de un abogado con algo de sentido común. Y es que, en otro movimiento agresivo, la defensa ha tratado de justificar el robo de los documentos por parte de Anthony Levandowski con un argumento digno de un canal de serie B. 

Según estos abogados, Levandowski descargó los 14.000 archivos sobre los vehículos autónomos de Waymo con la única intención de asegurarse el pago de la prima que Alphabet había comprometido abonarle por su salida. Dicho de otro modo: Uber descarga toda la culpa en su antaño flamante fichaje, al que acusa directamente de tratar de chantajear a Google.

Y cuando decimos que los abogados de Uber son de serie B, auténticos principiantes, no lo decimos en vano. El juez -William Alsup- se ha visto obligado a desestimar esta línea de defensa ya que, según los genios del derecho contratados por la startup, esta supuesta confesión de Levandowski se produjo en una conversación con la asistente del consejero delegado, Angela Padilla. O, lo que es lo mismo: en una conversación privilegiada que no se puede utilizar en un juicio.

Para restar todavía más credibilidad a esta versión, Alphabet ha emitido un comunicado en que definen esta teoría de la conspiración como “egoísta y, no sólo sospechosa, sino totalmente inventada”. De acuerdo a la matriz que controla Google, el pago de sus bonus se habría producido antes del robo de la información, a lo que debemos de sumar “las medidas extremas que tomó para tratar de borrar las huellas digitales de sus acciones que desmienten completamente cualquier motivo benigno”.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.