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El ‘estilo de gestión’ de Elon Musk, culpable de retrasos y sobrecostes

Escrito por Marcos Merino

35 empleados entrevistados por la CNBC le describen como una figura polarizadora, capaz de inspirarles, pero también de tener un comportamiento megacontrolador y poco amigo de seguir consejos.

Elon Musk vuelve a ser blanco de críticas, esta vez a causa de las declaraciones a la CNBC de 35 empleados y ex-empleados de Tesla, que han señalado directamente a su jefe (o más bien a su actitud megacontroladora), responsabilizándole de la puesta en marcha de proyectos fallidos y/o excesivamente costosos: aparentemente, el magnate sudafricano tiene obsesión por controlar cada aspecto de los proyectos, así como tendencia a confiar más en procesos automáticos que en los consejos de sus equipos de ingenieros. También sufre de un insólito rechazo a adoptar la jerga y las buenas prácticas del resto de la industria.

No es que todos los ex-empleados de Tesla critiquen a Musk: Spencer Gore, que trabajó con él tanto en Tesla como en SpaceX y que ahora es el CEO de Impossible Aeroespace, afirma que “el estilo poco convencional de Elon fue lo que creó la Tesla a la que todos nosotros decidimos unirnos“. Pero no todos los que se unieron siguen pensando que ese ‘estilo poco convencional’ sea algo positivo. El grupo de 35 empleados hizo referencia explícita al Modelo 3 de Tesla, un automóvil que fue planificado como el modelo asequible que ayudaría a la compañía a expandir su mercado y aumentar las ventas; al menos, ése era el plan hasta que Musk se empeñó en que gran parte del trabajo manual de montaje de los vehículos se dejara en manos de máquinas.

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Musk terminaría reconociendo en Twitter que esa decisión fue un error, pero mientras tanto se negó a escuchar las recomendaciones de sus ingenieros y ordenó incluir carísimas máquinas en la línea de producción, cuyo resultado no fue el esperado (por él). Varios informes de consultoras señalan que, por culpa de esto, Tesla podría terminar perdiendo dinero con cada Modelo 3 vendido. Musk también invirtió 40 millones de dólares (y el trabajo de un equipo de 20 ingenieros) en un sistema de transporte de piezas guiado por software al que el creador de Tesla denominaba “la Alfombra Mágica”: jamás funcionó correctamente. Como tampoco lo hizo el sistema de cámaras de alta resolución que tomaría fotos durante el montaje del Modelo 3 para lograr que los ingenieros ahorrasen tiempo: las fotos tenían poca calidad en algunos puntos clave del vehículo.

La clave de la sostenibilidad del enfoque de Musk la da Steve Finch, exgerente de planta en General Motors: “Musk no tiene miedo de cometer un error, piensa que probablemente sea el modo de que Tesla logre el éxito. (…) La pregunta es ¿tendrá suficiente tiempo y dinero para hacer frente a los inevitables fracasos?“.

Vía | CNBC

Imagen | Steve Jurvetson

Sobre el autor de este artículo

Marcos Merino

Diseñador web y docente de educación no formal, imparte cursos de informática en el medio rural porque las brechas están para cerrarlas. Desde que le nombraron director de la revista de su colegio, no ha dejado de escribir.