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El color, la temperatura y la luz que tu espacio de trabajo necesita

Iluminación

La luz natural sigue siendo la mejor manera de mantener a la gente despierta y trabajando a pleno rendimiento, pero esto es algo que no todos los espacios pueden permitirse. La luz indirecta o tenue está muy bien para crear ambientes relajados, pero el objetivo que se persigue no es que los empleados se duerman o se relajen en exceso. En el lado contrario, las luces muy brillantes pueden resultar agotadoras.

Para que la iluminación impacte positivamente en la productividad, hay que tener en cuenta tres factores: lux, reflexión y la temperatura. La primera es una unidad para medir el nivel de iluminación en una superficie, que oscila entre 0 y 10.000. La mayoría de los ambientes que se mueven entre los 500-1000 lux están óptimamente iluminados.

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La reflexión se refiere al nivel de luz que se refleja en las superficies, y que no debe ser muy alto. Los techos pueden moverse en niveles de hasta un 80% de reflexión, mientras que las paredes, a las que se mira con más frecuencia, deben reflejar como máximo el 50% de la luz. Si has usado amarillo o un color similar, tiene en cuenta que refleja más la luz.

La temperatura de la luz hace referencia al color de una fuente de luz y se mide en Kelvin. Si es rojiza, es más bien relajante, y una azulada transmite brillo y lucidez (por eso es la que se emplea en las pantallas de televisores y smartphones). Las luces azules con una calificación de 5.000-17.000 Kelvin pueden simular los efectos de la luz natural.

Vía | All Business

Sobre el autor de este artículo

Lara Olmo

Periodista 2.0 con inquietudes marketeras. Innovación, redes sociales, tecnología y marcas desde una perspectiva millenial. Vinculada al mundo startup. Te lo cuento por escrito, en vídeo, con gráficos o como haga falta.