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El ‘brexit’ empieza el 29 de marzo y pone en marcha el reloj hacia la decepción europea

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La próxima semana se iniciará el calendario para la salida del Reino Unido de la Unión Europea, con más dudas que certidumbres en un escenario de decepción galopante.

Theresa May ha cumplido con el dictamen mayoritario de la población británica y ha puesto fecha al ‘brexit’. Así, y tras superar las diversas trabas que los tribunales y parlamentos trataron de imponer a este proceso, la primera ministra de Reino Unido comunicará oficialmente la decisión de abandonar, la Unión Europea el próximo 29 de marzo, invocando el artículo 50 de los Tratados. Se inicia de este modo el reloj hacia la decepción europea, dos años de plazo máximo en que se deben decidir los términos y condiciones del divorcio más doloroso que se recuerda en la escena internacional.

Se pondrá, por tanto, el dedo sobre el gatillo que ha de acabar con una unión iniciada en enero de 1973 pero que nunca ha estado exenta de tiranteces y desencuentros. No en vano, apenas dos años de adherirse a la Comunidad Económica Europea (CEE, antecesora de la UE), Reino Unido ya celebró un primer referéndum sobre su permanencia en la unión, con un resultado favorable. No hubo la misma suerte el 23 de junio de 2016, cuando un 52% de los ciudadanos británicos optaron por abandonar el proyecto común. Se trató de una enorme sorpresa ya que nada hacía presagiar el éxito del ‘brexit’, en tanto que la inmensa mayoría de voces públicas abogaban por seguir formando parte de Europa y dado que se emitieron todas las alertas imaginables sobre las desastrosas consecuencias de una hipotética salida de la UE.

Pero se impuso la posverdad y el populismo por doquier, encarnados (como suele ser habitual) por el rechazo a la inmigración europea que mantiene viva la economía británica -y, literalmente, mantiene operativos los hospitales del Reino Unido-. Se impuso también la visión de que la Unión Europea suponía un gasto más que una inversión para el país; algo totalmente incorrecto ya que los británicos son de los que menos aportan a la UE en términos relativos gracias a triquiñuelas como el ‘cheque británico’ que les permite garantizar la devolución de muchas de sus aportaciones a la unión.

Para el sector tecnológico, el ‘brexit’ supone un duro golpe a uno de los países con mayor apuesta por las TIC y la innovación de toda Europa, junto a Alemania o Irlanda. La inmensa mayoría de la industria tecnológica se posicionó públicamente en contra de la salida del Reino Unido de la UE; incluso con rostros como el de Stephen Hawking criticando esta locura de idea. El miedo a que muchas multinacionales abandonen Londres en favor de una capital europea para poder seguir accediendo al mercado común no es una amenaza vacía, es una hipótesis cada día más plausible. Por ahora, y mientras compañías como IBM mantienen sus apuestas por el país, comenzamos a ver las primeras subidas de precios en tecnología por este motivo y también la caída espectacular de las inversiones de capital riesgo por la inestabilidad generada. Igual sucede con la ‘city’ bancaria localizada en la capital inglesa, que ya busca nuevas ubicaciones en el Viejo Continente.

Así afectará el brexit al comercio, la banca y los impuestos en UK

¿Qué ocurrirá ahora? El próximo 29 de marzo tan sólo se dará vía libre a las negociaciones con la Unión Europea para la salida de la única organización supranacional de esta clase que existe en el mundo. Se desconocen los términos en que se va a pactar esta salida (se suele hablar de ‘brexit duro’ para el escenario de mayor ruptura y de ‘brexit blando’ para una salida con acuerdos en muchas áreas, al estilo de la relación con Noruega).

Todo estará en manos de los dirigentes europeos (con su habitual indecisión e intereses contrapuestos) y los intereses de la inestable clase política británica... siempre con permiso de las interferencias que Donald Trump (declarado opositor a la UE) pueda realizar en este proceso y lo que pueda suponer un nuevo referéndum de independencia en Escocia (firme defensora de seguir formando parte de la aventura europea). En juego, la situación de los británicos residentes en la UE, de los europeos en Reino Unido (incluyendo unos 200.000 españoles), la capacidad de las empresas de acceder al mercado común, etc. Dos años de infarto en que presenciaremos la caída de un proyecto común que, como se ha demostrado, no supo captar más que decepción por parte de los europeos…

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.