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Economía digital: ¿oligopolio y promesas incumplidas?

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Escrito por Lara Olmo

Cuando comenzó a desarrollarse la economía digital muchos creyeron que reactivaría la economía, generaría más empleo y de calidad e impulsaría la innovación. Pero su concentración en pocas manos (Facebook, Apple, Google y compañía) ha desinflado estos pronósticos.

La economía digital está cambiado la forma en que nos comunicamos, en que consumimos, nos divertimos y trabajamos. Se ha colado en sectores donde la tecnología e internet poco o nada tenían que ver y también los ha transformado. Está generando perfiles profesionales nuevos y va a destruir otros tantos. Y eso que, según los analistas, nos encontramos en los albores de la digitalización.

En medio de este maremagnum, cinco gigantes tecnológicos miran desde su púlpito a consumidores y el resto de la industria: son los “Big Five”, que han transformado nuestras vidas: Apple, Alphabet, Microsoft, Amazon y Facebook.

Son las empresas más valiosas del mundo, las que más usuarios y clientes tienen y de las pocas que pueden alardear de tener ejércitos de fans. En realidad, son casi las únicas que pueden presumir de esta posición privilegiada, porque concentran tanto poder que las demás simplemente se pueden limitar a mirar (o a ser adquiridas por ellas).

¿Reactivación económica y más empleo?

En teoría la economía digital llegó con promesas de libre competencia y flexibilidad, lo que obligaría a las empresas a innovar continuamente para tratar de liderar sus respectivos segmentos.

Sin embargo, esto está lejos de ser así. En realidad son los “Cinco Grandes” los que compiten entre sí, cuando no se asocian, y cada uno ejerce un sólido control sobre sus mercados claves.

Se ha instaurado un oligopolio sin que nadie ni nada pueda evitarlo, porque (aparentemente) no han incurrido en prácticas ilegales para adquirir el tamaño que tienen hoy. Su crecimiento es resultado de los efectos de red directos, según los cuales un producto o servicio adquiere valor cuanto más lo usa la gente – un ejemplo claro lo tenemos con Facebook – y de los indirectos, es decir, que atraen a terceros porque reúnen a muchos, millones, de compradores – como ocurre con Google o Amazon.

Lo que hace valiosas a estas compañías (y a otras, como Tesla o Uber) es la cantidad de datos que recopilan, inimaginable para las empresas tradicionales de hace unas décadas. Esta información detallada de sus usuarios les yuda a mejorar sus productos y servicios, lo que a su vez les ayuda a añadir más usuarios, lo que les proporciona acceso a más datos de usuarios, y así sucesivamente.

Los economistas señalan que esta concentración de poder y de recursos está incumpliendo la promesa de la economía digital de impulsar la economía. El sector de las tecnologías de información (TI) y la comunicación (que incluye a empresas de software de TI e internet, ocio y a editores de contenidos) sólo ha experimentado un crecimiento de su cuota del PIB de un 1% desde el año 2000.

Ni siquiera Silicon Valley lo tiene fácil para tirar del carro, porque sus startups (por mucha inversión que reciban) tienen poco margen de maniobra, y si dan visos de triunfar, son compradas o copiadas por los grandes.

Estas son las compañías que más sufren Apple-dependencia

Google, por ejemplo, realiza de media de una adquisición al mes como forma de hacerse con tecnologías nuevas y talento de ingeniería.

La economía digital empezó a surgir en una de las peores épocas para el mercado laboral. Algunos tenían la esperanza de que lo revitalizara, pero tampoco en este caso se están cumpliendo los pronósticos.

Otra de las claves de la escalabilida de los “Big Five” es que no necesita mucha mano de obra, y sólo una parte es cualificada. El resto son perfiles precarios y de baja remuneración (conductores de Uber, repartidores de Deliveroo, mozos de almacén de Amazon, etc).

La economía digital y sus jugadores cuentan con el beneplácito de los usuarios. El “todo gratis” ha servido durante años para camuflar unas prácticas que a veces violaban la privacidad, y sólo en los últimos tiempos algunos han empezado a despertar y a pedir explicaciones.

Sobre el autor de este artículo

Lara Olmo

Periodista 2.0 con inquietudes marketeras. Innovación, redes sociales, tecnología y marcas desde una perspectiva millenial. Vinculada al mundo startup. Te lo cuento por escrito, en vídeo, con gráficos o como haga falta.