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¿Debe Uber pagar a sus conductores el salario mínimo como si fueran sus empleados?

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Una sentencia en Reino Unido obliga a Uber a reconocer a todos sus conductores como trabajadores, así como a pagarles el sueldo mínimo y su derecho a vacaciones.

La economía colaborativa, encarnada en los gigantes de este nuevo concepto empresarial como Uber o Airbnb, sigue generando importantes quebraderos de cabeza no sólo a sus rivales tradicionales, sino también a los reguladores y jueces que deben acotar su actividad dentro de la legalidad. Así, a los conflictos habituales de Uber en numerosos países (incluyendo España, donde este servicio de transporte se enfrentó con dureza a los taxistas), ahora se unen las crecientes exigencias de reconocimiento laboral para sus conductores.

El último ejemplo lo encontramos en Reino Unido, donde un tribunal acaba de obligar a Uber a reconocer a todos sus conductores como empleados y, por ende, corresponderle con todos los derechos que les son atribuibles por ley. De este modo, estas personas disfrutarán del salario mínimo (7,20 libras por hora), contribuciones para sus pensiones, horario semanal limitado y vacaciones pagadas, entre otros beneficios sociales.

El juicio se ha producido tras la demanda en julio de dos de estos conductores, quienes aludían que esta app de transporte colaborativo actuaba al margen de la ley al tratarlos como trabajadores autónomos y desentenderse de cualquier aspecto legal sobre ellos, según Reuters.

Pero esta sentencia no sólo complica el futuro de Uber en tierras británicas: también puede abrir el camino a nuevas denuncias dirigidas contra otras apps basadas en la economía colaborativa, como Deliveroo, un servicio que entrega comida a domicilio gracias a ciclistas que -oficialmente- no guardan relación laboral alguna con la empresa.

La siempre controvertida Uber está valorada actualmente en unos 62.000 millones de dólares y cuenta con el apoyo de grandes firmas de inversión (como Goldman Sachs) o la mismísima Google Ventures, el brazo de capital riesgo del popular buscador. Todo ello pese a que la compañía no deja de arrojar enormes pérdidas de forma continuada, a la espera de que se concrete su proyecto de coches autónomos que le librarían tanto de la lucha social como los problemas financieros.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.