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¿Cuáles son los límites en el uso privado del correo corporativo?

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Escrito por Lara Olmo

Cuando usemos el correo de la empresa con fines privados es aconsejable saber hasta dónde puede acceder la empresa en nuestras comunicaciones.

Cada vez es más habitual que nuestras comunicaciones personales y laborales se entremezclen; más aún si somos un trabajador e-nomad o practicamos el teletrabajo. Muchas veces usamos el correo de la empresa para realizar gestiones personales; lo que no tiene por qué ser un problema, siempre y cuando quede bien delimitado cada ámbito, para no incurrir en violaciones de la privacidad ni se abuse de los recursos de la empresa.

En este sentido, la ENATIC, Asociación de Expertos Nacionales de la Abogacía TIC, se ha manifestado para esclarecer las limitaciones entre las comunicaciones privadas y laborales y evitar malos usos del correo electrónico que puedan perjudicar la seguridad de la información que se trata.

Cuando una dirección de correo pasa a vincularse a una persona física, ésta se convierte automáticamente en un dato personal. Por tanto su publicación necesita el consentimiento expreso del interesado (normativa general de protección de datos personales). Partiendo de esta premisa, el problema viene cuando asignamos un correo de carácter corporativo y éste se utiliza con fines privados; algo que, como ya hemos dicho, es habitual y está socialmente aceptado.

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La ENATIC recuerda que, según el Tribunal Constitucional, el acceso de la empresa al correo de sus empleados puede infringir derechos fundamentales contenidos en la Constitución, como el derecho a la privacidad (art. 18.1 CE), o el derecho al secreto de las comunicaciones (art. 18.3 CE).

En ese caso, ¿existe la posibilidad de que las organizaciones accedan a los mails de sus trabajadores?La respuesta es sí, pero con matices.

Hay que distinguir entre el acceso para realizar tareas de mantenimiento o un control porque hay indicios de un posible mal uso del correo. En el caso del mantenimiento, este no tiene por qué acarrear el acceso al contenido de los mensajes y en cualquier caso debe informarse a las personas afectadas. El segundo de los supuestos, el de control por mal uso del correo, es algo más complejo.

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La empresa puede controlar el correo de sus trabajadores pero con límites: tiene que haber una proporcionalidad entre los medios empleados y la información que se pretende obtener, y dicho control nunca puede entrar en conflicto con el derecho fundamental a la privacidad o al secreto de las comunicaciones.

La ENATIC matiza que estos límite no implican que las empresas no deban regular el uso de los medios informáticos y sus canales de comunicación, ni que no tengan derecho a vigilar y controlar el cumplimiento de las obligaciones por parte de sus trabajadores. Al contrario, están en todo su derecho, siempre y cuando no se resientan los derechos fundamentales de privacidad y secreto de las comunicaciones.

El escenario ideal es aquel en el que se respetan el derecho fundamental a la intimidad personal y el secreto de las comunicaciones con el derecho del empresario a organizar sus medios informáticos. Para ello, es importante que las organizaciones dejen claras desde el principio las normas de uso del correo electrónico a sus trabajadores y si pueden utilizarlo con fines privados, para que estos estén al corriente del nivel de confidencialidad que pueden esperar y no haya conflictos ni malentendidos.

Vía | abogacía.es

Sobre el autor de este artículo

Lara Olmo

Periodista 2.0 con inquietudes marketeras. Innovación, redes sociales, tecnología y marcas desde una perspectiva millenial. Vinculada al mundo startup. Te lo cuento por escrito, en vídeo, con gráficos o como haga falta.