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Cómo sacar partido a tus fracasos profesionales

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Escrito por Redacción TICbeat

Todos hemos tenido o vamos a tener algún fracaso en nuestra carrera profesional, por eso aprender a sacarles el mejor partido es indispensable. Te contamos cómo te ayudará en tu futuro laboral compartir tus fracasos con tus compañeros y no avergonzarte de ellos.

Cuando preparas una presentación de forma exhaustiva pero acaba convirtiéndose en un desastre, ya sea porque nadie se ríe de tus bromas, porque no puedes vocalizar con precisión debido a los nervios o la tecnología no está de tu parte, puedes llegar a experimentar vergüenza y recibir un duro golpe en tu autoestima.

Según afirma Bradley Staats, profesor adjunto de la Escuela de Negocios Kenan Flagler de la Universidad de Carolina del Norte, en su libro ‘Never Stop Learning: Stay Relevant, Reinvent Yourself and Thrive’, “respondemos de esa forma y luego nos sentimos mal de haberlo hecho, entonces tratamos de esconderlo en lugar de aprender de ello”, explica Staats a The New York Times. “No deberíamos sentirnos avergonzados de la reacción. Es natural”.

Normalmente las personas intentan olvidar estos sucesos que pueden parecer humillantes o poco profesionales, pero lo más recomendable es reflexionar sobre ella, y hablar sobre los resultados que no se pretendían alcanzar pero que llegaron por equivocación.

Por ello el primer paso para crear lugares de trabajo con personas que tengan más confianza en sí mismas, productivas y con un espacio más agradable, el primer paso es hablar de lo que sucedió, es decir, del fracaso.

Cómo hablar del fracaso

Después del fracaso es muy difícil para todo el mundo hablar sobre el mismo, especialmente si son los comienzos de tu carrera y no estás muy seguro de ti mismo.

“Creo que casi todos pueden beneficiarse de compartir y escuchar otro ángulo”, comentó Tasha Eurich, una psicóloga organizacional, informa The New York Times. “Es saludable preguntar qué salió mal en una reunión. Tienes que involucrar a otras personas en el proceso de aprendizaje”, afirma.

Es muy sencillo ocultarse detrás de herramientas de comunicación grupal como Slack o en el correo electrónico, pero hablar en persona sobre el fracaso es muy efectivo para afianzar las relaciones entre los compañeros de trabajo. El tono de nuestra voz, nuestro lenguaje corporal y otras características lingüísticas hacen que el interlocutor te vea con un efecto humanizador y positivo que no se puede dar en las comunicaciones online, afirma Staats.

Pero es recomendable pensar antes cómo vamos a hablar de este fracaso, ya que hablar demasiado y desahogarse de mala manera también puede ser dañino si se convierte en una conversación egocéntrica o melodramática.

“En lugar de contar toda la historia de lo terrible que salieron las cosas, puedes empezar con un: ‘¿Me puedes ayudar con esto?”, sugirió Staats. “Hemos visto que cuando haces preguntas a los demás, por lo general la mayoría verdaderamente quiere ayudar. Al hacer la pregunta activamos en ellos ese espíritu de ayuda. Además es recíproco. Cuando nuestros colegas nos hacen preguntas, es más probable que nos formemos una opinión positiva de ellos porque vemos que recurren a nosotros con humildad al percibir que nuestros conocimientos son valiosos”, afirma Staats. “Cuando eso ocurre, en realidad lo tomamos como un cumplido”, explicó.

El fracaso es bueno para hacer amigos

Cuando hablas con alguien de tus fracasos, te humanizas ante la persona que tienes enfrente, convirtiéndote en alguien más accesible y cercano, según afirma Alison Wood Brooks, profesora asistente de la Escuela de Negocios de Harvard a The New York Times. Y además aumenta la llamada ‘envidia de la buena’, que ayuda al resto de compañeros a querer ser mejores y motivarlos.

Pero hay que tener cuidado de sobrepasar la fina línea entre generar envidia de la buena y envidia de la mala o malintencionada. Esta envidia mala es la que sienten las personas cuando alguien habla mucho de sus logros y poco de sus momentos difíciles. Esto puede ser peligroso, especialmente para las personas que se sitúan en posiciones de liderazgo ya que pueden ser tachados de hipócritas, como afirma Brooks.

Un claro ejemplo de cruzar esta línea que puede ser perjudicial son las redes sociales: “En Instagram y Facebook, la gente publica una imagen curada, resplandeciente y hermosa de sí misma, que contribuye a la creencia general de que los demás no experimentan tantos fracasos como nosotros”, manifestó Brooks.

Es decir, hablar sobre el fracaso según los investigadores puede ayudar a crear relaciones más cercanas entre los compañeros.

Ten fracasos productivos

No sólo las relaciones con los compañeros se verán reforzadas, sino que es posible que hablar sobre el fracaso y alentar a los demás a hacer lo mismo cuando les ocurra a ellos puede hacer que seáis trabajadores más eficientes.

Según Amy Edmondson, profesora de Liderazgo y Administración en la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard, hay tres tipos de fracaso: el fracaso evitable, el fracaso complejo y el fracaso inteligente.

El fracaso complejo y el inteligente son los más adecuados para promover el aprendizaje en el trabajo: “Los fracasos complejos ocurren cuando sabemos bien qué necesita hacerse. Contamos con procesos y protocolos, pero una combinación de factores internos y externos se unen de tal forma que producen un resultado fallido”, explica Edmondson. “Estos tipos de fracasos ocurren todo el tiempo en la atención hospitalaria, por ejemplo, en la que hay demasiada volatilidad o complejidad en el entorno, de tal modo que las cosas simplemente suceden”.

Además según la experta es muy difícil decir quiénes son los responsables de los fracasos complejos, pero mantener la atención a estos tipos de errores podría mejorar los procesos existentes.

Así, el fracaso inteligente da lugar cuando trabajamos en áreas en las que nos encontramos sin experiencia o que son muy novedosas. “Tal vez lancemos un producto nuevo que nunca ha estado en el mercado y es un fracaso. ¡Deberíamos decírselo a todos!”, aconseja Edmondson.

Aprende a dejar de arrepentirte de tus errores del pasado

Si un fracaso inteligente se oculta a los demás, el resto de compañeros pueden repetir estos mismos errores, y por tanto perjudicar a la organización y hacerla más ineficiente, en lugar de aprender de ello. Para la entrenadora ejecutiva y autora de You — According to Them, Sara Canadar, los fracasos inteligentes se están celebrando más abiertamente a raíz de las empresas emergentes en aumento. “De repente, la gente dice cosas como: ‘Fracasa rápido o aprende de los fracasos’. Esta frase es totalmente nueva en la nomenclatura empresarial”, afirma.

Con las nuevas empresas emergentes, se ha empezado a vincular la resiliencia a la innovación y el crecimiento, en un marco en el que el fracaso se convierte en una experiencia positiva con la que se aprende, por eso es una de las características que más se demandan en los candidatos a un puesto de trabajo.

La psicóloga organizacional Eurich recuerda que en una entrevista de trabajo un candidato al que se le preguntó por uno de sus errores profesionales y cómo lo había resuelto no pudo recordar ninguno, y afirma que en contra de su consejo, lo contrataron igualmente. “Acabó siendo uno de los empleados más problemáticos tanto desde la perspectiva del desempeño como la jurídica. Es sumamente importante filtrar a la gente a nuestro alrededor con base en su disposición a hablar de sus fracasos”.

Conoce a tu público

La profesora Brooks habló en un artículo sobre el profesor de Princeton Johannes Haushofer, quien publicó un ‘currículum de fracasos’ compuesto por una larga lista de ‘puestos, becas y premios’ para los que había postulado a lo largo de su vida y en los cuales había sido rechazado.

El profesor lo hizo debido a que un amigo suyo “no había obtenido algo que había solicitado, para consolarlo”. Unos años después les pasó lo mismo a otras personas de su entorno y decidió volver a mandárselo, actualizando sus fracasos.

“Si un estudiante de doctorado de primer año que es relativamente desconocido publicara un currículo de sus fracasos, bueno, tal vez no funcionaría tan bien”, afirma Brooks.

Para los jóvenes que comienzan su carrera profesional es posible que sea más arriesgado hablar de sus fracasos, pero sólo es necesario que encuentren el público apropiado, es decir, sus iguales profesionalmente hablando y no sus superiores, construyendo así un vínculo de confianza entre ellos.

“Si estás comiendo con uno de tus pares, entonces revelar el fracaso es una estrategia magnífica para inducir niveles de simpatía al reducir la envidia malintencionada”, comenta Edmondson.

En conclusión, si hablamos sobre aquella presentación que nos salió tan mal es arriesgado, pero merece la pena si lo haces correctamente y siguiendo estas pautas.

Vía | The New York Times

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