Empresa

Cómo montar (con éxito) tu propia franquicia

Claves para montar franquicia con éxito
Escrito por Lara Olmo

Muchos emprendedores optan por montar su negocio bajo el respaldo de una marca. Pero que esto no lleve a engaños: las franquicias tienen su particularidades que hay que conocer para gestionarlas con éxito.

Los españoles ya no emprenden por necesidad sino por oportunidad, según recoge el último informe del Global Entrepreneurship Monitor. Algunos optan por crear sus propias empresas pero otros prefieren convertirse en franquiciados y contar con el respaldo de una marca ya consolidada. Una forma de emprendimiento que no está exenta de dificultades.

Como decíamos, a primera vista abrir una franquicia está lleno de ventajas: imagen de marca (la enseña), operar en base a un know-how (experiencia) ya definido y trabajar en economías de escala (por pertenecer a una red). Además de contar con el apoyo de la marca matriz en la puesta en marcha y mantenimiento de la franquicia.

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Beneficios que explicarían las últimas cifras que ha registrado la Asociación Española de Franquiciadores (AEF), que contabiliza 1.232 enseñas operativas y 65.810 establecimientos franquiciados en su último balance de 2015. Aunque fue durante los primeros años de la crisis cuando muchos se apuntaron a este modelo como si fuera el paradigma contra el desempleo, algo que acabó comprobándose que no siempre era así.

Este tipo de negocio se basa en una relación comercial entre dos partes: el franquicia y el franquiciador. El primero paga al segundo, propietario de la marca, para tener la licencia que le permita arrancar un negocio utilizando su firma. Además del desembolso económico inicial, el franquiciado tiene que hacer frente a pagos mensuales –royalties– destinados a la gestión y publicidad global de la red de franquicias.

Antes de abrir un franquicia, hay que plantearse ciertas cuestiones, muchas de ellas similares a las que se haría cualquier emprendedor, como si cumplimos con el perfil de un empresario o el sector al que queremos dirigirnos.

Los franquiciados por ejemplo tienen menos libertad que los emprendedores que actúan por su cuenta porque tienen que seguir una normas y directrices que les marca el franquiciador. Esto es fundamental porque de lo contrario la relación entre ambas artes puede derivar en un conflicto que en el peor de los casos acabe disolviéndola.

Hay franquicias que buscan sólo inversores y otras prefieren tener gestores que estén encima del negocio a diario. Por eso es importante preguntarse qué tipo de relación queremos establecer con la marca. Los riesgos son muy diferentes en cada caso, así como las exigencias, tanto financieras como de gestión.

Uno de los requisitos que piden todas las franquicias es que el emprendedor esté dispuesto a aprender cosas nuevas y a adaptarse a los cambios. El franquiciado tiene que nutrirse de la parte teórica y la práctica del funcionamiento del negocio, e informarse sobre los derechos y obligaciones de ambas partes.

En cuanto a la elección del sector, aquí juegan factores personales y económicos. Los expertos recomiendan emprender en actividades afines a las actitudes y aptitudes de los emprendedores porque se sentirá más cómodo. Además hay que valorar el mercado y ver sus oportunidades de crecimiento; si está muy saturado o no tiene oportunidades de innovación, quizá convenga descartarlo por muy afín que nos resulte.

Quienes ya llevan tiempo en el mundo de la franquicia recomiendan, antes de abrir una, conocer la experiencia de otros franquiciados de distintas regiones y sectores. Porque un éxito comercial puede responder a unas circunstancias locales o a hechos singulares (como por ejemplo, la fuerza comercial) que quizá no se den en otra parte.

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Y como no, hay que tener siempre en cuenta la inversión. Al emprender, sea cual sea del tipo de negocio, hay que contar con un mínimo de recursos propios. Lo más recomendable es contar con un colchón financiero del 25% de la inversión, ya que pueden surgir gastos extra que, si vamos muy ajustados, no podremos cubrir.

Por último, la relación entre franquiciador y franquiciado debe ser fluida y transparente. Disponer de toda la información importante y preguntar siempre que sea necesario evitará sorpresas y malentendidos.

Sobre el autor de este artículo

Lara Olmo

Periodista 2.0 con inquietudes marketeras. Innovación, redes sociales, tecnología y marcas desde una perspectiva millenial. Vinculada al mundo startup. Te lo cuento por escrito, en vídeo, con gráficos o como haga falta.