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¿Sabes cómo podría afectar la victoria de Trump a tu consumo?

Te contamos algunos de los efectos que la victoria de Donald Trump puede tener sobre tu consumo

En la era Trump, el auge o desplome de determinados sectores pueden tener consecuencias directas sobre tu consumo de productos o servicios, Te revelamos algunas de las posibilidades.

Desde que Donald Trump es el nuevo presidente de los Estados Unidos, muchos especulan en torno a las medidas electorales que pondrá en marcha relativas a la privacidad digital, al proteccionismo económico o al comercio exterior. La relación comercial entre España y Estados Unidos es de bajo perfil en volumen, pero cualitativamente importante para algunos mercados, según indican los expertos.

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Los sectores que podrían verse más afectados por el auge o desplome en el mandato de Trump son el bancario, el petrolero, el de infraestructuras o el farmacéutico, incidiendo sobre empresas como el banco Santander, Grifols, BBVA, Repsol, Iberdola o Acciona.

Desde Consumo Claro aportan diversas situaciones hipotéticas que se podrían dar en el consumo en España si el magnate norteamericano lleva a cabo sus promesas electorales.

Hipótesis en torno al consumo en España en la era Trump

Podríamos asistir a los siguientes fenómenos relativos a nuestro consumo:

  • Bajada de precios en productos alimentarios selectos nacionales: Si Trump sube los aranceles en un 35%, no habrá una gran perdida de exportaciones, pero el sector alimentario de alta calidad –cavas, vinos, quesos, embutidos o encurtidos, entre otros-, podría ver afectada su presencia en territorio estadounidense. Si estas compañías tuviesen que retraer la exportación por falta de rentabilidad y competitividad a nivel nacional -mostrando excedentes-, sus precios podrían bajar temporalmente. Sería peligroso para su estabilidad económica.
  • Aumento de precios de los productos estadounidenses: Otra opción es que desde nuestro Gobierno y también desde Bruselas se imponga otro arancel recíproco al de importación de Trump. De esta manera las empresas americanas tendrían precios superiores y menos competitivos, que podríamos percibir en los iPhone, DVDs estadounidenses o compras de Amazon.
  • Más acceso a productos chinos y asiáticos: Trump afirmó su deseo de suprimir los acuerdos de libre comercio en el Atlántico y en el Pacífico, que incluyen a China y otros países asiáticos. Si esto sucede tendrían que reorientar su oferta hacia Europa, lo que podría afectar especialmente al ámbito tecnológico con una intensificación de las importaciones.
  • Bajada del precio de la gasolina: Otra idea de Trump es reactivar una macrotubería canadiense para que el combustible -altamente contaminante y barato- de esa zona regrese a Estados Unidos. Esto, unido al fracking, podría aumentar la independencia energética del país y provocar a nivel internacional un excedente de petróleo procedente de países árabes o Venezuela que rebajaría el precio de cara al consumidor final.
  • Viajes más económicos: Si las políticas proteccionistas fracasasen, podríamos asistir a una revalorización del euro y un hundimiento del dólar, por lo que viajar sería más económico, especialmente a Estados Unidos.
  • ¿O más caro?: En el caso contrario, si el aislacionismo de Trump triunfase y esto repercutiese sobre un fortalecimiento del dólar, el euro se debilitaría y viajar sería más caro, sobre todo a dicha región norteamericana. 
  • Podríamos vivir un incremento del crédito bancario al consumo: Santander y BBVA, entre otras, podrían verse afectadas por su alta exposición en Latinoamérica -objeto de la ira de Trump por concentrar parte de la fabricación industrial que él quiere llevarse de vuelta al norte- e incluso en Estados Unidos. Si Trump triunfa, muchas entidades europeas tendrían que replegar velas y presionar al BCE para que subiera los tipos de interés del dinero, de modo que volviera a merecer la pena dar créditos al consumo.
  • Subida del precio de la vivienda: Otra de las promesas de Trump es el aumento de las inversiones en infraestructuras en su país, en decadencia en muchos lugares. Las constructoras españolas son especialistas en grandes obras públicas por lo que podrían ganar muchos concursos y concentrar su negocio en Estados Unidos, con lo que la construcción en nuestro país perdería interés. La demanda de pisos podría continuar su crecimiento y la falta de oferta nueva, provocar una subida los precios.

Vía | Consumo Claro

Sobre el autor de este artículo

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.