Empresa

Claves y trucos para cambiar el nombre de tu empresa

El naming o renaming es un proceso complejo con sus causas y claves
Escrito por Lara Olmo

Fusión, renovación, lanzamiento… son muchas las razones por las que una empresa necesita tener un nombre. Se trata de un proceso complejo que tiene sus claves.

Seguro que conoces ejemplos de empresas o productos que, tras llevar años llamándose de una forma, han cambiado de nombre. Esto puede responder a muchas causas, como fusiones o temas jurídicos, pero en cualquier caso es un proceso complejo y delicado que implica cambios importantes, por lo que nunca debe hacerse a la ligera.

No es solo cosa de grandes multinacionales o corporaciones. El cambio de nombre (o renaming, como se conoce en el mundo marketero) también afecta a las startups, como por ejemplo cuando unen fuerzas con otra.

Aunque es cierto que cambiar de nomenclatura resulta más traumático para las grandes empresas, que por lo general llevan décadas invirtiendo para que se las identifique y labrándose una identidad.

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Un cambio de nombre implica mucha veces reconstruir la imagen de la compañía y eso luego tiene que llegarle al consumidor, con el gasto en comunicación y publicidad que acarrea. Por eso la mayoría de empresa intentan evitarlo. Aunque a veces no queda más remedio, si se produce alguna de estas situaciones:

  • Fusiones o adquisiciones de empresas donde suele recurrirse a la suma de los nombres de las compañías originales, como el caso de Gas Natural Fenosa. El riesgo está en ir sumando tantas marcas que al final el nombre se desvirtúa y no queda claro quien la forma.
  • Obsolescencia del nombre. Igual en sus orígenes se optó por una denominación excesivamente descriptiva y si luego la empresa diversifica la actividad o los servicios, ese nombre ya no vale. Ocurre algo parecido con los nombres muy locales que pueden funcionar en una determinada región pero no en otras.
  • Cuestiones jurídicas por no poseer todos los derechos para explotar el nombre de la marca.
  • Connotaciones peyorativas. Hay nombres que una región tiene coherencia y suenan bien, pero en otras adquieren doble sentido. Esto es habitual en el sector automovilístico. ¿Has oído hablar del Nissan Moco o el Kia Borrego?.

Cuando ocurre algo así y no queda más opción que rebautizar la compañía, siempre hay técnicas más sutiles para que el cambio no sea tan brusco.

Por ejemplo, los expertos en naming sugieren la utilización de siglas o iniciales en el nuevo nombre, aunque resulta poco atractiva para la identificación de los clientes y más complicada para separarte de la competencia.

Otra opción puede ser evocar nombres de otras marcas líderes aunque es menos original y ético y puede acarrear problemas de registro.

Aunque el mayor error que una empresa puede cometer es cambiar de nombre sin motivo o siguiendo alguna moda. Un proceso de renaming (o de naming, si hablamos de una empresa nueva) debe ser argumentado y estructurado.

¿Cómo llamo a mi negocio?

Si ninguna de estas técnicas te convence o vas a lanzar tu propia empresa y no te llega la inspiración, hay una serie de claves para que surjan nuevos nombres para llamar a tu negocio.

Lo primero es plantearse qué queremos comunicar o resaltar de nuestro negocio o con el cambio de imagen que vamos a darle. Es recomendable que el nombre refuerce alguno de los elementos clave o de las cualidades de la empresa.

  1. A veces basta con buscar nuevas formas de deletrear/escribir las palabras. Cambiar, por ejemplo, una ‘y’ por una ‘i’ o letras por números que tienen una grafía parecida o son intercambiables, como ‘4’ y ‘for’ (para en inglés) o el ‘3’ y la ‘e’.
  2. Para evitar asociaciones culturales indeseadas o connotaciones negativas, las palabras inventadas suelen ser una buena solución. Además, los neologismos son más fácilmente registrabas (aunque requieren de más tiempo para que el gran público los conozca).
  3. Cuando el presupuesto de publicidad es reducido y necesitas que te encuentren cuanto antes, puedes probar con nombres que empiecen por A y así saldrás antes en las guías telefónicas y en la mayoría de los directorios.
  4. Elimina sonidos y símbolos que no sean comunes entre tus consumidores, es más fácil que superes las barreras lingüísticas.
  5. Puedes parecerte a un nombre común sin usurparlo. Si introduces una letra de más en una palabra, deja de ser esa para convertirse en una marca.
  6. cuando creas haber encontrado el nombre perfecto y antes de que te encariñes con él, comprueba en Internet y en el registro de marcas y patentes si ya existe.
  7. relacionado con el anterior, asegúrate de que el dominio está disponible. Y si no lo está, comprueba cuánto piden por él para ver si puedes permitírtelo.
  8. Muchos productos y servicios tienen ‘apodos’ en la calle o entre profesionales de un sector. Puede ser interesante que hagas acopio de ellos.

Vía | emprendedores.com

Sobre el autor de este artículo

Lara Olmo

Periodista 2.0 con inquietudes marketeras. Innovación, redes sociales, tecnología y marcas desde una perspectiva millenial. Vinculada al mundo startup. Te lo cuento por escrito, en vídeo, con gráficos o como haga falta.