Empresa

Así se consigue que un ‘brainstorming’ sea productivo

brainstorming

¿Cuáles son los factores que influyen en que una lluvia de ideas (o ‘brainstorming’) sea un éxito o un fracaso? ¿Qué puede hacer una empresa para asegurar la productividad en estos procesos?

A la hora de desarrollar un nuevo proyecto o de realizar una propuesta, los departamentos de marketing, creativos y comerciales suelen reunirse de forma más o menos informal con el objetivo de trazar las líneas maestras de lo que van a llevar a cabo. Esta técnica, en la que todos los participantes de la reunión pueden proponer libremente sus ideas hasta alcanzar la idónea para los intereses de la compañía, se denomina brainstorming (la lluvia de ideas de toda la vida en español) y es algo más frecuente de lo que parece.

Inspirada por la cultura de Silicon Valley, los brainstorming empezaron siendo reuniones ‘de locos creativos’ en las agencias de publicidad de Estados Unidos, en la que distintos perfiles del sector debatían hasta dar con una propuesta rompedora. Hasta llegar a ella, las sugerencias que salían de sus bocas podían ir desde el aburrimiento más soporífero hasta las ocurrencias más peregrinas de la humanidad.

Poco a poco, este modelo informal, participativo y abierto de descubrir nuevas ideas y fomentar la innovación en la empresa se fue expandiendo, obteniendo la consolidación final cuando las empresas digitales decidieron emplear este tipo de encuentros en sus procesos de desarrollo, en lugar de las tradicionales reuniones formales, los encuentros reducidos donde los directivos marcaban unilateralmente el camino a seguir o, simplemente, los emails pidiendo sugerencias a los empleados.

Sin embargo, el brainstorming no es mágico ni funciona sin más. Dada su naturaleza poco rígida, puede pecar de su propio éxito y convertirse en una suerte de patio de colegio donde, pese a desperdiciar horas y horas en una sala, no sale ni una sola idea productiva. En ese sentido, y como en todos los ámbitos de la vida, es esencial seguir una metodología clara y estar 100% orientado a objetivos para evitar que las mentes creativas se vayan por las ramas durante los brainstorming.

Demasiada gente, pero poco diversa

Uno de los factores que más determinan el éxito o el fracaso de un brainstorming es el grupo de profesionales que conforman la sesión. Así, muchas empresas creen que la receta para obtener más y mejores ideas disruptivas es involucrar a cuantos más empleados mejor en el proceso. Grave error: los expertos aseguran que estas lluvias de ideas funcionan de manera óptima con grupos de entre 5 y 6 personas, ni más (genera ruido y confusión en el proceso de trabajo) ni menos (restringe el potencial innovador).

Al respecto del capital humano, otro fallo habitual en los brainstorming es la falta de diversidad. Si a la hora de planear una propuesta de publicidad sólo acuden a la reunión creativos que habitualmente trabajan con ese cliente, la propuesta perderá un gran abanico de posibles sugerencias de profesionales con distintas visiones y ángulos de interés. Por ello es necesario que, en un brainstorming exitoso, participen profesionales involucrados en el proyecto y otros ajenos, gente creativa pero también otros perfiles más realistas, expertos en marketing pero también en producción y operativa.

Y si la falta de la diversidad es una gran lacra, el cataclismo definitivo de una lluvia de ideas es cuando una o dos personas del grupo monopolizan toda la conversación. En toda compañía está el perfil de trabajador creativo y extrovertido que tiende, ante la apatía del resto de la empresa, a concentrar el interés y generar las expectativas máximas de creatividad en torno a su persona. Este tipo de comportamientos no sólo matan la participación del resto, sino que también puede provocar desinterés y falta de compromiso con el proyecto por parte del resto de empleados.

Brainstormings sin rumbo

Como adelantábamos, un brainstorming se caracteriza por ser informal y evitar las limitaciones tradicionales que rigen en las compañías. Pese a ello, siempre debe haber un líder que dirija o coordine la sesión, marcando las pautas, ofreciendo información esencial sobre los objetivos del proyecto (un briefing adecuado es clave) y motivando a los participantes cuando se alcanzan los inevitables puntos muertos en el proceso creativo.

Foto-oficinas-de-Tuenti

De hecho, cada vez más empresas han optado por combinar los brainstorming improvisados con la planificación previa de una reunión de equipo tradicional. Así, los trabajadores reciben días antes de la sesión un briefing detallado con lo que se va a tratar durante la lluvia de ideas, de modo que tienen tiempo para pensar e investigar posibles propuestas. Gracias a esta combinación, se ahorra tiempo en el brainstorming y las ideas suelen estar más fundamentadas y documentadas.

Positividad ante todo… ¿o no?

En toda empresa hay personas más optimistas y otras más pesimistas. En los brainstormings, al igual que en el resto de flujos de trabajo de la compañía, es fundamental saber balancear estos dos tipos de personalidades para alcanzar la excelencia. Así, comentarios como “esto no va a funcionar”, “ya lo hemos intentado antes” o “esa idea está muy vista” son igual de nefastos para el funcionamiento de la empresa como las actitudes enrocadas y el convencimiento absoluto en ideas que nadie más del grupo ve plausibles.

Por ello, el carácter realista de unos debe compensar la ‘locura’ de los otros, tarea que es harto complicada ya que en ella entran en juego los egos y orgullos profesionales de cada cual. De nuevo, es tarea del líder del brainstorming establecer este equilibrio de manera sutil, cómoda para todos y, lo más importante, eficientemente.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.