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Antiguo inversor de Google y Facebook se arrepiente y los equipara con las drogas

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Escrito por Lara Olmo

En su día invirtió para que Google y Facebook crecieran y se hicieran compañías de éxito. Ahora no sólo se lamenta de ello, sino que cree que sus productos adictivos y su modelo de negocio han tergiversado Internet.

Aunque sea levemente, cada vez toma más fuerza en distintas regiones del mundo una corriente que alerta a los usuarios de Internet del oligopolio en que se ha convertido esta industria y de la pérdida de control que han sufrido progresivamente de sus datos, que son la materia prima con la que los gigantes tecnológicos no dejan de crecer.

Uno de los que más empeño está poniendo en difundir esta postura es Roger McNamee, inversor de la firma Elevation Partners, que en su día ayudó a que unas incipientes Facebook y Google adquirieran fondos.

Una decisión que ahora, años después, lamenta, porque considera a estas empresas una “amenaza para la salud pública y para la democracia”.

McNamee, que llegó a ser asesor de Mark Zuckerberg, no cree que ni él ni Larry Page sean malas personas, pero idearon una estrategia de crecimiento basado en la publicidad que está teniendo consecuencias dañinas en la sociedad.

Este inversor compara a estas empresas con los juegos de azar o las drogas, porque han creado productos adictivos que producen placer a corto plazo, lo que hace que cada vez los usemos más y así puedan recopilar más información sobre los usuarios.

Es lo que el define como “hacking cerebral agresivo”, un efecto que, asegura, ya tiene consecuencias visibles, como que comprobemos continuamente nuestro móvil. Mientras tanto, añade, el usuario no es consciente de ello y estas compañías alcanzan niveles altísimo de ingresos sin ningún control ni regulación que las limite.

McNamee, que lleva un tiempo dando conferencias en los Estados Unidos entorno a este tema, cree que debería incorporarse en la agenda pública para que los ciudadanos debatieran sobre él. En estas charlas aconseja que, para tener un mayor control sobre nuestros despectivos, desactivemos las notificaciones automáticas y los mensajes de bots, y sólo dejemos las procedentes de usuarios personales.

Vía | USA Today

Sobre el autor de este artículo

Lara Olmo

Periodista 2.0 con inquietudes marketeras. Innovación, redes sociales, tecnología y marcas desde una perspectiva millenial. Vinculada al mundo startup. Te lo cuento por escrito, en vídeo, con gráficos o como haga falta.