Empresa

9 cosas que un buen líder no debe hacer durante una reunión

9 cosas que los buenos líderes no hacen en las reuniones

Las reuniones de empresa son momentos a los que puedes extraer un gran partido si echas mano de un buen estilo de liderazgo y pones en marcha mecanismos que propicien el feedback y una cultura colaborativa y de cooperación mutua. Hoy te hablamos de nueve cosas que no debes hacer en ellas.

Una reunión improductiva es un gran gasto de tiempo, esfuerzo y dinero, mientras que un encuentro de esta clase al que se le saca jugo abre un gran abanico de oportunidades y sirve para mejorar procesos productivos, dinamizar prácticas en equipo, resolver problemas y abordar cuestiones fundamentales para cada proyecto de forma conjunta y creativa.

4 cosas que debes hacer al finalizar una reunión de trabajo

Aunque por lógica, ninguna reunión es perfecta y todas están sometidas a posibles imprevistos o desencuentros, así como problemas de última hora, fallos técnicos o falta de conciliación en las posturas, lo cierto es que puedes tomar nota de algunas de las cosas que no debes hacer como líder en ellas para que todo salga lo mejor posible.

Guía para saber lo que NO debes hacer en una reunión de trabajo

  • Ser esclavo del reloj: Aunque todos pensemos en números redondos o nuestros calendarios y aplicaciones se configuren en segmentos de 30 o 60 minutos, es mucho mejor que la duración sea aproximada o flexible que totalmente rígida, ya que podrías extender la reunión más allá de lo debido por pura convención o apurar en la toma de decisiones o en un debate importante. Programa el tiempo teniendo en cuenta un esquema básico de puntos a tratar y en todo caso, mejor que sobre que que falte tiempo.
  • Concentrarse solamente en lo intangible: Es muy importante abordar las reuniones en los lugares donde realmente hayan surgido los problemas y crear planes de acción que impliquen consecuencias inmediatas y una ejecución planificada. Si hay un tema urgente, no es preciso alquilar una sala de conferencias y posponer la reunión a la semana que viene: puedes habilitar un espacio en la oficina de forma inmediata o quedar en una cafetería y llevar a cabo un brainstorming con posibles soluciones.
  • No proporcionar la información indispensable de antemano: Si se tomarán decisiones importantes en la reunión -en torno al lanzamiento de un producto o a un proceso de selección de empleo, por ejemplo-, no enviar un correo electrónico o archivo con todos los datos fundamentales a tener en cuenta con la suficiente antelación implicará más vaguedad, ralentización e improductividad.
  • Sin orden de turnos y total improvisación: Una cosa es que las reuniones estén dotadas de cierto margen de libertad y otra, que se expresen pensamientos difusos en voz alta, no haya un listado de puntos a tratar o un orden de palabra. Si es una sesión de lluvia de ideas, fantástico, pero de lo contrario, debes fomentar que todos los participantes acudan a ella con ideas y perspectivas plenamente formadas. 

Consejos para una reunión productiva

  • Ignorar la puntualidad por ser el jefe: La grosería o la falta de rigor y profesionalidad será percibido como un síntoma de prepotencia o de mal liderazgo por parte de los miembros de tu equipo, que generará un clima de trabajo negativo y enrarecerá el ambiente de la reunión. Si estás de charla con alguien o recibes una llamada telefónica antes de la reunión, interrúmpela cuando esta tenga que dar comienzo.
  • No asignar a personas concretas los diversos elementos de acción: Las decisiones tomadas en la reunión deben tener un enfoque práctico y dirigido a los diversos departamentos y responsables. Si se quedan en ideas abstractas o consignas lanzadas al aire, nunca saldrán del tintero ni optimizarán la situación en tu empresa.
  • Recapitulaciones vagas: Es recomendable enviar a todos los asistentes un correo electrónico a modo de resumen que sintetice los puntos abordados a lo largo de la reunión y las conclusiones a las que habéis llegado. Sin embargo, debes apostar por el desglose por tareas, con llamadas a la acción claras para cada una de las personas de la plantilla y emplear un lenguaje claro, conciso y sintético en lugar de dar vueltas, prolongar el debate o no delegar responsabilidades.
  • No hacer un seguimiento de las tareas asignadas: Para cerciorarte de que las medidas impulsadas tienen éxito puedes poner en marcha diversas herramientas de feedback, otra reunión pasado cierto tiempo o un sistema de evaluación.
  • Pasar olímpicamente de la cohesión de equipo: En las reuniones debes promover diversas dinámicas y acciones encaminadas a una cultura corporativa basada en la cooperación, la competencia sana y el trabajo por objetivos comunes. Sin centrarte exclusivamente en las relaciones interpersonales -ya que la productividad también es un elemento clave-, debes dotar a tu equipo de unión.

Vía | Inc

Sobre el autor de este artículo

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.