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Los 5 mejores ambientes de trabajo (y los 5 peores)

Los tipos de ambiente laboral

¿Serías capaz de categorizar el tipo de ambiente laboral en el que desempeñas tus tareas diarias? Este factor influye mucho más de lo que crees en tus resultados, tu productividad o tu motivación ante el puesto de empleo.

En muchas ocasiones hemos subrayado la importancia de establecer una cultura corporativa positiva y abierta, abogar por la flexibilidad laboral e implementar técnicas que mejoren la motivación de los equipos que forman una organización determinada. También hemos reflejado algunos de los espacios más modernos asociados a las compañías en este siglo XXI: alternativas como las oficinas compartidas o el coworking son una realidad para muchas empresas.

Herramientas para gestionar y reservar espacios de coworking

El entorno laboral es subrayado cada vez más por parte de los expertos como un factor determinante para el buen desempeño laboral, los índices de productividad altos y la satisfacción de los empleados, aunque en ocasiones sea difícil medir los diversos indicadores que influyen en el ambiente de trabajo, ya que algunos de ellos son cuantitativos -cantidad de espacio, colores o equipamiento tecnológico-, mientras que otros son más cualitativos y por tanto, abstractos -como los sentimientos de malestar, las relaciones personales, etc-.

Dependiendo de cada marca, compañía y plantilla, existen y se generan numerosos entornos laborales diferentes. Desde Entrepreneur destacan algunos de los más importantes, tanto a nivel positivo como negativo.

5 ambientes laborales positivos

  • El ambiente “escéptico abierto”: Un entorno en el que se propician las preguntas, la renovación y las sugerencias nadie es juzgado o reprendido, nacen nuevas ideas y todo el mundo tiene voz para opinar sobre los proyectos de la compañía.
  • El ambiente centrado en el individuo: Se trata de ambientes que brindan flexibilidad a los individuos para personalizar su estilo de trabajo. descentralizando determinadas tareas, contratando freelances, impulsando la conciliación y permitiendo realizar labores remotas desde casa. También se permite la personalización de escritorios, mobiliario y espacio personal, basando la cultura en la celebración y reconocimiento de la diferencia. 
  • El ambiente sin paredes: Los espacios totalmente abiertos -generalmente, sin que existan oficinas o cubículos cerrados o, en algunos casos, carentes de puertas-, representan un modelo basado en la libertad de movimientos y la cohesión y unidad de la plantilla. Es habitual que exista una sala de descanso común, alternativas de gamificación y eventos para inspirar la cooperación mutua.
  • El ambiente de retroalimentación mutua: Prevalece la honestidad por encima de todas las formas de comunicación restantes. El feedback es totalmente multidireccional, por lo que cuando un jefe es ineficiente o un empleado resulta improductivo, se habla abiertamente sobre ello para buscar soluciones. ¿El resultado? Todos mejoran.
  • El ambiente unificado: Esta clase de entornos propician que aunque cada empleado opere como individuo y se responsabilice de la calidad de su trabajo, el éxito sea de la plantilla completa. Se establecen objetivos de equipo y las tareas se descentralizan en pequeños subgrupos.

Destacamos varios tipos de ambiente laboral

5 ambientes de trabajo negativos

Por otra parte, estos son entornos que no favorecen la integración, la productividad ni la motivación:

  • El entorno de 9 a 5: Este témrino alude a la mentalidad basada en pasar un determinado número de horas bajo códigos y expectativas estrictos. Horarios rígidos e inamovibles, vacaciones prefijadas de antemano, vestimenta igualada, protocolos innecesarios, creatividad restringida e individualidad anulada. La cultura del presentismo, tan consolidada en España, es una prueba negativa de ello.
  • El entorno del “compartimiento”: Es un gemelo oscuro del entorno centrado en el individuo. Lo impulsan aquellas empresas que no potencian el espíritu de grupo ni utilizan la flexibilidad para que estos crezcan o cambien. Se les fuerza a actuar de manera aislada, arruinando su esperanza de propiciar una mentalidad de equipo y provocando frustración y resentimiento en sus integrantes.
  • El entorno del “blanco o negro”: En una compañía sin escala de grises, los proyectos se consideran de forma rotunda absolutos éxitos o fracasos -estos últimos, como adivinarás, resultan inaceptables-, sin dejar cabida a la mejora, al aprendizaje o a la autocrítica.
  • El entorno punitivo: Aunque en este tipo de ambiente puede premiar las buenas conductas, sigue penalizando los objetivos perdidos o los procedimientos fallidos, asentando una “motivación por miedo” muy inferior a la sana motivación relativa al entusiasmo.
  • El entorno del sistema de clases: En estos entornos los roles son estáticos como en una sociedad estamental, por lo que los líderes no deben ser desafiados, nada de lo que digan los superiores puede ser debatido o cuestionado y los empleados están sometidos, viendo sus tareas mecanizadas y poco valoradas. Además de generar un obvio resentimiento, este modelo provoca que la creatividad y las buenas ideas se vayan al rastre, además de una importante merma de productividad. 

Vía | Entrepreneur

Sobre el autor de este artículo

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.