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5 medidas tomadas en San Francisco para proteger el alquiler ante Airbnb

5 medidas para proteger el alquiler ante Airbnb en San Francisco

En San Francisco han tomado medidas para regular el alquiler turístico impulsado por plataformas de la nueva era de economía colaborativa como Airbnb o Wimdu, cuya expansión acelerada genera especulación en el alquiler, gentrificación y escasez de viviendas para los lugareños.

La irrupción de la economía colaborativa en el terreno del turismo ha dejado muchos `cadáveres a su paso´ en cientos de ciudades del mundo. Mientras que en España diferentes Ayuntamientos buscan vías para atajar el problema y hacer más sostenible el sector -reduciendo la cantidad de pisos ofertados en Barcelona o multando a las viviendas sin licencia en Ibiza-, todo parece indicar que no es suficiente para asegurar un alquiler digno, frenar el impacto negativo de la gentrificación en los barrios de las grandes ciudades o luchar contra la especulación inmobiliaria.

Gentrificación 2.0 y turistificación, las consecuencias del “efecto Airbnb”

Para muestra, un botón: en el centro de Madrid, el precio medio del alquiler ha subido un 38% desde 2014 y 1 de cada 10 pisos de la zona pertenece a Airbnb o similares, contribuyendo a la escalada de precios en los alquileres. Incluso se ofertan más en la propia Airbnb que en Idealista, destinado al alquiler convencional.

En otras ciudades con gran atractivo turístico han abogado por meter en cintura a la plataforma: en el plano internacional Londres, Amsterdam o Nueva York han limitado el número de noches al año que los propietarios de Airbnb pueden alquilar sus viviendas -90 en el caso londinense, 60 en el holandés y 30 en el neoyorquino-.

Hoy veremos el caso de San Francisco, donde su consistorio reglamentó una serie de ordenanzas para evitar que el precio de los alquileres se disparase y contribuir a la reducción de la especulación inmobiliaria, frenando la escasez de viviendas. Cabe recordar que un piso pequeño, con una habitación, se cotizaba a unos 2.800 euros mensuales. Los resultados son palpables, ya que se redujo a la mitad la oferta de pisos turísticos ofrecidos por plataformas tecnológicas gracias al nuevo paquete de medidas.

5 medidas de San Francisco para pelear contra el efecto Airbnb

  • Registro obligatorio: Desde el pasado mes de enero, el Ayuntamiento estableció que las plataformas debían exigir a los anfitriones que se registren de forma obligatoria en el censo de licencias de la ciudad.
  • Además, los propietarios deben residir en su vivienda un mínimo de nueve meses al año. Esta se conoce como “Ley de los 90 días” y su finalidad es acotar la posibilidad de ofertar un alojamiento si se trata de la vivienda habitual.
  • Si los propietarios residen durante menos tiempo, o tienen otra residencia, el alquiler debe hacerse por ciclos mensuales es decir, una renta clásica en lugar de un alquiler breve-. De este modo, subarrendar queda totalmente fuera de juego. También se ha impedido que los dueños puedan obligar a los inquilinos de toda la vida a abandonar la vivienda para lucrarse más con el turismo.
  • Reducir el parque de viviendas disponibles: De 8.740 viviendas, la oferta cayó a 4.191. Todavía hay 900 viviendas en lista de espera para ser habilitada. De las disponibles, más de la mitad (2.480) se ofrecen pero con contratos de 30 días o superiores, por lo que ya no hay tantos pisos vacíos durante todo el año y que disparan sus tarifas en eventos significativos como la Super Bowl.
  • Expulsión de agentes nocivos: la nueva ley tiene un triple efecto. Desvincula a los subarrendadores que no adviertan a los legítimos propietarios de que están subalquilando su casa, limita la acción de particulares y empresas de poca legitimidad que le hacen competencia desleal a los hoteles que podrían tener esas segundas y terceras viviendas alquiladas con renta clásica en lugar de con alquiler turístico y anula a los típicos perfiles de “hosts” que acumulan decenas de hogares listados a su nombre.

Los resultados fueron inmediatos: según informó el diario San Francisco Chronicle el precio de los alquileres en los barrios con mayor presión turística descendió entre un 4% y un 5% en los últimos seis meses. Esto confirma la teoría de numerosas investigaciones sobre la incidencia de las plataformas de turismo colaborativo en el precio medio de alquiler de las grandes ciudades. Según StreetEasy, en los barrios más demandados de Nueva York se podía vincular un incremento de entre 37 y 69 dólares mensuales y la cantidad de pisos en Airbnb y similares.

De todos modos, la situación tampoco es idílica y las viviendas siguen estando a precios prohibitivos en el centro de la ciudad. Sigue haciendo falta intervención institucional, limites legales, inversión en viviendas públicas y control de los abusos.

Imagen | Christian Arballo

Sobre el autor de este artículo

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.